Capítulo IV

1389 Words
__ Buenos días, mi amor. ¿Lista para el día de hoy? - le dije, trayendo el desayuno a la cama. __ Buenos días amor, gracias. Estoy algo nerviosa - Admitió - ¿Cómo crees que lo tome tu mamá? __ Espero que bien - le di un beso - porque es la primera vez que hago esto. Te va a adorar tanto como yo. Era cuatro de octubre, cumpleaños de Helena número diecinueve y el primero que pasaba conmigo. Victoria fue cómplice en la preparación de una reunión sorpresa en mi casa. La idea provino de mamá. Era tanto lo que le hablé de ella durante estos meses, que ya la quería sin haberla conocido. Y como era de esperarse, mi mamá llevaba años esperando el día en que le confesara la verdad de mi vida, porque nunca fue ciega a la realidad. Llegamos a la casa y todo estaba en silencio. Cuando entramos a la cocina, había una pancarta de «Feliz Cumpleaños» y globos rosados. Pude notar cómo mi pelirroja se emocionó. En eso entró Vic con el pastel y lo puso en la mesa, para darle un abrazo. __ Feliz Cumpleaños Helena - le dijo. Luego entró mi mamá con una botella de sidra de manzana, y la dejó en la mesa para abrazar a la cumplañera. __ Al fin te conozco querida - le susurró - Juliana no exageró cuando dijo que eras bonita - bromeó - Hija, ve por unas copas - me ordenó. Cantamos cumpleaños. Le susurré: __ Pide un deseo. Ella me miró y sopló la vela. Mamá cortó el pastel, sirvió las copas y brindamos. __ Gracias por esto de verdad - dijo Helena, toda colorada. __ Las recogeré como a las siete chicas - dijo Victoria antes de marcharse. Yo asentí y Helena no entendía nada. La llevé al cuarto. __ ¿A dónde vamos esta noche? - preguntó confundida. Sonreí y le dije: __ Vamos por unos tragos a «Maroma Bar». __ Pero amor, no traje ropa para cambiarme. __ No te preocupes por eso - dije, entregándole unas bolsas - Espero que te guste. Mamá me ayudó a escogerlo. Feliz cumpleaños mi amor. Helena no dejaba de sorprenderse. __ ¿Pensaste que iba a olvidarlo?. Sólo te hice creer que sí, tontita. __ Me encantó la ropa. Tu mamá tiene buen gusto. A propósito, ¿Ya ella sabía de nosotras antes de hoy? - preguntó. __ Sí amor, hace semanas. Mi mamá no es ajena a mi vida. Sólo faltaba conocerte en persona y usé ese pretexto para que no sospecharas de la sorpresa de hoy. «Chicas la comida está servida» - oí a mi madre gritar desde el comedor. Bajamos a cenar. Al cabo de unas horas ya nos íbamos a preparar para esta noche. __ Ayudaré a mi mamá con unas cosas. Vete arreglando y nos vemos en un rato. __ Ok, amor. Cuando Helena bajó del cuarto, me quedé absorta mirándola. Estaba preciosa, bueno, más. Tenía un jean ajustado n***o, unas sandalias bajas y una camisa de tirantes transparentosa fucsia que combinaban con las uñas de sus manos y pies. Su cabello rojizo y rizado suelto, detrás de un cintillo. Su maquillaje sencillo. Mi madre estaba presente también. __ Hija sé que está muy linda pero recuerda, no se vayan a exponer en público - me advirtió mamá. __ Tranquila mamá, No vamos solas. Vic vendrá también. Helena se quedó en la sala hablando con mi madre mientras me fui a arreglar. Me puse unos jeans negros, una franela blanca ajustada y unos botines negros. Me até a la cintura una chaqueta de cuero negra. Victoria pasó por nosotras y fuimos al lugar. Helena y yo pedimos los tragos, mientras ella estacionaba el auto. Nos bebimos tres rondas de Vodka y bailamos las tres. Vic decidió irse a las diez porque tenía que trabajar al día siguiente. Se despidió de Helena y me fui a acompañarla a buscar su auto. __ Cariño no me tardo - le dije. __ Aquí te espero - dijo, dándole un sorbo a su trago. Cuando regresé, vi a un chico asechando a mi chica. __ Vamos a divertirnos preciosa, mi piso está a media cuadra de aquí - le oí decir y vi que le sujetaba la mano y ella trataba de zafarse. Lo toqué por detrás para hacerlo voltear. __ Lárgate, idiota - le grité furiosa. El chico se regodeó y dijo: __ Calma morena, Andrés tiene suficiente amor para ambas - y se agarró la entrepierna. No lo pensé dos veces y le pateé en los bajos. Su regodeo se transformó en dolor y cayendo de rodillas con ambas manos sosteniendo su entrepierna musitó __ mal... di…tas desviadas - y se dejó caer al suelo. Iracunda me le fui encima cuando sentí unos brazos que me agarraron desde atrás. Era Helena abrazándome. __ Cariño, vámonos, no vale la pena. Ya llamé a Vladimir para que nos lleve a casa. A lo lejos vi a un par de fornidos guardias acercarse. __ Ya nos vamos - dijo Helena y me arrastró hacia la puerta, impidiendo que nos sacaran por la fuerza. Vladimir llegó y nos subimos. Estuvimos calladas todo el viaje. __ Señorita Cabral – se despidió. __ Buenas noches Vlad. Gracias por venir tan pronto. Nos dejó en la entrada del piso y se fue. Vlad era un taxista de confianza de los Cabral. __ Disculpa por arruinar la noche - dije apenada, aunque mi enojo aún persistía. Helena me tomó de la mano y me invitó a sentarnos al sofá. __ Nadie me había defendido cómo tú, mi amor. Contigo me siento totalmente feliz y segura en todo momento. Este ha sido el mejor cumpleaños de toda mi vida. Mi enojo se disipó. __ ¿Ah sí? – dije con una mirada seductora - Y aún no termina, ven aquí. La tomé en mis brazos y comencé a besarle el cuello. Me gustaba sentirla retorcerse. Tomé su rostro en mis manos, la miré un instante y comencé a besarla. La incliné lentamente hasta quedar sobre ella y me lanzó los brazos al cuello. Empecé a desvestirla lentamente, mientras mi mano derecha viajaba a lo largo de su cuerpo. La deslicé desde su vientre hasta adentrarme en su ropa interior y dejé de besarla, para mirarla fijamente antes de continuar. __ ¿Cariño, puedo? – pregunté nerviosa. Ella aflojó un poco las piernas y empujando mi mano, dijo: __ Hazlo. Volví a besarla mientras entraba y salía de ella. Nuestros cuerpos eran puro vapor. Se movía al compás de mis dedos, me imploraba «No pares» mientras gemía en mi oído. Aumenté el ritmo y no me detuve hasta que oí un grito ahogado en mi cuello, su primera liberación. __ Dios, Juliana, eso fue… increíble – hablaba con dificultad, aún jadeando. Me rodé a un lado del sofá y la halé a mis brazos. Me quedé contemplándola un rato en silencio. Reposó su cabeza en mi pecho, le comencé a acariciar el cabello. Amaba meter mis dedos en sus rulos rojizos. __ Mi turno – dijo Helena recobrando las fuerzas y desnudándome en un dos por tres. Me comenzó a besar y a acariciar por todas partes, yo estaba más que lista. Me miró fijamente preguntándome lo que yo hacía minutos atrás: __ ¿Cariño, puedo? Prometo que seré delicada y pararé si me lo pides. En el tiempo que llevamos juntas nunca intentó hacerlo y no quería negarle ese derecho. __ Sí, mi amor, pero hazlo lento. Hazlo ya – le dije. Confiaba demasiado en ella. Cerré los ojos y me relajé, para prepararme para la embestida. Al principio dolió un poco, pero luego se hacía soportable. Pude notar que lo estaba disfrutando mucho más que yo y eso me complacía. Cuando sentí que estaba a punto de venirme, se detuvo. __ ¿Por qué has parado? – musité confundida. __ No lo he hecho, sólo espera – me dijo - Confía en mí. Lo siguiente que sentí fue su lengua recorriendo mis partes íntimas. Reanudó lo que estaba haciendo en combinación con lo anterior y me regaló un orgasmo de otro mundo. Es como si fuera a desmayarme. Ambas estábamos exhaustas. Fue un día de muchas emociones. Decidimos quedarnos en el sofá y dormir allí.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD