Nuestra llegada

1997 Words
Al momento mi llegada al aeropuerto ya han pasado más de nueve horas de viaje, ya está entrada la tarde cuando arribamos, por  respeto al sultán frente al posible público y súbditos colocó un pañuelo en mi cabeza, soy la última en salir para intentar mantener bajo perfil lo máximo posible , pero al menos un par de los encargados de la recepción ya se han dado cuenta de mi presencia y obviamente que mis facciones me delatan como europea, sin embargo, a diferencia de otros países de cultura musulmana donde no existe un trato directo hacia la mujer, acá me ven directamente al rostro y además me regalan una sonrisa amable lo cual me relaja. El sultan aborda una limosina increíblemente elegante mientras Zahir me indica que vaya en un auto que le sigue junto a dos mujeres del sequito, en esta cultura los hombres y mujeres están normalmente separados para las ceremonias, actividades religiosas y en algunas estancias, no lo niego es algo que me resulta un poco chocante, ya que, provengo de un país donde se intenta luchar contra la discriminación de las mujeres, pero aquí es un tema muncho más profundo que  simple desigualdad pues la religión promueve que la mujer sea cuidada y resguardada , es responsabilidad de su padre, luego de su esposo e hijos varones y estar o no de acuerdo no es el tema, cada uno tiene la capacidad de escoger libremente, lo que desea. Llegamos al Palacio, a pesar que visto desde afuera parece un lugar pequeño, una vez que atraviesas la cerca de hierro forjado y llegamos a la imponente entrada de colores azul y dorado, se vuelve un lugar impresionante e imponente, fácilmente me perdería aquí, el tamaño del lugar me abruma pero no deseo perderme ningún detalle, una de las mujeres se dirige a mí y me pide que la siga, antes de obedecer observo a Zahir quien asiente con la cabeza, entonces comenzamos a caminar hacia un área del lugar hasta llegar a una puerta llena de detalles como si se tratara de un bordado que parece ser la entrada de una habitación y estoy en lo correcto, aunque esta habitación es aproximadamente del tamaño del apartamento donde vivía, tiene una vista increíble al jardín y a la distancia del mar. —Puede dejar sus cosas aquí señorita Cristina, mi nombre es Nefertari, seré su asistente y acompañante a partir de ahora, todo lo que necesite me lo puede solicitar a mi, el sultán ha indicado que usted es una invitada especial y debo complacer sus necesidades cualesquiera que estas sean, cuando traigan su equipaje lo arreglaremos para usted entre una de las empleadas y yo. —Bien Nefertari en primer lugar, quiero que sepas que tu nombre me parece hermoso “la bella amiga” y muy conveniente porque justo eso es lo que quiero que seamos, amigas, no eres mi súbdito, quiero que seas al menos por el tiempo que esté aquí mi compañera. —No podría señorita, esas son mis órdenes y debo cumplirlas. —Entonces será un secreto entre nosotras, de acuerdo, estoy acostumbrada desde hace muchos años a ser independiente, no podría ahora sentirme cómoda con que tú hagas todo y tus órdenes son que yo me sienta como en casa y contenta, ¿Verdad?  —Si, señorita. —Entonces seamos amigas, un equipo a partir de ahora, aún más que compartiremos mucho tiempo juntas y yo necesito alguien a quien tener confianza. —De acuerdo pero por favor que solo sea entre nosotras sino podrían castigarme o perdería mi trabajo y ser escogida para trabajar aquí es difícil, amo servir y qué lugar mejor que este. —Es una promesa, me encantaría conocer tu país y aún más de tu punto de vista como mujer. —Pues cuente conmigo para lo que desee, ya se aproxima la hora de la cena y su eminencia desea que le acompañe en el salón verde, así que la ayude a vestirse para la ocasión. —Esta bien, entonces me daré un baño para estar lista a tiempo. Luego de una hora Cristina ya estaba lista para la cena, la ropa era la tadicional pero la telas seleccionadas son increíblemente elegantes el vestido es un poco aterciopelado y tiene algunos pequeños adornos en piedreria y una tela que cubre totalmente mi cabeza, dejando que solo pueda ser observado mi rostro, mi nueva merjor amiga me ha maquilladocomo si se tratara de una profesional y el efecto es impactante ni yo misma med reconozco, no porque incurriera en excesos sino por la manera tan sutil de usar colores terrosos y lápiz de ojos negros para destacarlos. —Esta muy hermosa sin duda impactará al sultán. —Eso es irrelevante Nefertari estoy aquí solo por trabajo, pero no te niego que me encanta el trabajo que has realizado un trabajo hermoso si estuvieras en mi país encontrarías trabajo de inmediato como maquilladora. —Me gustaría aprender de su país ¿compartiría sus experiencias conmigo? —Por supuesto cuando lo desees tendremos mucho tiempo para conversar ahora no hagamos esperar a mi jefe quizá está famélico, además es de mal gusto. —Así es, entonces sígame para escoltarla. Caminamos lo que me parecio una eternidad  pero tampoco pensaba protestarn todo estaba inmaculado el piso y paredes de color blanco que te hacen sentir que caminar por las nubes a un mundo de fantasia, llegamos a una puertacon la misma decoarcion de las anteriores con dos guardias apostados en ella, lo cual resulta un poco intimidante, —Hasta aquí le escoltare, debe encontrar al sultan  en su interior no tenga miedo—,dijo al abrirme lapuerta uno de los oficilaes y estra a la espoera de que pase para cerrar. —Gracias Nefertari, que tengas una feliz cena. —Gracias señorita igual para usted. Entro a la habitación la cual más bien se trata de una especie de Jardín techado y comienzo a andar tratando de no perder nada de las bellezas que se encuentran a mi alrededor, desde plantas altas y pequeñas, exóticas y con flores te hacen pensar que has llegado al paraíso y allí en medio de todo se encuentra el con un  dishdasha, color blanco acompañada de una especie de gorro llamado kummah, con la misma combinación, ahora solos en el lugar me parece más alto e imponente, sin embargo, me regala una sonrisa que parece llegarle a los ojos, es hermoso definitivamente,  se ve sexi con cualquier tipo de ropa, se acerca a mí y toma mi mano para colocarla debajo de su brazo y empezar a caminar por el lugar con dirección de una mesa que se ve en el lugar más apartado de la sala, ese contacto hace que haya una especie de electricidad entre nosotros, no se si el lo abra sentido pero no da muestra de sentir ningún tipo de perturbación ante mi contacto. —Espero que la habitación haya sido de tu gusto, sino siempre te podría ubicar en otra. —Gracias, su excelencia, es perfecta. —Por favor no hagas eso, —A que se refiere. —Como te dije si estamos solos por favor no me hables con distancia, para ti soy simplemente un hombre, ese que le derramaste tu café encima y nada mas, es mas te pido que hablemos en español para practicarlo y para mantener la privacidad de nuestras conversaciones. —Esta bien te tuteare Rashid, la habitación y mi asistente son perfectas. —Me alegra saberlo—, llegamos a la mesa y no solo me acompaño a mi asiento sino que cortésmente empujó mi silla luego de que me sentara, era un caballero total, —no conocía tus gusto con exactitud por eso escogí varias opciones de pescado y aves, pues como sabras aca no se consume el cerdo. —El pescado estará bien, para ser honestame encanta. —Bien entonces empezamos bien en esto de conocernos, tenemos algunos zumos, verduras y vegetales, permíteme servirte. —No por favor, ¿Cómo va a servirme usted? Por el contrario déjeme servirle yo—, en ese momento sus manos coincidieron al sostener la herramienta de cocina y también se encontraron su ojos, por unos segundo permanecieron así, hasta que por reflejo separe mi mano de la suya lo cual me genero una especie de vacío,  La comida era deliciosa pero demasiada así que se vio obligada a preguntar qué hacían con las sobras, este le explicó que además de que muchas veces eran para el consumo de los empleados a veces era desechada. —Me perdona su excelencia pero con tanta hambre en el mundo desechar comida es totalmente inapropiado si usted lo desea y autoriza me parece un mejor uso llevarla hasta algún orfanato o iglesia cercana para beneficiar a los pobres. —Estoy totalmente de acuerdo contigo a partir de mañana daré la orden de que sea así, ahora si ya terminaste me gustaría que caminaramos un poco por el lugar. —Me encantaría, tiene usted un excelente gusto, es un lugar muy hermoso. —Su autoría no es mía, pero he intentado mantener el legado de mi madre en todo este tiempo al igual que mi padre, ya ellos están retirados de la política y gestión pero a pesar de tener una casa suelen estar aquí con frecuencia. Caminamos uno al lado del otro, casi rozando mis manos,  me comenta algunas vivencias de su niñez allí, lo cual me parece super tierno, —me gustaría que pudieras conocer un poco de mi país al meno por el momento de la ciudad, debido a mis compromisos no podre ir contigo en persona, entonces irás con tu acompañante y asignare uno de los m*****o de la guardia real para que les acompañe estos tres días que realizaran turismo. —Agradecida la verdad me encantaría pero no es necesario que asigne personal para eso, solo con alquilar un vehículo para movilizarse será suficiente. —Para nada soy tu anfitrión y deseo que tengas todas las comodidades, pero solo tengo una condición. —Usted dirá. —Que seas mi acompañante en la cena, la verdad no me gusta comer solo y que más grato que hacerlo en tan excelente compañía. —Con gusto no suelo comer en el cuarto me siento algo claustrofóbica. —Entonces que así sea prometido, es tarde y mañana deberemos levantarnos temprano no deseo despedirme pero es necesario, uno de mis guardias te acompañará a tu habitación. —Esta bien, entonces que pases una excelente noche y tengas un sueño reparador—, en el momento que comienzo a caminar hacia la entrada él me retiene por un brazo y me lleva hasta él juntando sus labios a los mios,son cálidos y suaves, me besa en un principio sin intentar ingresar a mi boca, pero luego toma mi cara entre sus manos y profundiza el beso y me dejo llevar por el momento, siento que voy a desfallecer, no es mi primer beso pero sí el más intenso, deseado y esperado, de repente se detiene intempestivamente como si intentara luchar con su propio juicio, me mira a los ojos, los suyos reflejan un crudo deseo, —lo siento, no pude contenerme, eres mi empleada y una invitada no quiero que te sientas obligada o presionada a esto. —No lo hago creo que fue algo que simplemente fluyo, pero entiendo que no debe ser yo no estoy a su nivel—,y con esas últimas palabras corrí a la entrada y comencé a caminar a mi habitación seguida por uno de los guardias que se encontraba en la puerta, al entrar en la habitación solitaria, trato de calmarme esto excitada y molestar a partes iguales, pero debo tranquilizarme y tratar de conciliar el sueño mañana me espera un gran dia, respecto a jeque es mejor que me olvide de ese tema, no quiero ser parte de su harén ni una amante, que después es rechazada.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       
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