La noche había caído sobre Madrid, un manto n***o salpicado de luces que apenas alcanzaba a iluminar las calles mientras Damián conducía hacia la casa de Javier Solís. La pregunta que le había lanzado a su esposa —"¿Qué quieres a cambio de que lo soluciones?"— seguía perturbándolo, más que nada por la respuesta que él le dio. ¿Fue conveniente rechazarla? Buscaría la manera de solucionar las cosas en su empresa, aunque no con la eficacia con la que lo haría Regina y menos con su rapidez. ¿Cómo quedaba su matrimonio luego de eso? No quería verse forzado a cambiar de opinión, sabía que Regina estaba enojada, más que nada herida y que la presencia de Carla en el país, no mejoraba nada, pero… esperaba y confiaba en que Regina se fuera calmando con el pasar de los días. Si de algo estaba

