3

497 Words
—¿Mañana vendrás aquí? —pregunta con un tono conciliador. —Si dejas de seguirme así —comento gruñendo mientras me doy la vuelta. Al día siguiente, estoy llegando nuevamente a la cafetería. No sé cómo, pero aquí estoy. Es la primera vez que hago algo así, y la verdad no me interesa. No tengo el lujo de tener muchas prendas para cambiarme. En cuanto llego, mis botas hacen eco en el suelo de madera. El chico está sentado de espaldas. Podría simplemente irme corriendo y él ni siquiera se daría cuenta. Sin embargo, por alguna razón, me dirijo hacia él y me siento enfrente. Lo observo en silencio. —Me imagino que me invitarás tú —comento mirando mis uñas negras con desgano, mientras pongo ambos pies en la silla de enfrente. —Claro, cómo no. ¿Qué quieres comer? —pregunta curioso. —Hamburguesa con papas fritas —murmuro. —Claro —responde con una sonrisa y extiende la mano. Suspiro y me pregunto si este chico en algún momento estará triste. Mientras tanto, la mesera llega y nos entrega las cartas, aunque yo ya había hecho mi pedido. —Quiero gaseosa —comento, y él pide lo mismo a la mesera. —Enseguida traigo sus pedidos —comenta la joven antes de retirarse. Se había quedado mirando al chico por un momento, pero yo ni le presté atención. Me daba igual. —Oye, ¿cómo te llamas? —pregunta curioso, y lo observo con desconfianza. —No te importa. —Es un nombre raro —comenta burlón, y suelto un suspiro. —En serio, ¿te interesa mi nombre? —pregunto mirándolo fijamente. —Yo soy... —comienza a decir. —Dime, seguramente tienes un nombre tierno como... no sé, "así" —murmura con voz seca. —¿Así como eres tú? —digo sin pensarlo. —¡Eso! —responde él con entusiasmo y una sonrisa. —No quise decir eso —me apresuro a aclarar. El chico sonríe aún más ampliamente y parece disfrutar de mi incomodidad. Aunque no puedo evitar pensar que quizás, de alguna manera extraña, él está intentando hacerme sonreír. —Soy Adán —contesta, y yo suspiro. —Isabella —comento estirando mi brazo hacia él, y él sonríe. —Tu nombre es bonito —dice él, y yo niego. —Odio mi nombre —murmuro, sin darle la mano. —Bueno —comenta un poco dudoso, como dejando caer el brazo, ya que lo había mantenido suspendido esperando que lo tomara, pero no lo haré. No quiero tener contacto físico con él. —¿Qué edad tienes? —pregunta curioso, y yo suspiro. —¿Por qué te tengo que dar todos mis datos? ¿Acaso eres policía? —pregunto en tono seco, mirándolo con desconfianza. —No, solamente quería saber de ti —explica, encogiendo los hombros. —¿Por qué? —pregunto en tono seco, mirando por la ventana, sintiendo su mirada sobre mí.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD