-Estarás bien, Felipa- aseguró Cíen a su esclava, mujer a la que había ayudado a recuperar a sus hijos desde Brasil y que ahora partiría con ellos hacia Londrés para formar una nueva vida junto con su hermano biológico que encontró luego de 20 años separados. Ella apretó su brazo con fervor. -Se lo agradezco tanto, mi señor… Lo que usted hizo por mí, no lo haría nadie- aseguró y Cíen sonrió cortamente acompañándola hasta la puerta, podía ver el visaje de Sara, estaba por ahí en su piso husmeando, -Te llevarán al aeropuerto y allá te recogerá Esteban- le recordó en la puerta y ella se alejó lanzando besos con las manos, él se despidió con un gesto corto y cerró a sabiendas de que la mujer que le perteneció sexualmente a través de un contrato por tres meses por fin tendría un poquito de tr

