Capítulo 3: Estoy confundida

1940 Words
Narra Bárbara Recuerdo que cuando tuve la madurez suficiente, tuve una plática con mi padre, una que debía llegar algún día. Desde que era niña tuve mis dudas del por qué ellos decidieron separarse, no entendía por qué mi madre ya no quería estar con mi papá si era un hombre adorable; estaba al pendiente de ella, de mí, nos cuidaba, era un buen hombre. Para mí el nombre de Clarisa Dupont, era el nombre de una villana que había arruinado a mi familia por dejar a mi padre y rehacer su vida con otro hombre. Aquel shock fue bastante fuerte para mí, ver a mi madre vestida de blanco casándose con alguien más, fue como una pesadilla, pero era obvio, era una niña que no dimensionaba que esas cosas pasaban en la vida de los adultos. A pesar de crecer, el resentimiento no se borró, más porque fue mi padre quien prefirió tomar distancia y hacer un duelo desde lo más lejos posible. Quizás ella no sabe, pero yo que estuve a su lado, sé cuánto sufrió, sé cuan lastimado estaba y cuánto tiempo le llevó estar bien. No me arrepiento de haber escogido quedarme con mi padre, cada día me convenzo de que fue mi mejor elección. Mi padre en aquella conversación, justificó a mi madre diciendo que ella vivió bajo un yugo por muchos años, que la crianza de sus padres era muy estricta, que su religión también lo era, que tenía una vida infeliz. Cuando se casó con mi padre aun mis abuelos tenían voz y voto en la vida de mi madre, pero con el tiempo las cosas cambiaron. Mi madre es una mujer inteligente, eso no lo puedo negar; es buena para los negocios, para hacer dinero, así que el día que tuvo el poder económico para ser y hacer lo que quería, decidió hacer su vida como mejor le parecía; rompió todo tipo de relación y contacto con mis abuelos, se enfocó en lo que siempre había querido y lo que deseaba era libertad. Mi padre me dijo que su matrimonio no la hacía feliz, la vida que estaba llevando no era la que deseaba y él no podía ser egoísta, obligarla a estar donde no quería y no se sentía bien; no era lo correcto. Él entendía y la comprendía, por eso no la juzga. Así que, Clarisa Dupont al separarse, empieza su verdadera vida, una en la que ni mi padre ni yo teníamos lugar; así era como siempre lo había deseado. Se convirtió en una mujer de mente abierta, que ama invertir en su cuerpo, en sus múltiples cirugías y procedimientos que le ayudan a mantener su imagen. Su obsesión inicial es retrasar su edad lo que más pueda, siente que tiene una carrera con el tiempo. Aunque no puedo negar que físicamente es atractiva, pero lleva todo al extremo con su afán de llamar la atención y hacerse notar con sus coqueterías. En ese afán de tener una nueva vida, no ha sabido mantener nada ni a nadie, cambia sus relaciones como cambiar de ropa interior; no se da cuenta que ella es el problema. No puedo decir que odio a mi madre, pero tampoco puedo decir que tengo en mi corazón un sentimiento puro y cargado de amor hacia ella. No puedo mentirme, la persona que ha llenado cada vacío en mi es mi padre, su rostro y su compañía es la única que he tenido; así que lo mantengo, ella es una extraña para mí. —¡Oh, Bárbara! —grita la ama de llaves emocionada al verme—. Mira que hermosa estás, como has crecido. No puedo creer que ya han pasado siete años desde la última vez que te vi. Por Dios, hasta la ama de llaves sabe cuánto tiempo tengo sin venir y mi madre ni enterada está. —Señora Gloria, cuanto tiempo. La mujer me da un abrazo y un beso en la frente. —Que hermosa estás, aquella niña de quince años quedó en el pasado, que mujer más bella. La señora Gloria acariciaba mi mejilla, en sus ojos veía que sí estaba feliz de verme. —Sería más hermosa aún si empieza a cuidarse —comenta mi madre pasando directo a las escaleras—. Mira cómo has descuidado tu manera de vestir, la imagen es todo mi Barby, lo es todo. Hice un mal gesto y la ama de llaves toca mi hombro. —No le hagas caso, te ves muy hermosa con lo que llevas puesto. —Gracias, señora Gloria. —Ven, te mostraré tu habitación, pedí que acomodaran una de las habitaciones más grandes y con mejor vista. La señora Gloria me toma del brazo y me lleva a mi habitación, con cada paso me daba cuenta que mi madre había remodelado absolutamente cada rincón de esta mansión. —Veo que hay muchos cambios ¿o son ideas mías? —No, claro que no. Tu madre hizo remodelación hace menos de un año, compró la casa y los terrenos del vecino porque necesitaba más espacio para su campo de golf. —Vaya, eso es… eso es increíble. Mi madre es CEO de una multinacional, no sé cómo funciona su trabajo porque nunca me he interesado en empaparme de lo que hace, además, ella tampoco se ha interesado de que así sea. Mi vida en comparación a todo esto, es muy normal, normal en el sentido que no me falta nada, pero tampoco me desbordo en lujos. No es la vida que quiero, por eso he evitado tener que acercarme a ella para pedirle cosas, lo que he hecho es recibir lo que sea que quiera darme. Sí, quizás sigo siendo una resentida de mierd*, pero desde hace mucho sé que no hago parte de su vida feliz y deseada —Por aquí tiene su cambiador, creo que la señora Dupont le pidió a su diseñador cambiar su closet, pero no estoy segura de eso. —¿Dónde está la biblioteca? —Oh, está en este mismo piso, pero en dirección contraria. Es la puerta doble de madera, también hay una pequeña sala de estudio, sé que tienes algo que hacer de tus clases, así que pedí que todo lo organizaran para que estés cómoda. —¿Mi madre pidió eso? —Oh, su padre me lo dijo. Fruncí un poco mi ceño, no estaba entendiendo. ¿Cómo que mi padre se lo dijo? —¿Mi padre…? —Bárbara, ven conmigo, me acompañarás al club. —¿Cuál club? —Al que ahora serás m*****o. Mi madre interrumpe lo que tengo por decirle a la ama de llaves, no me dio chance ni de despedirme de la mujer porque me arrastró con ella. —¿Ahora iré contigo a un club? —No conmigo, pero si serás m*****o de el. Estarás aquí todo el verano, necesitas actividades en las que invertir tu tiempo. Sabes que tengo mucho trabajo y habrá días en los que quizás ni nos veamos, pero para que no te aburras en casa; puedes ir al club. Así que trata de hacer amigas, conocer gente, conocer chicos de buenas familias; divierte con ellos. No es que me haga feliz, pero al menos veré rostros diferentes. Llegamos al dichoso club y en realidad era el club, el nido de las aves más finas e importantes de la ciudad. Ahora si sentía que mi atuendo no era el mejor, mi sudadera, mis jeans y mi coleta, me hicieron sentir como una mosca en leche. —Hola a todos —dice mi madre saludando a un grupo de mujeres—. Les presento a mi hija, Bárbara. Los ojos de las mujeres me repararon de pies a cabeza, traté de acomodar mi sudadera porque me incomodé. —Oh, hasta que te conocemos, Bárbara. —Es tímida, ven lo que les dije, ella es todo lo opuesto a mí. Casi que ni parece mi hija —comenta mi madre como si eso fuera chiste. —Cariño, por allá están los chicos más jóvenes. Ve con ellos —indica otra mujer señalando con su mano—. Mi hija está con ellos, se llama Daisy, pregunta por ella. Asentí y di un paso atrás para retirarme. Salí de aquella sala en la que parece que unas reinas de belleza van a tomar té con la reina Isabel, para caminar y conocer por mi cuenta. No iré en busca de Daisy y sus amigos, creo que ya puedo ir sintiendo a lo que me enfrento. Pasé por otra sala y vi un a grupo de hombres vestidos de blanco, por aquel atuendo y sus bolsos, me doy cuenta que van a jugar golf. Entre ese grupo de hombres vi a Alexander, el novio de mamá. Seguro es como los otros, se interesan en ella porque tienen dinero y los pueden ingresar con lindas membresías a clubes como este. Veamos cuanto le demora el amor por ese tal Alexander Carter. Iba a ignorarlo e irme por mi camino, pero de la nada empecé a escuchar una conversación entre ellos. —Iré a ver la pintura en unos días, estoy emocionado porque es mi artista favorito y sobre todo más categorizado. Con esa pintura daré por terminada una colección que viene desde hace dos generaciones, por eso necesito que me acompañes. —Lo siento, pero prometí hacer un receso porque mi cuerpo me lo ha pedido; he tenido mucho trabajo últimamente, por mi propia paz mental, debo descansar. Fruncí mi ceño ante la respuesta de Alexander, ¿trabaja? Los hombres con los que mi madre ha estado no solo son jóvenes y guapos, son modelos, hombres que invierten en sí mismo, en tener cuerpos lindos y que buscan que mi madre los mantenga. Vaya, esto es una evolución, al menos este tiene un trabajo. —Bien, entiendo, entonces debes darme las observaciones que necesito Alexander —dice un hombre de avanzada edad. —¿Sabes cuál es el estado de la pintura? —responde Alexander. —Me ha dicho mi contacto que está en perfecto estado, por eso viajaré a verla. —Bien, entonces ten en cuenta que la pintura debe estar libre de coágulos, costras, natas, grumos, espuma persistente o sedimentos que afecten su homogenización. Tampoco debe presentar asentamientos duros, y en caso contrario, fácilmente deber ser incorporados por agitación manual. Pero de igual manera, puedo darte el contacto de alguien de confianza con quien trabajo, se llama Heliobeth, esta es su tarjeta; el te ayudará con el examen físico, la investigación, el análisis de estilo y contexto. Además, tienes que… Lo seguí escuchando hasta llegar al punto de perderme por un segundo en la manera de expresarse, en sus gestos y lo que sea que explicaba al otro hombre. —Excelente, anotado. Me siento más tranquilo ahora, me llevo los consejos del mejor curador de arte de Europa. ¿Alexander es un curador de arte? La imagen que tenía de él era completamente diferente, esto no me lo esperaba. Seguí al grupo de hombres y desde la distancia los observé, inician su partido de golf o como sea que le diga. Cada que Alexander golpeaba la pelota los demás le aplaudían, es como si fuera alguien “importante” en comparación con el resto. Tomé mi móvil y traté de consultar un poco, escribí el nombre de Alexander en el buscador y la palabra curador de arte; de inmediato, se despliega toda la información sobre él. Abrí mi boca sorprendida, lo observé una vez más y me pregunté ¿Cómo puede estar un hombre como él comprometido con mi madre?
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