__ Helena ¿Qué es esto? No, no, no... ¿Otra vez? - oímos unos gritos acompasados de angustia y enojo. Helena se sacudió y cubriéndose con la cobija totalmente apenada, enrojeció.
__ ¡Mamá! ¿Qué haces aquí? - gruñó.
Yo con ganas de que se abriera un hueco en medio de la sala y me tragara, para zafarme de tal situación.
__ Quería darte una sorpresa por tu cumpleaños y como siempre, la sorprendida fui yo. ¿Quien demonios eres tú muchacha? - se dirigió a mí.
__ Mamá, no es lo que parece - trató de justificarse.
__ Me parece que está demasiado claro lo que está pasando aquí - bufó - Me juraste que habías dejado eso cuando te sorprendí con Andy. ¿Crees que porque tengas diecinueve años vas a andar en esas vagabunderías? ¡Este sigue siendo mi techo, maldición! Que bueno que tu papá no está aquí. Helena, ¿Qué voy a hacer contigo? - se agarró la cabeza con las manos, estaba aturdida.
__ Mami no es igual, déjame que me vista y hablamos ¿Sí? - musitó Helena.
__ Ok, fumaré un cigarrillo en el balcón mientras se visten - dijo y salió de la sala.
Helena estaba roja, acelerada.
__ Cariño, vamos al cuarto a ducharnos y vestirnos rápido por favor, necesito arreglar esto hoy. Mi mamá siempre supo de mí, sólo que se autoengaña. Pero que nos viera así, es una situación muy comprometedora - dijo.
__ Lo sé nena, créeme. Pero recuerda que estoy contigo y te apoyaré hasta las últimas consecuencias. No quería conocer a mi suegra así - bromeé - vamos a resolverlo juntas.
Salimos a la sala ya vestidas. Helena estaba decidida y yo la apoyaba.
__ Mamá lo siento, no era mi intención que nos encontraras así, estoy muy apenada por eso. Pero esta vez es distinto, lo prometo. Juliana es la mujer más especial que jamás conocí y la amo. No es cómo Andy, no es un capricho. No estoy en una etapa, ésta es mi realidad y te pido por favor que la aceptes. Mamá soy lesbiana, me enamoré de una mujer - le soltó.
__ No puedo creer esto Helena, ¿Cómo puedes estar tan segura?
__ Simplemente lo sé mamá, lo siento en lo más profundo de mi corazón. Juliana es la mujer de mi vida y nada me va a separar de ella.
__ Lo siento Helena, no puedo con esto, es demasiado para procesar. ¿Cómo le voy a decir a tu papá que fallé como madre? No puedo. Es mi culpa, he trabajado demasiado, todo por...
Su madre calló cuando cayó en cuenta de que no podía hablar más. Estaba a punto de soltar una verdad que ha mantenido oculta durante demasiado tiempo.
__ A propósito, ¿Has tomado tus vitaminas? - dijo su madre, tratando de parecer calmada.
__ ¿A qué viene eso mamá? Sí, no, no sé... Me siento bien, no creo necesitarlas.
La Señora Indira se enojó muchísimo, perdió los estribos y comenzó a gritar.
__ ¡Eres una irresponsable Helena! - gritó - No sabes el esfuerzo que tu papá y yo hemos hecho durante todos estos años para que tú no le restes importancia. Seguro que esta niña - dijo, mirándome despectivamente - se ha impuesto en tus decisiones.
Los ánimos comenzaron a caldearse.
__ Mamá, no te permito que hables así de ella - dijo y acto seguido se fue al cuarto. Metió unas cuantas cosas en su bolso, tomó su diario y saliendo le gritó a su madre - me voy.
__ Vete, no pasará un día que no estés aquí de nuevo. Ya me cansé de tus pataletas, Helena - dijo en tono autoritario.
Helena y yo salimos de ahí, estaba realmente molesta. Su respiración era agitada y sus ojos verdes grisáceos eran intensos. Se mantuvo callada todo el camino a mi casa.
Llegamos y subimos directo al cuarto a conversar sobre lo sucedido.
__ ¿Cariño, Estás bien? - le dije.
__ Nunca había visto a mi madre tan enojada, amor. Y más con lo de las vitaminas, no lo entiendo - me dijo.
__ Ella sólo quiere tu bienestar mi amor, entiéndela. En verdad se veía muy preocupada. Ahorita están muy alteradas, deberías de hablar con ella en un par de días.
__ No dejaré que me diga que hacer, ya soy adulta y puedo cuidarme sola. Lo he hecho durante mucho tiempo - dijo, bajando la mirada.
No supe que decir. Sólo la abracé y lloró por un buen rato.
...
Dormíamos profundidamente cuando el teléfono de Helena comenzó a vibrar.
__ ¿No piensas contestar? le pregunté.
__ No deseo hablar con mi madre.
__ Amor puede ser importante, Son cómo quince llamadas que te ha hecho.
__ Está bien, le contestaré.
En eso volvió a vibrar el celular de Helena.
__ Dime madre. ¿Que sucede?
__ Hija, es tu papá... tuvo un accidente en el auto, está en el Hospital El Doral.
En eso vi a Helena romper en llanto desesperada.
__ ¿Qué ocurre cariño? - le interrogué.
__ Mi papá... necesito ir a verlo. Ven conmigo ¿Sí? no quiero estar sola.
Nos alistamos y en quince minutos estábamos allí, su madre aguardaba noticias sentada en la sala de espera.
__ Mamá - corrió Helena a los brazos de su madre y ambas lloraron. Yo me quedé observando de lejos todo.
__ Familiares del Señor Cabral - dijo el Doctor. Ellas se acercaron y él comenzo a darle los pormenores de su estado de salud. El pronóstico era reservado.
__ Hacemos todo lo que está en nuestras manos, pero tienen que estar preparadas - Dijo el Doctor - Hay que esperar cómo evoluciona esta noche.
...
El Señor Sergio falleció esa madrugada. Helena estaba devastada, su madre igual. Mamá y Vic vinieron a apoyar. Fue sepultado esa misma tarde.
Helena decidió venirse conmigo a la casa y cuando íbamos caminando se desplomó. La llevé al Hospital El Doral lo más rápido que pude.
__ Buenas noches Señorita Cabral, ¿Cómo se siente? - dijo el Doctor Ortuño.
__ Algo mareada, no recuerdo cómo llegué aquí, Doctor - dijo ella - ¿Qué sucedió?
__ Señorita Cabral, usted sufrió un posible colapso por estrés. Mandaré hacer análisis de sangre, orina y una prueba de embarazo - dijo anotando el Doctor.
__ No estoy embarazada Doctor, de eso estoy segura - hizo una mueca que fue entendida por el médico.
__ Ok, entiendo Señorita. En un momento vendrá una enfermera a tomar las muestras. La dejaremos esta noche en observación - dijo el Doctor antes de retirarse.
__ Me preocupé tanto amor. Intenté contactar a tu mamá, pero me envía al buzón de voz - le dije acercándome a la cama y tomando su mano.
__ Seguro no es nada grave amor, ya oíste al Doctor. No es necesario preocupar a mamá por algo sin importancia.
...
__ Buenas noches Señorita Cabral, soy la Enfermera Carvajal, vengo a tomarle unas muestras para los estudios que solicitó el Doctor Ortuño.
__ Iré a comer algo, Helena. no me tardo.
Fui a la cafetería, pedí un mokaccino y un sándwich. Le marqué a su madre de nuevo. Buzón de voz otra vez.
Subí a quedarme con Helena.
__ Te traje algo de contrabando - le dije y saqué escondidas unas gomitas.
__ Oh, gracias - Se engulló el paquete en un santiamén - Gracias por estar conmigo. De verdad no sé cómo estaría sin ti apoyándome.
__ Todo va a salir bien mi amor. Sólo me falta domar a tu mamá. He visto fieras más feroces en el zoológico - bromeé.
__ Juliana... - dijo en un tono serio pero no aguantó la risa. - es de mi madre de quién hablas, recuérdalo - rió.
__ Te hice reír y eso me hace feliz. Trata de descansar ¿Sí?. Le llamaré a Vic a ver si nos puede llevar a la casa mañana.
Le di un beso en la frente y apoyé mis brazos y cabeza contra la cama, para intentar dormir.
...
__ Buenos días, Señorita Cabral - irrumpió el Doctor Ortuño en la habitación - ya le di el alta médica, puede irse. Sin embargo - ajustó sus lentes mientras sostenía una carpeta en su mano - me gustaría que volviera para realizarle unos estudios. La enfermera Carvajal le agendará la cita - dijo - Firme éstas formas y podrá retirarse.
Helena se apresuró a firmar mientras llamé a Victoria. Me dijo que le diera una hora, mientras acababa su turno en el trabajo.
Bajamos a la cafetería a desayunar mientras esperábamos. Helena estaba muy pensativa esa mañana.
__ Un millón de Euros por tus pensamientos - dije.
Me miró dulcemente, sonrió y continuó callada.
Vic vino por nosotras y nos llevó a casa.
__ ¿Pudiste comunicarte con mi mamá?
__ No amor, me envía al buzón.
__ Ya lo pensé bien y volveré a casa, mi mamá me necesita y yo a ella. ¿Lo entiendes, cierto?
__ Por supuesto, amor. Puedes visitarme cuando quieras. Has las paces con tu mamá y recuperen el tiempo perdido.
__ ¿Eres de verdad Juliana Vargas? - sonrió con incredulidad.
La abracé desde atrás y le susurré:
__ Por supuesto. No olvides que te amo, mi dulce pelirroja preciosa. Hazme un huequito en tu agenda.
Ella suspiró y se apretó contra mi pecho.
__ También te amo, mi ojitos de mar. Tienes mi corazón entero.
En eso vibró mi celular, un mensaje de texto de mamá.
«Hija, me tuve que quedar en el negocio porque están inventareando. Dejé suficiente comida por si Helena está contigo. Nos vemos mañana, te amo».
__ Me temo señorita, que esta noche le haré el amor hasta más no poder. Estaremos solas hasta mañana – dije, mostrándole el mensaje de mi madre.
Helena volteó quedando frente a mí y puso sus brazos alrededor de mi cuello.
__ Bueno señorita - dijo en tono juguetón - menos charla y más acción.
Me besó y giró para luego empujarme hacia la cama y comenzó a desvestirse, sus ojos clavados en los míos. Era un espectáculo para mí mirar su hermoso cuerpo, cada curva, cada peca. Me quitó la ropa y subió mis brazos a la altura de la cabeza, inmovilizándome con sus manos. Dejé que tomara el control, luego sería mi turno...