No se come donde se...

1561 Words
- ¡Qué hacés acá, degenerado, andate, andate, no me toques, voy a llamar a la policía!, —decía gritando a viva voz, totalmente histérica y tratando de taparse con la sábana que manoteó—. - Llamala si querés, pero primero vestite y después les explicamos, yo les diré que soy el dueño del departamento y vos explicarás sobre tu intrusión en un departamento que debería estar vacío. - ¿Vos sos el dueño?, —preguntó sorprendida y bajando el tono—. ¿Cómo sé yo que vos sos el dueño y no un mirón enfermo que se quiere aprovechar?, —preguntó volviendo a levantar la voz—. - Eso es fácil de saber, en la administración me dieron las llaves para venir a verlo y como la cerradura es la misma deduzco que alguien te dio las llaves para estar acá. De la administración no puede ser, ergo: tiene que ser el Portero, ¿cuánto te cobra por usar el lugar? o acaso… - Nada, no hay ningún “acaso” y no me cobra porque es mi tío. - Bien, yo no me voy a gastar en ponerme a discutir con vos, llamá a tu tío y que vaya a verme al departamento del último piso, si quiere que consulte en la Administración, pero creo que me tendrá que dar una explicación muy convincente. - No, no pará, yo te puedo explicar, —me dijo terminando de ponerse la remera sin el sostén y con los ojos llenos de lágrimas—. Mi madre no puede pagar un alquiler y… - ¿Cómo te llamás?, —Gimena—, bien Gimena, quiero que las explicaciones me las dé tu tío, decile que lo estaré esperando, no me gusta que me jodan en la cara. Me había dado buena impresión y tenía más miedo que indignación, seguramente no tendría más de veinte años y no me pareció una chica de la ciudad acostumbrada a contestaciones rápidas y a lidiar con imponderables y creí que tampoco con hombres, aunque, claro está, pensamientos buenos al margen, me encantó su físico y estaba para ponerla en un cuadro después de hacerla gritar de placer. Subí riendo hasta mi departamento y allí me di cuenta que no había nada para comer, sólo había consumido el desayuno en el barcito y el hambre me estaba atacando feo. La pizzería quedaba en la vereda de enfrente y me pedí una grande de jamón, queso y morrones, tardarían poco y mientras esperaba me preparé las cosas del mate, ardía en deseos de tomar unos ricos mates. Iba por el segundo cuando llegó el chico del delívery, lo atendí, le pagué y vi que bajaban del ascensor el Portero (a ellos les gustan que les digan Encargados de Edificios, para mi seguirán siendo Porteros) y la sobrina. La pendeja se había arreglado un poco y mantenía los ojos bajos cuando los hice pasar al interior del loft. Jacinto, que así se llamaba el Portero y era un gringo grandote y campechano que rondaba los cincuenta años, medio que tartamudeó cuando se dirigió a mí… - Señor Alejandro, lamento mucho lo de su padre, debió haber sido un golpe tremendo. Yo venía a explicarle este asunto de mi sobrina. - Bueno, espero que sea convincente, ya sabe que su empleo depende de lo que pueda decirme, —le acoté sin hacer alusión a su condolencia—. - Sí, lo tengo claro, incluso ya me dijeron en la Administración que cualquier inconveniente lo tengo que tratar con usted. - Bien, dígame que pasa con su sobrina y sepa que, si hay algo que me molesta horrores es que me mientan o traten de aprovecharse de mí. - No, nada que ver, no acostumbro, sucede que ella está estudiando en la Facultad, ya aprobó el segundo año, era su sueño venir a estudiar a la Universidad de Buenos Aires, pero mi hermana es viuda y no podía solventar todos sus gastos apenas si se mantiene en el pueblo con su pensión, yo la ayudo a Gimena con la comida, la movilidad y algo de ropa, pero pagar un alquiler es imposible y no tengo lugar para alojarla. - No siga, lo demás lo imagino, siempre viene bien que haya un departamento desocupado. ¿Qué estás estudiando Gimena? - Estoy en Ciencias Económicas y terminé este año con nueve de promedio, es una carrera que me encanta y si no hacía lo que hago tendría que regresar al pueblo a ser una dependiente de almacén o a trabajar de sirvienta, ahora mismo estoy de vacaciones y me cuesta volver por no tener para el pasaje, acá no se consigue un trabajo de medio tiempo. - Hay mucha gente que trabaja y estudia. - Es verdad, pero terminan la carrera a los diez o doce años, yo no puedo esperar tanto, ya perdí dos años por el tema económico, además no tengo computadora, no puedo comprar libros ni apuntes, debo ir a la Biblioteca y eso me insume mucho tiempo. - Decime, ¿Quién tiene la Catedra de Estadística I y quien de Macroeconomía I?... - Es un sólo Profesor para las dos materias, se llama XXXXX. - ¿Querrás decir el “pelado” XXXXX? - Sí, ¿lo conocés?, son materias terribles, pero el tipo explica bien y las eximí cómodas. - Sí, lo conozco bien, bueno Jacinto, ¿cómo arreglamos esto?, su sobrina tiene ganas, ímpetu, condiciones y parece que es buena alumna, pero no puede seguir de “Okupa”, además yo estoy pensando en ocupar los departamentos vacíos y efectuarles arreglos, ¿cómo hacemos para no obligarla a regresar al pueblo? - No sé señor Alejandro, tampoco sé que va a pasar conmigo. - Olvídese, no pienso tomar ninguna medida, espero que jamás deje de recordarlo y vos Gimena, ¿cómo andarías para trabajar con cama adentro en la casa de un Licenciado en Economía?, ¿sabés, cocinar, limpiar y mantener la boca cerrada? - Sí, todo eso lo sé hacer, pero, ¿qué más debería hacer?, no lo conozco a ese señor, ¿tiene esposa, hijos?, es de confianza. - No, es soltero, pero es jodido, le gustan las cosas de frente y no admite dobleces, no quiere gente ajena en la casa y novios o amigos hasta la puerta, escucha, aunque siempre suele tener la última palabra y es muy respetuoso. En esa casa tendrás libros para estudiar, computadora para usar a destajo, tiempo y un buen sueldo con cargas sociales, pensalo. - Con esas facilidades no tengo mucho en que pensar, ¿vive lejos ese hombre? - Ya te digo, pero ahora anda a esa puerta y fijate lo que hay en la biblioteca, después seguimos, —se fue a ver y yo hablé con Jacinto—. Es lo único que puedo ofrecerle, tendré que buscarme otro departamento para mis amigas, jajaja, pero no podemos joderle la carrera, yo sé lo que implica quemarse las pestañas para llegar a ser, en cuanto al respeto, quédese tranquilo, soy de la idea que, “dónde se come no se defeca”. - Yo no tengo problemas, ella es adulta y tendrá que decidir, pero es una oportunidad única, muchas gracias señor Alejandro, usted es un tipazo. - Esa biblioteca tiene libros de Economía que se utilizarán hasta el último año, es de lo más completa, ¿querés que trabaje acá?, —acotó y preguntó Gimena saliendo de mi privado—. - Sí, la decisión es tuya, luego vemos lo del sueldo y cuáles serán mis condiciones, estarás muy tranquila porque seguramente pasaré gran parte del día afuera de casa, ¿te va? - ¿Cuándo empiezo?, esto es fantástico, mi mamá se va a poner muy contenta cuando le cuente, lástima que no tiene teléfono. - Yo te diría que primero traigas tus cosas, tus ropas y libros nada más, lo otro no es necesario, tu habitación es muy cómoda y tiene baño privado, después conversamos y te doy un adelanto de sueldo para que vayas a ver a tu madre. A todo esto, ¿qué edad tenés y dónde vive tu madre? - Tengo veintidós y mi madre vive en Chillar, es pasando Azul, a unos trescientos cincuenta kilómetros. Después de esa conversación se fue con el tío que me volvió a agradecer y yo me sentí bien, Gimena me había caído de maravilla y aparte de lo buena que podía estar, sus inquietudes eran verdaderas y valederas. El hambre seguía y mientras la esperaba le entré a unas cuatro porciones de pizzas y continué con el mate. Me había dejado intrigado con el lugar en que vivía la madre, ni siquiera me sonaba el nombre y recurrí a “San Google”. Resultó que Chillar era un pueblito de 108 años perteneciente a la Localidad de Azul, fue creado a partir de una antigua Estancia Agrícola—Ganadera importante del lugar que motivó la creación de una estación de trenes la cual, desde hacía años, por una Política nefasta de eliminación de infinidad de vías férreas, no funcionaba y el otrora pueblo floreciente se fue muriendo, algo que sucedía con muchos otros pueblos de la Provincia de Buenos Aires.
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