—Lo ha leído, ¿cierto? Decorará la primera plana del día de mañana —anunció casi con júbilo—. Pensé que le agradaría ser la primera en leer uno de mis mejores trabajos. No fue sencillo obtener esta información, pero no hay nada difícil para mí, doctora. —Esa edición no puede salir. —¿Cómo? —Ese artículo no puede ver la luz del día mañana, Berg. El silencio se hizo incómodo entre ambas. La mujer parecía incrédula. —Es imposible. —No hay nada imposible, Berg. Ambas sabemos lo importante que es el dinero. Ahora dime, ¿cuánto me saldría eliminar ese artículo de la prensa de manera que sea redituable para tu editor? —pregunté encaminándome directamente a los números. Siempre había que tocar los números porque eran los que hacían los negocios. Anteriormente había pagado una buena suma a e

