Una vez dejé a los chicos en el cole me junté con Cris, que me daba la impresión que estaba un poco nerviosa.
Me comentó que ya había hablado con Jesús, y que le gustaría hablar conmigo, pero mejor en algún sitio más privado que el bar.
Le ofrecí pasarse por mi casa, Bruno estaría allí pero como estaría dormido era lo mismo que estar las dos solas. Acepto, aunque tendría que pasarse un poco más tarde, que antes tenía que hacer la compra.
Cuando llegué a casa me entretuve un rato mirando el móvil, aunque no me quitaba de la cabeza qué querría decirme Cris que necesitase que lo hablásemos en privado.
Pasado un rato sonó el timbre de casa, era Cris. La hice pasar, le saqué un refresco y nos sentamos en el sofá para estar más cómodas mientras hablábamos. La verdad es que la veía nerviosa, como si no se atreviera a contarme algo.
Justo cuando iba a abrir la boca sonó su móvil, con el tono de que le había llegado un mensaje de w******p. Pegó un brinco del susto, miró rápidamente el móvil y respondió al mensaje.
— Perdona — Se disculpó — Es Jesús, que quería saber si ya habíamos hablado.
— Si que estáis nerviosos con esto — Conteste — ¿Estás segura que quieres hablar del tema?
— La verdad es que llevo mucho queriendo hablar del tema con alguien, pero no me atrevía a hacerlo
— Me estás preocupando
— Tranquila, no es nada malo, solo un poco… raro — Comentó con duda justo cuando su móvil volvió a sonar — Contesto a Jesús y te cuento todo.
Aproveché mientras contestaba a echar un vistazo a mi móvil, tenía varios mensajes de Bruno, pero no me había enterado porque tenía el móvil en silencio. Me daba los buenos días y me decía que en 5 minutos bajaba a saludar a Cris. Empecé a escribirle que no bajase, que ya lo que le faltaba a la pobre, sí sola conmigo estaba nerviosa, con Bruno en casa seguro que no contaba nada.
Antes de que terminase el mensaje me llegó una foto del rabo de Bruno completamente empalmado con un mensaje "En cuanto baje este amiguito bajo yo, que sino Cris se pondrá nerviosa".
Estoy segura que me puse algo colorada, le mandé un mensaje corto antes de dejar el móvil: "No bajes y no hagas ruido, que Cris no sepa que te has despertado".
Cris justo dejaba el móvil también, tomó aire y me comenzó a contar.
— ¿Te acuerdas que te dije en broma que vosotros erais unos exhibicionistas y nosotros unos voyeurs? — Me preguntó.
— Si, me acuerdo
— La verdad es que Jesús y yo sí que lo somos — Dijo poniéndose como un tomate.
— Que sois… ¿Qué? — Entre la foto de Bruno y lo que estaba diciendo Cris estaba descolocada, prefería que me confirmase lo que creía que había entendido.
— Voyeurs — Suspiro, como si se acabase de quitar un peso de encima — Nos gusta mirar a la gente mientras practica sexo.
— No tenía ni idea — No es que fuera una gran frase, pero no sabía qué más decir.
— Ni tú ni nadie de nuestro círculo cercano, no es algo que se pueda ir contando por ahí — Ahí razón no le faltaba a Cris.
— Y desde hace cuánto que sois… — Por alguna razón se me hacía difícil terminar la frase
— Voyeurs — Contesto Cris, terminando la frase por mi — Hace un par de años, más o menos —
— Pero ¿cómo os metisteis en estos temas? — Pregunté otra vez, mi cabeza estaba llena de preguntas que hacerle.
— Si dejas de hacerme preguntas te cuento todo lo que quieras saber, que ya es bastante difícil hablar sobre esto como para encima tenerte haciendo preguntitas — Aunque la frase la dijo con el tono que usaría una madre para regañar a uno de sus peques, no me pasó desapercibida una sonrisilla que asomaba en sus labios.
Hice el gesto como si cerrase mi boca con una cremallera y me preparé para escuchar.
— Verás, hace un par de años pasábamos una mala racha en casa. Siempre he estado más predispuesta para tener sexo que Jesús, más fogosa me dice él. Por esa época él pasaba por una mala racha en la empresa, tenía que hacer montón de horas para que llegásemos a final de mes y tenía montón de cosas en la cabeza, por lo que el sexo se empezó a reducir en casa. Obviamente puse mucho de mi parte para que el sexo no se redujese a nada, para que no afectase a nuestro matrimonio, pero era muy difícil, los meses pasaban y la cosa no iba a mejor — Casi pude ver una lágrima asomando de los ojos de mi amiga, así que no pude resistirme a comentar.
— ¿Cómo no nos pedisteis ayuda? No es que andemos muy sobrados, pero algo podíamos haber ayudado
— Orgullo, vergüenza, lo habitual supongo — Se encogió de hombros mientras contestaba — La cuestión es que las cosas de la empresa se arreglaron, pero el tema del sexo no. Nos faltaba algo en la cama, aunque ninguno de los dos sabía exactamente el que
Hizo una pausa en su relato para tomar un sorbo de la bebida, y vi cómo le temblaba mucho la mano. Antes de que pudiera decir nada más, me hizo un gesto para que no hablase y continuó explicándose.
— Empezamos a tomarnos más ratos para nosotros, dejando a los peques con mi madre o la de él, dispuestos a volver a hacer vida de pareja desde cero, a ver si eso podía ayudar. Un fin de semana paseábamos por la noche por un parque, y escuchamos ruidos que ambos reconocimos como una pareja teniendo sexo — Lo decía completamente seria, no pensaba que estuviera tomándome el pelo.
— ¿Y vosotros fuisteis a mirar? — Pregunté, sin poder conseguir estar con la boca cerrada.
— Correcto, a ambos nos pudo el morbo y nos acercamos sin hacer ruido. Nos pusimos detrás de un árbol para espiar y allí pudimos verlos — La cara de Cris se ponía colorada según me iba contando — Era una pareja joven, él estaba sentado en un banco dándonos la espalda y ella de frente, aunque estaba demasiado ocupada como para vernos
— ¿Y os quedasteis ahí mirando? — Me podían los nervios, quería saber qué más había pasado.
— Tranquila, impaciente, que ahora te cuento — Me dijo Cris con una sonrisa — Como intentábamos escondernos tras el árbol, Jesús estaba detrás mío, agarrado a mi cintura. Al poco de empezar a espiar me excite, y me eché hacia atrás para pegar mi cuerpo contra el suyo, no te puedes imaginar cómo me puso notar la brutal erección que se clavó contra mis nalgas. Él no perdió el tiempo y pasó sus manos de mi cintura a las tetas, apretándolas con fuerza, aunque aguantó poco allí, enseguida metió una mano dentro de mis leggins para masturbarme, no te puedes hacer una idea de cómo me tenía.
— Creo que me lo puedo imaginar — Solo de contármelo ya me estaba poniendo cachonda perdida, en el momento debió ser increíble.
— ¿Te estás poniendo a tono o qué? — Me sonrió, pero con una sonrisa pícara que no le había visto nunca, ni cuando hablamos de sexo, que me dejó muy descolocada.
— Puede que un poco — Justo en ese momento sonó el móvil de Cris, que me dio un respiro distrayéndola.
— Espera un segundo, que Jesús me vuelve a preguntar, le contesto y sigo
Aproveché para mirar mi móvil, tenía varias fotos de Bruno con el rabo bien tieso, incluso me había mandado un vídeo masturbándose. Lo ideal para aumentar mi calentura, seguro que lo estaba haciendo a posta.
— Volviendo al tema, estaba tan caliente que Jesús tuvo que taparme la boca para que no me escuchara la parejita y que no se dieran cuenta de que estábamos mirando. Aunque no salió bien, ella se dio cuenta de que estábamos allí y empezó a mirarnos sin que su chico se diera cuenta. Imagínate lo que ella estaba viendo, yo con una mano de Jesús tapando mi boca, la otra dentro de mis muslos masturbándome y en cada movimiento que hacía me clavaba una y otra vez su rabo en el trasero — Lo imaginaba, y me empezaron a entrar muchas ganas de disfrutar de semejante espectáculo — Apenas tardé unos segundos más en correrme, lo que hizo que hasta el chaval se diera cuenta, por lo que nos fuimos de allí rápidamente y nos volvimos a casa a bajarnos la calentura.
— Vamos, a follar como conejos — Dije yo, intentando clavarle una puya.
— No lo sabes tú bien, hacía mucho que no estábamos así de cachondos y estuvimos buena parte de la noche sin parar. Al día siguiente estábamos tan escocidos los dos que apenas podíamos caminar.
— ¿Volvisteis a pillar a esa pareja? — Me asaltó la curiosidad.
— La verdad es que no, volvimos unas pocas veces más, pero nunca les volvimos a ver. Como parecía que pillar a alguien en un parque iba a ser una misión imposible decidimos probar otras alternativas —
— ¿Qué alternativas? — Mi cara no podía ocultar la curiosidad.
— Empezamos visitando sitios donde van parejas a follar, sabiendo que hay voyeurs ahí, pero fue un fracaso, pues los tíos se centraban más en intentar algo conmigo que en ver a la pareja, y no nos apetecía en montar nada con veinte personas mirando como follábamos — Contrajo la cara, como si sólo el recordar la situación le diera grima.
— Entiendo — Dije, mientras pasaba por mi mente la escena de estar a la vista de un montón de gente, mitad con vergüenza y mitad con curiosidad — ¿Qué intentasteis entonces?
— Nos empezamos a mover en el mundillo liberal, hay muchos grupos en Telegram sobre el tema, luego clubs de swingers, esas cosas… — Dejo la frase a medias mientras me miraba, la cara de Cris me dijo que ese era el momento que más temía, evaluaba mi reacción con preocupación.
— ¿Habéis llegado a hacer intercambios o cosas así? — Mi curiosidad (y la calentura que llevaba) podían más que cualquier prejuicio que pudiera tener. No juzgaba a Cris por sus acciones, quería que me contase más.
— Nunca — Contestó visiblemente más relajada — Casi siempre buscamos a parejas o grupos que quieran tener mirones, para luego llegar a casa y bajarnos la calentura entre nosotros
— ¿Casi? — No sabía si contaba todo así de despacio para ponerme más caliente o me parecía que lo contaba despacio porque estaba muy caliente y quería enterarme de todo lo antes posible.
— En un par de ocasiones hemos quedado con una pareja que le gusta mirar también, y lo hemos arreglado teniendo sexo delante de ellos a la vez que ellos están follando también, así todos disfrutamos de lo que nos gusta, que es mirar — Volvió a mirar el móvil, seguía recibiendo mensajes, pero esta vez no fue corriendo a contestarlos — Me alegro de que no te parezcamos unos pervertidos degenerados ni nada parecido.
— Yo no he dicho que no me lo parezcas, las dos sabemos que eres una pervertidilla. Pero no hacéis mal a nadie, así que no lo veo mal — Le dije con una sonrisa que relajó bastante el ambiente.
— Voy a decírselo a Jesús, que está el pobre esperando tu respuesta, nos importa mucho vuestra amistad, y no queríamos que se estropeara con esto.
Aprovechando que estaba atenta al móvil, miré yo el mío. Otro par de fotos del rabo de Bruno acompañaban a un mensaje bastante subido de tono.
— Dile que si le apetece puede subir un rato, así le damos un poco de espectáculo
Ni que decir tiene que me calentó bastante la idea, aunque ni de coña pensaba ofrecerle eso a Cris.
— Bueno — Me dijo Cris — ¿Alguna duda más que te surja? Ya puedes preguntar lo que te apetezca
Me quedé un segundo en blanco y solté la primera pregunta que me vino a la cabeza, sin pensar.
— Y alguna vez habéis hecho algo sin estar el otro presente? — Sin duda la pregunta me vino de los mensajes que me acababa de mandar Bruno, me dio un montón de vergüenza, pero ya estaba dicha y no se podía hacer más — Me refiero, si alguna vez… — Intenté arreglar la pregunta, pero no se me ocurría como.
— ¿Si alguna vez Jesús o yo hemos quedado solos con una pareja para mirar? Jesús me ha ofrecido varias veces que quede yo sola con una pareja. Estoy convencida que le encantaría que le contase lo que hubiera visto — Puso una media sonrisa — Creo que le encantaría que me uniera a la pareja y luego le contase lo ocurrido con todo lujo de detalles
Me puse tensa, no sabía si eso era una insinuación de Cris o solo una imaginación de mi mente calenturienta.
— Pero no, aún no hemos quedado nunca por separado. Jesús no es celoso, y sé que me dejaría hacer lo que quisiera, pero no ha surgido la ocasión de hacer algo parecido
En ese momento volvió a llegar un mensaje al móvil de Cris, me miró con cara de disculpa y volvió a echar un ojo a la pantalla. No sé qué mensaje le habría llegado, pero se puso colorada y empezó a contestar.
Yo aproveché para mirar mi móvil, esta vez tenía un vídeo de Bruno masturbándose, me puse más cachonda aún, si eso era posible, solo quería que Cris saliera de casa para meterme ese rabo bien dentro.
— Que marido más bruto tengo — La voz de Cris me sacó de mis pensamientos — No se le ha ocurrido otra cosa que sacarse el rabo y mandar varias fotos de cómo está de cachondo ahora — Estuve a punto de pedir que me dejaste ver las fotos, pero por suerte mi cerebro se puso en marcha justo cuando empezaba a abrir la boca y la pude cerrar justo a tiempo, Cris debió confundir mi gesto con otra cosa, y se disculpó.
— Lo siento, creo que esto ha sido ya demasiada información, ¿No?
— No te preocupes — La tranquilicé — Bruno también me manda fotos y vídeos cuando está cachondo a ver si con eso me animo y quiero hacer alguna cosa — Le puse sonrisa pícara — La verdad es que suele dar buenos resultados casi siempre
— Jesús es igual, seguramente supone que me ha puesto cachonda hablar de esto contigo y por eso me ha mandado las fotos. El muy mamón ha acertado, así que más le vale que cuando llegue a casa me deje relajada, o se va a enterar
— ¿Y si le das una sorpresa y vas al trabajo ahora? — Pregunté, se me acababa de ocurrir una forma de que Cris saliera de casa sin quedar en plan borde — Puedes plantarte allí, devolverle el calentón y luego que te invite a comer antes de hacer nada —
— Pobre Bruno, lo que tiene que sufrir contigo si siempre tienes ideas de ese estilo — Me sonrió — Pero creo que es una buena idea, dejaré a los peques a comer en el cole y me divertiré un rato a su costa — Me miró con cara de duda — ¿No te importa que te deje con la conversación a medias?
— No te preocupes, ya terminaremos de hablar en otro momento, además tengo que ver cómo comentárselo a Bruno — Me moría de ganas de enseñarle las fotos y mensajes que me había mandado, pero ya era mucho tensar la cuerda, quizá para otro día.
— ¿Tú crees que va a opinar? — Una sombra de duda volvió a ocupar su rostro.
— Seguramente me dirá que te invitemos un día a mirar, o alguna burrada de las suyas — En cuanto hice ese comentario pude ver que se ruborizaba un poco, así que me di cuenta que por su parte estaría encantada de organizar un encuentro así — Pero bueno, ¿no tienes un marido al que ir a poner cachondo y que te invite a comer? — Le dije guiñando un ojo para quitar hierro a mi comentario.
Cris se despidió y se fue a buscar a su marido para una buena sesión de sexo, ahora era mi turno para buscar lo mismo.
Me hubiera gustado decir que me había tomado mi tiempo para subir al cuarto y hacerme desear un poco más, pero no aguantaba más. Me demoré lo justo para tirar mi ropa al suelo y subir corriendo las escaleras.
Al llegar al cuarto Bruno me agarró de la cintura, me tiró a la cama boca abajo y se subió encima mío, metió su rabo entre mis piernas y me penetró con fuerza. Mi grito de placer debió escucharse hasta en la calle.
Él llevaba el ritmo, tumbada como estaba poco podía colaborar, así que metí como pude una mano entre mis muslos y me dediqué a recibir y darme placer.
Sus penetraciones eran salvajes, casi violentas. Mientras tanto me mordía el hombro o me decía guarradas al oído.
— Como te ha puesto la conversación con tu amiga, seguro que estabas pensando en todo momento en invitarla a subir y que nos viera —
— Puede… — No me dio para contestar entre gemidos.
— ¿O hubieras preferido que se uniese? —
No contesté, una parte calenturienta de mi cerebro (la que tiene curiosidad por el sexo lésbico) lo deseaba, pero la parte racional (y más heterosexual) se echaba para atrás ante la idea. Bruno se tomó el silencio como una respuesta afirmativa, y eso es lo que le faltaba al pobre, imaginarnos a las dos en la cama con él. Unos segundos después sentí unos chorros de semen caliente que me llenaban y empezaban a escurrir.
Bruno no sé tomó ni unos segundos para recuperarse, me la sacó, me puso boca arriba y me penetró con el vibrador con forma de rabo de gran tamaño con el que le encanta follarme. Supongo que lo tendría preparado para la ocasión, no lo tengo claro, solo pensaba que deseaba que me penetrase con él, lo que hizo sin perder tiempo.
Se puso de rodillas a mi lado, con un brazo movía el vibrador con fuerza, con la otra me pellizcaba un pezón y mientras disfrutaba de las vistas. Yo me dediqué a ayudarle con mi mano, mi clítoris necesitaba una atención urgente, porque el orgasmo estaba justo a punto de llegar
Me corrí, y de qué manera. Gritando, agarrándome a su culo con la mano libre y chorreando con un squirt como hacía mucho que no tenía. Notaba los muslos, el culo y la cama bajo mío chorreando.
Ese no fue el único orgasmo, sin bajar mucho el ritmo siguió penetrándome hasta que conseguí otros dos orgasmos, ambos con montón de chorros saliendo de mi sexo, que me hicieron tumbarme en la cama reventada de cansancio y sin posibilidad apenas de moverme.
Él se tumbó a mi lado sin sacarme el vibrador, por lo que junté mis muslos para que no saliera, ya que la vibración se hacía muy agradable.
— ¿Realmente te planteas el hacer un trío con Cris? — Aprovechó para preguntarme mientras acariciaba con dulzura mi cuerpo desnudo.
— No lo sé — Mi cabeza quería decir que sí, pero era capaz de admitirlo a viva voz.
— La verdad que no me lo esperaba, por mucho que hayamos fantaseado alguna vez, no esperaba que quisieras intentarlo
— Yo tampoco, pero hay algo en la conversación con Cris que me ha trastocado — No sabía que era, pero era cierto, algo en mi cabeza había cambiado después de hablar con ella.
— Bueno, podemos hablar con ella de que venga a vernos un día, siempre estamos a tiempo de que se una a nosotros más adelante — Acompañó estás palabras con una suave penetración con el vibrador, que justo acababa de agarrar.
Quería decirle que lo dejase, que no aguantaba más, pero un gemido corto mis palabras de raíz, solo el plantearme tener a Cris mirando como tenía sexo con mi marido había conseguido ponerme otra vez a tono.
No hablamos más durante unos cuantos minutos, Bruno se dedicó a follarme con movimientos más fuertes cada vez y yo le acampañe acariciándome con una mano y agarrando su polla morcillona con la otra.
Cuando mi orgasmo se acercaba el pegó sus labios a mi oreja y me susurró:
— ¿Quieres un trio con Cris? — Me preguntó
— Si — Contesté yo entre gemidos.
— Si ¿Qué? — Quería que le contestaste con la frase completa, no me hice de rogar, aunque de estaba dando un montón de vergüenza.
— Si, quiero un trío con Cris — Esa frase fue el detonante, me llegó un orgasmo, que sin ser tan potente como los anteriores, estaba siendo mucho más agradable.
Ahora sí, mi cuerpo cayó muerto, no era capaz de moverme. Me quedé tumbada sobre la cama y me dormí, me dio igual que tanto la cama como yo estuviéramos llenas de fluidos, no era capaz de aguantar los párpados abiertos.