Seguimos a Mara a traves de diversos salones hasta dar con un jardín al otro extremo de palacio y luego una plaza real. Plaza que estaba abarrotada de súbditos que buscaban atestiguar el inicio de la competencia. En la tarima estaban los escudos de los siete reinos del círculo, Aspen al centro. Y siete banderas, cada una con el color representativo de cada reino.
En lo alto del jardín, estaba un lugar especial. Un trono dorado, y quien estaba en él, claramente se trataba de la reina. Su rostro era cubierto por un velo n***o, y el resto de su cuerpo en un vestido del mismo color. Todo el lugar estaba custodiado por soldados, y al otro extremo estaban las comitivas…
No era el escenario de un evento que traía alegría a los reinos, sino el de una batalla traía muchas muertes consigo.
Mara se acercó al lugar central de la tarima. Y la multitud guardó silencio.
―Reino de Aspen la Vendimia ha iniciado.
Nos hizo la señal con la cual indicaba que debíamos entrar en escena. Suspiré y me obligue a sonreír. En mi interior busqué alguna fuente para que mi sonrisa fuera natural. La respuesta a ello estaba a traves de mis ojos, porque Froy estaba al otro lado, en la zona de las comitivas. Él estaba sonriente. Yo también sonreí.
―Con ustedes las seis princesas de los reinos del círculo.
Mara prosiguió con la lectura de cada uno de nuestros nombres.
―Princesa Leila de Maurice
La multitud aplaudió levemente. Algunos la observaban curiosos, pues Leila se veía aturdida. Parecía asustada, hasta el punto que en cualquier momento podría soltarse a llorar. Comprendí sus emociones, ninguna de nosotras había llegado ahí por su propia cuenta, al ser la menor de todas era la más vulnerable.
Sentí pena por ella en ese momento. En el lugar de las comitivas había una chica que derramaba lágrimas leves al verla en ese estado. Supuse que era de sus acompañantes y que compartían algún vínculo. Y vaya que era un vínculo fuerte por lo que sucedió después.
La chica de cabello rojizo y que por su traje, era del ejército de su reino, corrió hacia Leila atravesando un extremo y luego apuntó con su arco al trono donde estaba la reina, pero los guardas de palacio dispararon antes sus arcos, una flecha dio en su corazón y otra en su cabeza.
Hubo gritos desesperados, otros ahogados y otros solo cerraron sus ojos y cubrieron con sus manos sus labios. Leila cayó al suelo rota, gritó un nombre y fue escuchado por todos y cada uno de los presentes, haciendo un eco de pánico que recordaré siempre.
“Elizabeth”
Las demás princesas sollozaban asustadas. La multitud guardó silencio. Mis ojos se dirigieron hacia mi comitiva y ellos solo me vieron condescendientemente.
La escena solo demostraba la crueldad de la vendimia y que cualquiera que desafiara el poder del reino central podría sufrir graves consecuencias como la muerte. Lo que Elizabeth, había realizado fue un acto de valentía que buscaba poner un alto a la selección, sin embargo, había sido en vano. Una Leila destruida fue llevada por los guardas a palacio y el cuerpo de la chica fue retirado de inmediato.
Pasaron unos minutos para que el equipo de protocolo decidiera continuar con la presentación luego de reforzar la seguridad.
Mara recuperó la compostura y continuó con la lectura de los nombres.
―Princesa Zobzini de Escandia.
Se trataba de la Chica de mirada felina. Ella al contrario de las demás, se mostraba elocuente y pareciera que estaba disfrutando de la situación.
La multitud se había tranquilizado, ya que ellos respondían a intereses del reino de Aspen y se habían acostumbrado a lo que eso conllevaba.
―Princesa Lena de August.
Era una rubia despampanante. Saludó levemente pero su saludo no mostraba que estuviera cómoda.
―Princesa Dayan de Louis
―Princesa Catriona de Levi
Catriona sonrió y con ello iluminó el lugar tan fuerte como el poder de los rayos del sol. Hasta Froy y mi comitiva parecían apoyarla. Catriona suspiró luego que la atención pasara de ella, No obstante las miradas se dirigieron hacia mí porque era la única que quedaba. Mi momento había llegado. Muchos momentos de mi vida pasaron en mi mente: como la sonrisa de mi madre al morir.
―Princesa Miranda de Austin.
Mara pronunció mi nombre pero hizo énfasis en el nombre de mi reino, algún motivo tenía pero decidí ignorar ese detalle al notar que la multitud enloqueció aún más que las veces anteriores. La reina pareció expectante ante la algarabía. Sus ojos bajo el velo n***o podían intimidar a cualquiera, pero decidí mantener mi mirada fija en ese punto. La respuesta fue que quitó el velo de su lugar.
Hubo diversión en su rostro descubierto, giró hacia un guarda y pareció que le daba una orden.
Al final todo indicaba que había tres favoritas para el reino de Aspen. Catriona, Zobzini y luego estaba yo. Así que mi camino a la sobrevivencia no estaba del todo perdido. No obstante, desde ese momento pensé que si tenía que elegir entre ellas dos, elegía sin dudar a Catriona.
Lady Dorotea aplaudía desenfrenadamente. Alondra me saludaba con su mano alzada. Sin, embargo, Froy ya no estaba en su lugar. ¿A dónde se había metido Froy?
Y el príncipe hizo una inesperada entrada. Algunas de las princesas casi se desmayan con su belleza y porte. Su cabello rubio y piel blanca brillaban con el sol. Yo solo tragueé grueso porque me estaba viendo a mí… sabía que era él, ese magnetismo que irradiaba no podía ser de nadie más.
El príncipe me estaba viendo a mí.