Capítulo 6: La amante de mi padre I

1493 Words
Me pongo firme, retomo mi postura fría y mantengo mi papel de dueña de casa, no quiero estos juegos mentales que me hace me afecten, se supone que íbamos a dejar atrás todo lo que sucedió. Y quiero hacerlo, quiero mantenerme firme a la decisión que tomé y que Katie me hizo dar cuenta que fue lo mejor. —. Eso es obvio, es mi esposo. Esa chica ¿es tu novia? —. No, la conocí en un bar. Como tú la noche que pasaste conmigo. Rodeo los ojos —. Vete a dormir, Dix...no le diré a tu padre sobre esto. —. Wow —dice con asombro —. Una carta bajo tu manga, me vas a sobornar con esto todo el tiempo. ¡Genial! Me río —. No, Dix. Lo hago por tu padre. —. Bien, gracias en caso de que sea verdad lo que dices. Pasa por mi lado y me volteo a ver como recoge sus cosas el suelo. Cuando sube a su habitación, llamo a algún personal de la casa. Se acerca la hija menor de los cocineros. —. ¿Sí señora? —. Necesito que limpien este sillón, que lo saquen inmediatamente de sala. —. Sí, señora. Señora Beatriz, ¿sabe si la amiga del señorito Dixon ya bajo? O ¿se quedará a desayunar? —. ¿Cuál es tu nombre? —le pregunto. —. Selena. —. Selena, aquí no vino nadie, ninguna amiga. De eso no se habla en esta casa, dile a los demás. Asiente inmediatamente —. Si, señora. Me siento en la silla junto al gran ventanal y leo mi revista. Cuando Viktor se levanta se queda mirando la sala por unos segundos notando que algo no está bien hasta que lo nota. —. ¿Y el sillón, cariño? —. Lo envíe a limpiar, derrame jugo sobre él. ¿Desayunamos? —. Sí, pero no tengo mucho tiempo... —. Le diré a Selena que se apure en poner la mesa. Asiente. —. Iré a levantar a los chicos. —. Dixon estuvo despierto hasta hace rato, es mejor que lo dejes dormir. —. Bien, iré por Grace. Asiento. Me preparo para ir a la Universidad, me visto con un jean, una camisa blanca y mi cartera. Escucho unos murmullos abajo, me pongo mis tacos y bajo por el ascensor. Cuando salgo por la puerta del ascensor veo a mi madre, junto con Tristan y tres maletas. —. Madre —le digo. Tristan me abraza y pasa su brazo alrededor de mis hombros —. Hija —dice sarcástico —. Nos extrañaste, ya estamos aquí. Le quito mi brazo —. Madre, creí que esperarías un poco más. Miro al personal —. No pudimos acomodar una habitación para ti. —. Pero tienes mucha trabajando para ti, puedes pedirles a ellos que lo hagan —habla Tristan —. ¡Estoy hablando con mi madre, respeta! —. Sí, pero...Tristan creyó que lo mejor era venirnos de una vez. Miro a Tristan, claro. —. ¿Pueden arreglar el cuarto de huéspedes? Mi madre les dirá como lo quiere. Yo hablaré con su novio un minuto. Agarro del brazo a Tristan y lo saco afuera. —. ¿Qué carajo? —le digo —. Les dije que aún no se mudarán, acabo de casarme, no me llevo bien con el hijo mayor. ¡Estaban bien en ese departamento! —. ¡Qué egoísta! Quieres tenerla a tu madre en un departamento mientras vives en una mansión como más de tres empleados. —. Les mandé a alguien para que les limpie y le cocine —me agarro la cabeza. —. ¿Y crees que es suficiente? —. Se quejaban de eso ¿y ahora? —. Solo queremos la misma comodidad que tú. —. Tristan, escúchame bien...¡Yo me casé con Viktor! No mi madre, no tú. Así que hagan lo que yo les digo —bufo —. Ahora ya es tarde para irse, así que quiero que vendes tu departamento y hablaré con Viktor de remodelar la casa de atrás. —. Está bien, hija. —. ¡Deja de decirme así! —le grito. Suspiro. Y me voy para el garaje —. Gregory...saca mi auto y dile a Selena que vaya por mi bolso —le digo al chofer. Asiente y obedece. Cuando llego a la Universidad, me siento en mi asiento y escucho los murmullos de unas chicas a un costado mío, sé que están hablando de mí; escuché mi nombre, también el de Viktor y el de Dixon. Aún sigo siendo parte del chisme, pero al menos ahora no se burlan porque ya no puedo estudiar. Las miro e inmediatamente se intimidan y dejan de conversar. A la salida, una chica me intercepta cuando voy a cruzar para subirme a mi auto. Me quejo cuando escucho que me llama, no estoy para seguir escuchando personas opinar y maltratarme verbalmente, pero me detengo. —. ¿Sí? —. Soy amiga de Sunny —me dice y sé perfectamente quién es Sunny. —. ¿Qué quiere ahora? ¡No le basto con destruir a mi familia! ¿Qué quiere? ¿Más plata? —gruño —. ¡Dile que no tenemos un peso! —. No, ella está grave...tuvo complicaciones en el parto y...no tiene otra familia. Miro confundida —. Nosotras no somos su familia. —. Pero sí de Noah. Noah, mi hermano se llama Noah. —. ¿Puedes ir al punto? —. Sí algo le llegará a pasar, quiere asegurarse que ustedes puedan recibir a su hijo...a tu hermano. ¿Qué? ¿Esa mujer quiere que me haga cargo del bebé que mi hermana casi asesina por atacar a su madre? ¿No hay nadie normal en el mundo? —. ¿Qué tan grave está? —. Está muy mal, necesita una operación que no podría pagar ni con el dinero que recibe mensualmente de tu padre. —. Lo sé, nosotros tampoco podíamos darnos la gran vida con lo que nos correspondía. Me quedo pensando —. Escucha, no me haré cargo de ese bebé, pero...pagaré esa operación. Saco de mi bolso una chequera. Como esposa de Viktor tengo dinero, demasiado, solo basta una firma y el banco le va a entregar ese dinero. Sonríe y me abraza —. Muchas gracias. Niego y me separo —. Lo hago para pagar una deuda, mi hermana casi hace que una madre pierda su hijo, yo no haré que un bebé pierda a su madre. Pero, dile que no me vuelva a buscar. Asiente —. Muchas gracias de nuevo. Asiento y hago el cheque. Cuando llego a la casa espero a mi esposo para avisarle lo sucedido con está mujer y el uso que hice de su dinero sin previo aviso. Llega para el horario de la cena, salgo del baño y le cuento: —. Puedes disponer de él cuando quieras, cielo —me dice dándome un beso en frente. —. Gracias, querido. Suela el teléfono de su despacho. —. Iré a atender. ¿Crees estar lista para la cena? —. Me falta secar mi cabello ¿si? —. Bien. Sale de la habitación. Me termino de arreglar y salgo al comedor unos veinte minutos después, mi esposos, mis hijastro, mi madre y Tristan están en la mesa. —. Era hora—bufa Tristan. —. Las mujeres son así, Tristan. Tienen que verse bien incluso para pasar unos minutos escuchando el ruido de los cubiertos —dice Dixon. —. Pido disculpa por hacerlos esperar tanto. Me siento en mi lugar. —. No importa, cielo. Te esperaríamos todo el tiempo que fuera. —. Habla por ti, papá. Yo muero de hambre —dice Dixon. —. Bueno, ya estoy aquí podemos comer. Comenzamos a cenar. Viktor toma un poco de vino. Me acuerdo de la llamada y me entra la curiosidad —. ¿Era una llamada del trabajo? —. Del banco, por el cheque que hiciste, querían mi consentimiento. Levanto una ceja —. ¿Con el mío no basto? —. Eso es lo que les dije, querida. Tú eres Beatriz Fitz, y si ese cheque está firmado a tu nombre no tienen porque volver a llamarme. Asiento. Y veo a Dixon que nos mira como si le debiéramos una explicación, creo que piensa en que habré gastado ese dinero. —. Hice un cheque para la amante de mi padre —le digo a Dixon —. Para pagar la cirugía que puede salvar su vida. —. ¿Qué hiciste qué? —me pregunta mi madre alterada. Me preocupe tanto en aclarar para Dixon que me olvide lo que eso podía significar para mi madre
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