Capítulo 8: Control

1510 Words
La presencia de Kayla se hizo cada vez más presente, de repente tenía que verlos por los pasillos siendo tan amables y amorosos entre sí, darse besos y decirse apodos cariñosos. A Viktor la sola idea de que Dixon tuviera una novia le agradaba, sin importar si la conocía o no. Me preparo para salir a cenar con Viktor, me pongo un vestido rojo y me termino de arreglar el cabello frente al tocador. Mi esposo sale del baño bien arreglado para salir. Me termino de hacer bucles y me levanto para sentarme en la cama, y ponerme los tacones. —. Es mejor que te cambies el vestido. Levanto la mirada esperando que diga que es una broma, él nota mi mirada —. Van a asistir muchos empresarios con sus esposas y no creo que sea apropiado mostrar tanto, ninguna es tan joven como tú. Suspiro —. No es mi culpa eso. No me cambiaré. Ni siquiera estoy mostrando tanto, es un vestido igual a los que he usado ciento de veces. —. Lo sé, y deberías cambiar esa forma de vestir para algunas ocasiones. Me termino de poner los tacones y camino hasta Viktor —. O me voy así o no me voy. —. Estas haciendo un problema donde no lo hay, Bea. Solo cámbiate por algo más largo y vámonos de una vez Me rindo porque no tengo ganas de armar un problema, realmente no importa que me ponga es una estúpida reunión de empresarios. Busco entre mis cosas con una energía horrible y tiro todo del armario. Agarro un pantalón sastrero color rosado, una blusa blanca y un blazer del mismo color que el pantalón. Viktor besa mi hombro—. Con todo lo que te pongas luces hermosa. Me aparto de él y me meto al baño a cambiarme. Cuando estoy lista salgo de la habitación, camino hasta la sala. Veo a Dixon con Kayla en la sala, ella lleva puesto un vestido azul corto lleno de lentejuelas. Respiro hondo cuando entro a la sala. —. Bea—me saluda con un beso en la mejilla—. Estás muy elegante. Le sonrío—. Tú también. —. Sí, iremos a la cena con ustedes y después a bailar —me comenta. Miro a Dixon que a penas me da una sonrisa, pero cuando ve a su padre la disimulada. Viktor me agarra de la cintura —. El cabello suelo no queda bien con lo que llevas puesto ¿no crees? Bajo la mirada y me suelto de su agarre—. No tarde treinta minutos en hacerme bucles para terminar con el cabello recogido. —. Yo solo di mi opinión, querida. —. Para mí le queda bien así—dice Viktor y mete las manos en su bolsillo. —. Gracias, Dix. Viktor hace sonar las llaves —. ¿Nos vamos? Llegamos a la reunión, Kayla entra del brazo de Dixon presumiéndolo, yo entro del brazo de mi esposo. Veo unas mujeres elegantes, con vestidos de diferentes tamaños. Me aparto del brazo de mi esposo notando que no había ninguna necesidad de cambiarme. Están vestidas igual a como yo hubiera venido. Saludamos amablemente a las personas y me siento junto a mi esposo cuando él me corre la silla para hacerlo. Hablan sobre negocios, algunas anécdotas y hacen algunos chistes. Dixon saca a bailar a Kayla durante una canción lenta. —. ¿Quieres bailar un poco amor? —Le dice uno de los hombres a su mujer. Viktor me mira y solo sonríe. Cuando Dixon se acerca para sentarse, Viktor le dice: —. Dixon saca a bailar a Bea, se ve aburrida. —. Estoy bien, querido. —. Ve a bailar—me susurra —. Para que no piensen que eres una aburrida. Lo miro y levanto la ceja —. Estoy bien, en serio. Agarro mi copa de vino y bebo. Dixon estira la mano para invitarme a bailar, la acepto y caminamos hasta la pista. —. Me trae recuerdos bailar contigo—me dice a medida que nos movemos. —. Lo mismo digo. —. ¿Problemas con mi padre? —. Como en todo matrimonio. Pronto lo sabrás. Le indico con la mirada a Kayla. Se ríe y me da media vuelta pegándome a su cuerpo —. No voy a casarme con ella. Solo me gusta y ya. —. ¿Cómo te gusté yo? Él sonríe y mira a los costados—. No deberías hacer ese tipo de preguntas, eres una mujer casada. Sin embargo, si de verdad quieres saber…no, no tanto como tú. Me río leve y disfruto de este baile. Cuando terminamos y vuelvo a la mesa, el mozo llena nuevamente mi copa de vino, bebo nuevamente mientras la noche avanza. Dixon se pone de pie y ayuda a su novia a levantarse—. Nosotros nos retiramos. —. Quedamos en ver a unos amigos—añade Kayla. —. ¿Van a bailar? —pregunta una de las mujeres. Asienten. —. ¿Y tú, Bea? ¿No sales a bailar con los chicos? Se ríe leve —. Me imagino que sí, siendo tan joven. Viktor interrumpe antes de yo pueda decir algo—. A Bea no le gusta mucho salir a bailar. Dixon se ríe por lo bajo y yo lo miro—. Estoy a gusto aquí, quizás en otro momento podríamos salir a bailar con mi esposo. —. Claro, cariño. Sigo bebiendo hasta que regresamos a casa. Solo llego a quitarme los zapatos y caigo tumbada en la cama. Viktor se acerca para besarme. —. Ahora no. Estoy cansada. —. Creo que más que cansada estás ebria. Asiento —. Sí, si la noche no hubiera sido tan aburrida quizás no hubiera tenido que beber tanto. —. No deberías acompañarme a las reuniones si te aburren tanto. —. Sí, quizás eso sea lo mejor. Me volteo después de meterme bajo las sabanas—. Buenas noches, querido. Me duermo. Al día siguiente todo vuelve a la normalidad con mi esposo, su ausencia para ir al despacho me tranquiliza, me permite tomarme el día para estar en el jardín arreglando algunas flores. Dixon y Kayla no han vuelto a la casa se habrán quedado en casa de ella. Finalmente a la noche regresan para la cena y durante la cena, Viktor dice: —. ¿Piensas casarse pronto? Dixon casi se atraganta con lo que estaba comiendo. Yo solo miro fijo en su dirección esperando una respuesta y no llega, ya los había interrogado yo de esa manera e incluso peor. Y anoche me confesó que no piensa hacerlo—. Querido a penas llevan saliendo, no creo que deban apurarse de esa manera. —. Exactamente—dice Dixon. —. A parte, él aún no ha terminado su carrera, es lo primordial por ahora —añade Kayla. —. Yo opino que si se casarán sería una motivación para terminarla, o por lo menos para comenzar a trabajar en las empresas de mi padre . —. Viktor... —le digo—. No los presiones. Cuando la cena termina nos sentamos en el sillón para beber café y mirar un poco de televisión. Me acurruco junto a mi esposo y ellos hacen lo mismo. Se dan besos de piquito cada vez que pueden. Me levanto del sillón y todos observan en mi dirección. —. ¿Vas a acostarte, amor? —me pregunta Viktor. —. No, querido. Voy a servirme una copa ¿Quieres? —. ¿Estás segura que quieres beber? —. Sí. Me volteo para servirme del mini estante donde se guardan todas las botella. Me sirvo whisky y bebo. —. Opino que no es buena idea, mañana tienes que ir a la fundación. —. ¡Es solo un trago! —me muestro molesta. —. O vas a controlar lo que bebo ahora. Se siente una tensión en el aire. —. Creo que nosotros ya nos vamos a dormir. Se levantan Dixon y Kayla—. Que descansen. Cuando salen de la habitación miro a Viktor. Él suspira —. Se habrán sentido incómodo. —. Si no quisieras controlar todo, no tendría porque hablarte así. —. ¿Es mi culpa? —. No quiero pelear, ni siquiera me importa realmente esta discusión. —. Me doy cuenta que no te importa lo que opino, ni siquiera me apoyarte en la cena. —. Quieres casar a tu hijo que ni siquiera ha terminado la carrera, quieres controlar su vida. —. Tú tampoco y te casaste. —. Sí, quizás ese fue mi error. Él se pone de pie molesto —. ¡Ya estás arrepentida de casarte conmigo! —. No, Viktor. Solo estoy diciendo que dejes de querer controlar todo, a tus hijos o a mí. O voy a terminar alejándome de ti.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD