Quizás fui dura con Viktor al decirle esas cosas, pero aquella noche no me encontraba en unos de mis mejores días. Digamos que la presencia de Dixon con su novia me sacaba de quicio y las opiniones de mi esposo también. Nunca nadie me ha dicho que debo ponerme, peinarme o comportarme, porque nunca he tenido una pareja y de la nada debo comportarme como una esposa ejemplar.
Mi madre y Tristan están sentados junto a mí en la sala mientras tomamos un café.
—. ¿Qué tal la otra noche? —Me pregunta mi madre.
—. Estuvo bien.
—. ¿Bailaron mucho? —Pregunta Tris.
—. No, Viktor no quiso bailar. Pero, baile unos minutos con Dixon.
Mi mamá sonríe amable, pero Tristan hace un gesto —. ¿Con tu hijastro? —enfatiza en la palabra final.
—. Sí, mi esposo le pidió que me sacará a bailar porque él estaba muy entretenido con sus socios.
—. Ah, ya.
—. ¿Fuiste a ver a tu hermana está semana? —Me pregunta mi madre.
—. Sí, hablé con su doctor. Es probable que salga en un mes o dos.
Me encanta la idea de que mi hermana recuperé su libertad. Y eso me recuerda que debo conocer a mi hermano bastardo. Suena mi celular, me retiro de la sala para contestarle a mi amiga.
—. Necesito salir —dice sin siquiera decir hola, Katie.
Me río y estoy de acuerdo, pero que haría una esposa ejemplar —. Podría decirle a Viktor para ir a cenar ¿te parece?
—. No, quiero ir a bailar, con las chicas iremos pero no es lo mismo sin ti.
—. Es que las cosas han cambiado. Estoy casada.
—. ¡Prometiste que nada cambiaría si te casabas con Viktor!
Pienso en anoche y lo mal que lo pasé. Viktor quiso llevarme como un trofeo a esa reunión, puedo tener mi noche de chicas, además el jamás me lo impediría.
—. Bien, iremos.
A la noche me preparo para salir, por alguna razón no pude decirle a mi esposo que saldría a bailar, le dije que iría a comer con unas amigas y que quizás vendría tarde porque tomaríamos unas copas. Me pongo el vestido que quise ponerme para aquella reunión.
—. ¿Volverás tarde?
—. Sí, bastante.
—. Dime la hora para enviar al chofer.
—. Iré en mi auto, querido. Me pongo de pie y beso suaves sus labios —. No me esperes
despierto.
Él suspira y está de acuerdo —. Diviértete.
Recojo mi cartera y bajo las escaleras, cuando estoy por salir por la puerta me encuentro con Dixon, él me mira de arriba hacia abajo y sonríe de manera picara.
—. ¿Saldrán?
Niego con la cabeza —. Solo yo. Saldré con unas amigas.
—. ¿A dónde?
—. A bailar—Le confieso.
—. Entonces vendrás tarde.
—. Sí, de hecho ya le avisé a Viktor que no me esperé despierto. Miro hacia la puerta—. ¿Dónde dejaste a Kayla?
—. En su casa. No tengo porque estar pegará a él.
—. Lo mismo digo con Viktor.
—. Están casados.
—. Sí, y ¿eso qué? ¡No me quita mi libertad!
Suspiro —. Ahora mueve que estoy retrasada.
Me apresuro para salir y me agarra del brazo—. ¿A qué lugar vas?
Levanto una ceja —. No lo sé, supongo que a Beer. ¿Por qué?
—. Por nada ¡Qué te diviertas!
Me suelta y salgo por la puerta. Me subo a mi auto y conduzco a donde se encuentran mis amigas, primero cenamos y después de unas cervezas vamos a bailar.
—. Deberíamos ir a Monkey. —Sugiere Susan.
Recuerdo a Dixon que le dije otro lugar. —. ¿Por qué no a Beer?
Katie hace una cara de desagrado —. Últimamente no está tan divertido.
—. Pero no han ido en un tiempo, quizás cambió.
Cloe esta de acuerdo —. Tiene razón, quizás ya cambió. ¡Vamos!
Asiento.
Llegamos al lugar, Susan pone su brazo alrededor del mío—. Estás algo cambiada. Los ojos tristes y que había que arrastrarte a algún lugar.
—. El matrimonio le sentó bien —dice Cloe.
—. O la maternidad —bromea Katie. Las chicas se ríen, pero a mí no me causa ni un poco se gracia. Katie toca mi hombro —. Lo siento —dice dándose cuenta —. Pero ha
pasado tiempo ¿aún sigues pensando en…
Niego con la cabeza —. No para nada, amo a mi esposo. Sonrío.
Nos sentamos en una mesa y comenzamos a pedir para beber, bebo algunas copas más que ella porque se tardan en tomar sus bebidas mientras hablan y se ríen.
Susan me mira extrañada cuando pido otro trago —. Deberías beber menos.
Me río uno poco ebria —. No te preocupes, me he vuelto experta en esto.
Katie me mira y sabe más que las otras porque es como si leyera mi mente. Katie ha sido mi primera amiga, desde que tengo memoria; ha sufrido, se ha reído y llorado conmigo. Sin embargo, sabe cuando callar…cuando sabe que por dentro yo estoy gritando.
—. ¿Por qué no bailamos? —dice Cloe.
Le termino de pedir al chico que atiende otro trago y le pido que me lo lleve a la pista —. ¡Vamos!
Camino a la pista indicándole donde ponerme. Comenzamos a bailar. El chico me trae el trago que le pedí, lo bebo mientras bailo. Y entre medio de las luces y el humo veo a Dixon con esa camisa, comienza a bailar conmigo mientras me sonríe. Katie toca mi hombro y despierto, me toca para que bailemos juntas. Trago saliva y sonrío.
Me dispongo a ir al baño porque no pudo creer en lo que estaba pensando. Cuando voy de camino, un chico me intercepta agarrándome del brazo para detenerme, no tengo idea de quien es.
—. ¿Qué mierda quieres? —le digo molesta.
—. Una boquita tan linda y tan grosera.
Me intento soltar —. ¡Suéltame! Él se pone de pie y con fuerza me pega a la pared —. ¿Qué carajo? ¡Suéltame!
—. Solo vamos a hablar un poquito, de boca a boca.
Me intento zafar de su agarre y muevo mi cabeza cuando intenta besarme —. ¡Estoy casada idiota! Suéltame.
En un momento el sujeto cae al suelo, cuando me doy cuenta Dixon esta parado frente a él, acaba de golpearlo en la cara.
—. Dix…
El hombre se pone de pie rápidamente y comienza una pelea. Lanza un puño, Dixon lo esquiva golpeándolo nuevamente en la cara, a este le sangra la boca y se inclina y lo lleva por delante cayendo en medio de la pista. Katie se para frente a ellos y al ver que es Dixon me mira. El de seguridad logra separarlos, los sigo detrás mientras se los lleva a afuera.
Katie me agarra del brazo para que no me vaya. Yo suspiro y contento con firmeza: —. Me voy con él, Kat. Y me suelto.