— ¿Qué mierda crees que has hecho? ¿En qué estabas pensando cuando quisiste mandar esas fotos a los grupos de chat donde estamos con nuestros amigos de la alta sociedad? ¿Acaso no sabes la vergüenza que me estás haciendo pasar a mí en este momento? — Enzo gritaba a través de la línea. Yo no quería escucharlo, me dolía la cabeza, sin embargo, lo que ha dicho ha sido suficiente para que yo quisiera prestarle toda mi atención.
Mis ojos se abren como platos al escucharlo, y siento que de mi pecho, mi corazón quiere salir con prisa de su interior. Enzo tenía razón en preguntar una cosa: ¿Qué mierda era lo que yo había hecho anoche? ¿A quién mierda fue quien yo le había mandado las fotos para cuando se suponía que esas fotos eran para otra persona?
¿Ahora qué seguía? ¿Aguantarme los insultos? ¿Soportar las burlas y las miradas de críticas de los demás? ¿Cómo ha quedado entonces mi reputación frente a nuestros amigos de nuestra alta sociedad? ¿Cómo reaccionará la familia de Enzo después de todo esto?
Esas preguntas daban mil vueltas en mi cabeza, y lo peor de la situación ha sido saber que Enzo no me estaba dando todo el apoyo que yo necesitaba, al contrario, él estaba empeorando las cosas para mí porque sus regaños nada más servían para eso.
Janeth despertó, con dificultad se sentó en la cama, y parece que ha podido escuchar lo alterado que estaba Enzo desde la llamada, porque me ha mirado con una cara de sorpresa y terror que ninguna otra película de terror fuera a ser capaz de provocar en ella.
— ¡Enzo! ¡Ya cállate! ¡Deja de juzgarme por el error que he cometido para cuando de nosotros, tú eres el que más errores ha cometido en nuestro matrimonio! ¿Se te olvidó que ya me di cuenta de que me eres infiel con cuanta mujer guapa se te interponga en el camino? ¿Acaso pensaste en lo que los demás dirán de ti en cuanto se enteren de ello? — le grité a Enzo, finalmente, me he armado de valor para defenderme ante sus palabras ofensivas.
Enzo se ha quedado callado en la llamada, únicamente escuché su respiración agitada y pesada hacer presencia, y entonces, él contestó, parece que se había tomado el tiempo para encontrar las palabras adecuadas para defenderse ante mí:
— ¿Y eso qué? A mí me van a ver como todo un hombre, un conquistador, pues soy capaz de tener rendida a mis pies a la mujer que yo quiera, en cambio, tú, ahora tu reputación ha bajado más de lo que ya tenías desde que te casaste conmigo, ahora sí, todos comenzarán a hablar mal de ti, a hablar de la zorra que eres, dime una cosa, ¿Para quién eran esas fotos tan provocativas? Lo pregunto porque la verdad no creo que esa sesión de fotos haya sido para mí, pues hace mucho que perdimos la llama de la pasión entre nosotros, y en las fotos se evidencia lo borracha que estás, de seguro que tu dichosa amiguita tiene todo que ver con esto, ¿Sabes qué? Mejor, no me digas nada, y hazme el favor de no venir a aparecerte en casa, que no te quiero ver ni en pintura — Enzo, si que estaba decepcionado, pero creo que en lugar de preocuparle mi reputación, él estaba más preocupado era por la suya.
— ¡Cállate, Enzo! Al final, ese es mi problema, ¿No crees? ¿A ti desde cuándo te importa mucho todo lo que me pase a mí? ¿Todo lo que yo haga y cómo me sienta frente a ciertas situaciones? Es como tú bien lo dices; la pasión y el amor entre nosotros se acabó, así que de verdad, ahórrate tus insultos y preocupaciones, si no vas a ayudarme a salir de este maldito problema, hazme el favor de no hacerlo más grande y aléjate de mí. Si quieres, podemos divorciarnos, si lo que tanto te preocupa es tu dichosa reputación, el divorcio te salvará — contesté con determinación, y colgué la llamada justo antes de que Enzo pudiera decir algo más.
— ¿Qué mierda fue eso? — preguntó Janeth con espanto, pues ella nunca antes me ha visto reaccionar de esta forma ante una pelea con Enzo, yo siempre era la sumisa, la que se quedaba callada, y que obedecía en todo a su esposo como si eso fuese el pilar de un buen matrimonio.
— Es que… ¡Janeth! ¿A dónde carajos fue que mandamos esas fotos anoche? — le respondí, ahora sí, sintiéndome completamente alterada por lo que estaba ocurriendo. Porque aquello que hemos hecho, de verdad, que no tenía solución.
— Esto… No lo sé, pásame tu celular para revisar — respondió, sintiéndose igual de nerviosa que yo por lo que estábamos a punto de encontrar.
Tragué saliva, le pasé el celular sin contraseña, y ella se metió a mi w******p para revisar, su mirada de terror fue lo que me dio la respuesta que yo necesitaba para aclarar todos mis problemas. Efectivamente, Enzo tenía mucha razón en haberme querido insultar y tratar de la forma como lo hizo en la llamada, pues era cierto lo que me ha dicho; yo me he equivocado de chat, el chat de Aaron se había quedado abierto, le he dejado su mensaje en visto que el último fue la foto de su m*****o desnudo, y yo no le había dado una respuesta a su mensaje, al contrario, las fotos habían ido a parar al grupo de la familia de Enzo, y por consecuencia, la mala acción de las personas provocó que uno de sus primos, al ver mis fotos, las quisiera enviar a los otros chats para que todo el mundo de su círculo social se diera cuenta de la clase de “fichita” que era la esposa de su primo más cotizado y querido por la familia.
— ¡Mierda! ¡Ariana! ¡Hemos mandado esas fotos, no a Aaron, sino al grupo de la familia de tu marido! — gritó Janeth con frustración.
¡Maldita sea! ¡Tierra trágame! No quería tener que soportar esto, ¿Por qué carajos tuve que dejarme llevar por los malos consejos de Janeth? Si no le hubiera hecho caso, ahora, esto no estaría pasándome, y estaría no más buscando la solución para arreglar mi matrimonio que estaba cayéndose por la borda.
— ¡Janeth! ¡Eres lo peor que hay en esta vida! ¡Eres la peor mejor amiga del mundo! Si no fuera por tus malos consejos y por seguirle el cuento a tu calentura, yo no estaría metida en todo este maldito problema. Ahora, ¿Qué mierda voy a hacer? — me alteré. La situación me estaba poniendo incontrolable, y cuando eso sucedía, yo no medía el poder de mis palabras.