Adrien Me removí incómodo en el sitio y maldije para mis adentros, contemplando inquieto la puerta de madera que se alzaba delante de mis ojos. «Joder, con ésta ya van tres veces y aquí no aparece nadie» Miré de mal humor el coche por el que se fueron. Si el coche estaba allí, significa que ellas también. Así que de una forma u otra iban a acabar abriéndome, así tuviera que hundir la pared entera. Me llevé ambas manos al pelo y lo eché hacia atrás con nerviosismo. No dejaba de pensar una y otra vez en lo que esa vieja demente podría estar haciéndole a Marinette. Si se había atrevido a golpearla de esa forma conmigo delante, quien sabe lo que le hará estando a solas con ella. «No, de ninguna manera iba a permitirlo» Volví a dar un paso a delante y con más insistenc

