Nos quedamos como una fotografía, por un minuto largo o eso me pareció, fuimos seres catatónicos. El n***o volvió.
—¿Cómo se encuentra? —preguntó Roland, Alfredo le sostuvo la mirada.
—Solo balbuceó, debieron darle un tranquilizante, es el procedimiento normal, pero ya salió del coma, estará despierto por una media hora.
Afirmó, todos vimos caminar al patrón y encerrarse en su habitación, Simón y yo nos miramos.
—¿Eso es todo? —preguntó Rino—. ¿Todo un año pendiente y no corre a verlo?
—Rino. —habló Simón—. ¿Quieres saber qué es lo que está haciendo el Patrón?
Le lancé el control remoto que tenía al lado Rata, él encendió el televisor, desde su laptop buscó la habitación de Roland y dejó ver la imagen. Fuimos testigos de un acto de agradecimiento humilde que hasta a mí me conmovió. El capo de capos se había arrodillado.
» Todos los días, sin importar nada, entre las cinco y las seis de la mañana, donde esté paga su ofrenda.
No sé si a todos le pasaba lo mismo, pero a mí se me encogió el pecho, sabía que oraba, más nos hincaba rodilla.
» Roland lo ha tenido todo, desde hace mucho él comprendió que el de arriba no busca nada material, solo necesita hacerte entender y comprender que Él existe; la primera vez que ofrendó fue algo lo cual no había tocado y para él era puro, ahora solo le quedaba el orgullo. —miré a los muchachos.
» El capo de capos, al que no le tiembla la mano para despellejar a quién él quiera, entregó su orgullo a cambio de que su amigo volviera, ese fue el pacto que hizo. —Rata le puso volumen.
«Tengo más de un minuto arrodillado y no sé qué decirte, señor Dios, la palabra Gracias me es tan corta ante la prueba una vez más de tu grandeza. Solo puedo verte como un caballero en este momento. Cumpliste y espero haber cumplido también. Hasta ganas de llorar tengo, no sé si eso es normal. Me devolviste a Verónica, restauraste el vacío en mi alma por la ausencia y el creer que mi madre me abandonó, ahora nos devuelves a nuestro amigo. ¡Gracias!, ya me conoces, palabras de alabanzas no me salen, pero tú entiendes cuando te digo Gracias. Espero que el nuevo proyecto sea lo que tú buscabas. Hacerme un instrumento de ti. Si seré el arma en la tierra contra esos seres más endemoniados que yo. Lo haré.
Ahora, ayúdanos contra nuestras mujeres, apenas se enteren de que le entregamos unas cenizas de unos huesos de vaca, nos van a cortar los servicios a todos y de ñapa Shirly nos castra e Inés nos molerá a palo. Sigue ayudándome, sigue ayudando a este demonio para ver si en algún momento vuelve a tener alas, pero antes de restaurarme a mí, devuélveles las almas a mis amigos, ellos solo hacían lo que yo les pedía. Esta es la charla más larga que hemos tenido…»
Rata apagó el televisor. Al mirarnos ni sé que tenía en el pecho; era la misma sensación o tal vez más intensa que la vez que confesé ante Roland y Simón en la cabaña, la atrocidad realizada a mi Pequeña. Lo cierto es que ya no he vuelto a sentir esos descontroles, aunque aún no puedo cantar victoria.
—¿Todos los días se arrodilla? —preguntó Kevin, Rata afirmó.
—Yo no creo en Dios de esa manera. —habló Rino—. No con esa fe.
—Lo cierto es que una vez se enteren nuestras mujeres se van a solidarizar con Shirly —dije.
—Lo que hizo volver a Churrusco fue la charla motivacional de Roland. —miramos a Arnold.
—¿Charla?
—Palabras más, palabras menos, le dijo que si no despertaba otra v***a se metería entre las piernas de su mujer. —dijo, por unos segundos nos miramos y luego soltamos una carcajada.
—Si esa era la cura, hace rato habríamos inventado que tenía novio. —exclamó Cereza riendo, se veía más rojo de lo que era.
—Veo que el despertar de su amigo los tiene eufóricos. —intervino el médico, dejamos de reírnos—. No quiero ser dador de no tan buenas noticias —Roland salía de su habitación.
—¿Qué pasa doctor?
—Está calmado, es consciente, no puede hablar muy bien aún, su capacidad motriz me atrevo a decir sin hacer antes exámenes que está nula, es como si volviera a ser un bebé.
—¿Nos quiere decir que debemos enseñarle todo de nuevo? —Era el patrón quien hablaba.
—El cerebro es complejo. Esperemos que asimile el estar despierto, pueden verlo, quiere hablar, pero aún no encausa sus cuerdas vocales y parece que eso fue lo que terminó desesperándolo. Por ahora, a comunicarse con señas, es un milagro que volviera en ese estado, yo venía a decirles que debían desconectarlo.
—Así no crea, el de arriba todo lo puede. —respondió el patrón. Ahora lo admiro más—. Entonces, ¿podemos verlo?
…***…
Me estoy aguantando las ganas de berrear por ser macho, lo cierto era que esta vaina jode en el pecho. Centenares de muertos a mi espalda y por el nuevo proyecto muy seguro se nos sumarán otro tanto.
Pero ver al patrón, un hombre con la capacidad de matar de la peor manera, doblar rodillas ante Dios, dejó su orgullo a un lado, ese acto tan simple, pero ante lo orgulloso que era, esa imagen fue demasiado fuerte.
Una vez más vuelve a ser ante mis ojos, el hombre más respetable. Pa’ colmo ahora lo vemos manteniendo una pelea para no derramar lágrimas, aunque, va a perder esa batalla. Aníbal había desesperado con ganas de hablar, pero no puede.
—Calma hermano, Shirly se encuentra bien, tu hijo es un fortachón precioso y hasta ahora no sale con nadie, así que sigues siendo el único.
Solo afirmó, los gestos de Churrusco son como si tuviera algún estilo de parálisis, hace gagueos con la boca torcida, babea un poco, Roland lo ha limpiado como si fuera uno de sus hijos.
» Aníbal. —El n***o lo miró—. Me salvaste la vida hermano.
Se le quebró la voz al patrón, y nosotros apretábamos el culo para no llorar. El recién despertado hizo un gesto, sus manos torcidas, sacando fuerzas para moverlas, la llevó a su pecho y luego al de Roland; ese gesto desarmó al jefe.
Lo abrazó, trató de ocultar las lágrimas, sin embargo, hay momentos que sobre pasa las pendejadas de los machos no lloran.
» Gracias, hermano.
Más de uno miraba pa’ otro lado con tal de no derramar lágrimas, pero que va. Churrusco hizo un gesto extraño, era como dando a entender que ya no lloráramos, no será fácil comunicarnos, debemos buscar el modo.
La gran satisfacción era que ahora estamos completos de nuevo. Al mirar a Arnold, era evidente que también había llorado. Todo cambiará de ahora en adelante. Cada uno de nosotros se acercó y lo abrazó, se veía agotado, fui el último en abrazarlo, su mirada era la misma
—Te quedarás muchos años con nosotros, Aníbal.
Hizo un gesto de entenderme, cerró los ojos prácticamente en mis brazos. El médico lo examinó.
—Fue mucho esfuerzo por hoy. —Rino le puso una inyección en la dextrosa—. Patrón.
—Alfredo. —El tono era de no me llames así si no estamos en otro escenario.
—Me puedo quedar un tiempo en su casa mientras Aníbal…
—Eres bienvenido. Solo dime que debo hacer para que vuelva a ser quien era.
—Mucho dependerá de él, hay que enseñarle a escribir, hablar, comer, caminar. Tal vez su mente la tenga lucida, nos reconoció a todos, pero su cerebro está desconectado de su cuerpo, con mucha fuerza ha logrado mover sus brazos.
—Estudia el caso, y dime a quienes, y qué especialistas debo contratar para que lo atienda, también en que podemos ayudarle nosotros.
—Roland. —intervine, todos seguíamos en la habitación.
—Dime, Gustavo.
—Shirly no puede verlo así, y no creo que él quiera que su mujer lo vea de esa manera.
—Lo mismo pienso. —habló Simón que se ha mantenido callado.
—Esa recuperación no será tan fácil. —dijo Kevin, Alfredo negó.
—Si nos va bien, estaremos hablando de un año largo.
—Aníbal vivirá aquí, es lo más conveniente y seguro. —dijo Simón, miré a Miguel y afirmé.
—¿Por cuánto tiempo va a dormir? —preguntó Roland.