2: Acoso a modo de halago

1556 Words
No tuve más opción que quedarme, todas las mujeres e incluso hombres que se habían acercado a Alex, terminaron por irse cuando vieron que él tenía compañía. — En serio que eres fastidioso cuando te lo propones — me levanté de su regazo — desde ya te digo que no me gusta que te tomes esas libertades conmigo, no somos nada y tampoco quiero que se den malas interpretaciones por tus actitudes hacia mí. — ¿Acaso es porque estás interesada en alguien más que yo no sepa? — él inquirió mientras arqueaba una ceja — porque hasta donde sé, no estás saliendo con nadie más. — Mi vida privada no es tu incumbencia, deja de meter las narices dónde no debes meterlas. — Me debes informar si es que acaso hay alguien en tu vida, te recuerdo que el edificio donde tienes tu apartamento es de mi propiedad. No vaya a ser que metas a un malandro al piso y terminé por recibir quejas de los vecinos, desde ya te digo que si no me dices esto pienso correrte del apartamento y no te daré el depósito inicial, tampoco la renta que pagaste por adelantado. Demonios, eso era demasiado dinero y no me quería ver en la calle o mejor dicho, no podía quedarme desamparada. — Muy bien, tú has ganado. No estoy saliendo con nadie y mi vida es más solitaria que el desierto porque nadie quiere salir con una gorda como yo, ¿Estás satisfecho? — ¿Por qué no quieres que las personas piensen que estás conmigo? No entiendo. — Porque tengo miedo que piensen que tanta grasa atrofió mi cerebro para poder estar con alguien tan presumido, cínico y egocéntrico como tú. Mi respuesta no le agradó en absoluto a Alex, no me importaba, la verdad por muy cruda que fuera se debía decir. Pasamos a la sala para que atendieran a Alex, entró una doctora rubia, alta, delgada, ojos azules y con una sonrisa como de comercial de pasta de dientes. — Hola, señor — ella hizo una pausa y me miró a mí — ¿Cuál es el nombre de su marido? — No es mi marido — me apresuré a responder — se llama Alex Montague. — Ya decía yo — su sonrisa cambió por completo y yo bufé — ¿Sucede algo, señorita? — Lo que sucede es que usted es una cínica, ¿Acaso no tiene ética profesional? Me gustaría cambiar de médico. — Lamento informarle que en estos momentos estamos saturados. — Entonces llevaré a Alex a otro hospital. — Pero su hermano necesita atención médica urgente. — Ella no es mi hermana — Alex habló por primera vez — por favor necesito que me atiendan rápido, el dolor en la cabeza está por matarme. — Con gusto, Alex — lancé nuevamente un bufido — señorita, le voy a pedir que se retire de aquí, si usted no es la esposa, la novia o la hermana de mi paciente le digo que no solo kilos son los que sobran aquí sino también su presencia. — Alex, estás solo — mi tono fue serio — no puedo creer que existan este tipo de personas aquí, dile a la prototipo de plástica que te va a atender que te lleve a tu mansión, a tu castillo o a tu rascacielos, dónde sea que vivas. Yo me voy de acá. — Matilde, espera por favor… No espere que él me retuviera, ya cumplí con traerlo y además no era mi culpa que estuviera así. Solo a ese idiota se le ocurre entrar a un apartamento sin permiso. Pedí un taxi para que me llevará a mi apartamento, cuando miré al hombre verme de forma libidinosa maldije porque ya íbamos en camino y no traía mis audífonos para usarlos. — ¿Para dónde vas tan solita, mi amor? — preguntó en tono seductor — ¿Sabes? A mí me gustan las gorditas como tú. Me quedé callada porque si hablaba probablemente las arcadas se iban a convertir en chorros de vómito. El tipo estúpidamente pensó que mi silencio era porque sus "halagos" me gustaban, miré que la ruta no era la misma así que me asusté por completo. — Me puede decir adónde demonios me lleva, está no es mi ruta. — Nos vamos a desviar un poco, te llevaré a un sitio donde vamos a tener más privacidad. Sabía bien lo que este tipo quería hacer, era gorda, no idiota. — Detenga el taxi en este momento, si no lo hace tenga por seguro que se va a arrepentir. — Si me haces algo, ambos vamos a acabar en el hospital. Además no seas tímida, bien que te gusta lo que sabes que te voy a hacer. Dudo mucho que tengas una fila de hombres detrás de ti. — Es probable que tengamos un accidente, ¿Pero sabe qué? Prefiero estar en el hospital hasta con el alma fracturada, a permitir que me toque. — No seas así de arisca, la vamos a pasar bien. — Conste que se lo advertí, en guerra avisada no muere soldado. Tomé al hombre por el cabello y empecé a arañarlo. El tipo con dificultad estacionó el carro y sin dudarlo me bajé del taxi, al hacerlo pensé que él se iba a ir pero no fue así, bajó como un toro embravecido que estaba listo a matarme. — ¡¿En qué rayos estabas pensando, maldita gorda demente?! Te juro que detesto a las tipas como tú, se creen tan inalcanzables como si fueran mujeres hermosas y delgadas. — Creo que puedo hablar por muchas cuando le digo que ninguna mujer se va a sentir halagada con las porquerías que salen de su boca. Si cree que estoy dispuesta a irme con el primer pelafustan que muestra un mínimo de interés en mí, está equivocado, asco me da saber que hay sujetos como usted que piensan que las mujeres solo servimos para abrir las piernas. — Claro que sé bien qué no sirven solo para abrir las piernas, también están para hacer el aseo y para parir hijos. Me dió tanto asco lo que dijo que termine por darle un puñetazo, el hombre cayó de culo y decidí irme caminando, estaba enfadada y dolida, eso me ayudaría a despejarme un poco. Perspectiva de Alex Me dió rabia la forma como esa doctora trató a Matilde. Después que ella se fue, comencé a ser atendido aunque sinceramente me sentía como si estuviera siendo más bien seducido en vez de estar siendo atendido. — Ese golpe es demasiado feo, deberías denunciar a la persona que te hizo esto — ella acercó sus pechos a mi rostro — supongo que fue esa mujer loca, no sé qué tienen las mujeres gordas que son tan agresivas. — Supongo que también debo de denunciar el acoso que me has dado hasta el momento — la doctora se asustó — ¿Realmente te consideras una mujer profesional? Desde que vine aquí solamente has estado preocupada por llevarme a la cama y no darme la atención debida. Me da asco tu actitud. — Soy una mujer, debes respetarme. Te recuerdo que tu madre es de mi género. — ¿Cómo puedo respetarte cuando tú misma no lo haces? — me levanté y ella se hizo hacía atrás — además, no te compares con mi madre y por tu bien te digo que mantengas su nombre lejos de tu boca. La puerta fue abierta y mi asistente personal entró, ella saludó respetuosamente y miró mi cabeza vendada. — Señor Montague, vine en cuanto me dijo. — Lo sé — tomé mi saco y miré a la doctora y su identificación — quiero que te encargues de que la despidan, mujeres como ella no deben estar aquí. También hay otros de los cuales quiero que te hagas cargo. Salí del cuarto en el que me tenían y solo con una mirada en dirección al personal que me había recibido inicialmente fue suficiente para que mi asistente personal entendiera. — ¿Cómo te sientes, Alex? — ella abrió la puerta del coche — vaya que me has dado un susto tremendo cuando me enviaste ese mensaje. — Estoy bien, solo un poco asqueado por la actitud de los demás — subí a la parte delantera del carro — vamos al edificio nuevo, tengo un asunto pendiente ahí. Pensaba en Matilde y en la forma en que se había ido, sentía la necesidad de hablar con ella, de verla, de estar a su lado porque de alguna forma aunque estuviéramos discutiendo me daba una tranquilidad que no tenía con nadie. — Muy bien, jefe — ella cerró la puerta del coche y dió la vuelta entonces subió — luego mandaré a la grúa para que venga por tu carro, por cierto, ¿Qué te ha pasado? — Matilde, eso fue lo que me pasó. Kensy era mi asistente personal y también mi amiga, ella sabía bien toda la situación con Matilde así que entendió solo con lo que le dije. — Ya te dije que dejes a esa pobre mujer en paz, no puedo creer que seas tan obstinado con quitarle la vida pedacito a pedacito, si la quieres dicelo de una vez y ponte serio por una vez en tu vida…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD