ANTIGÜEDAD . Como si hubiera sido una vidente del futuro, todo lo que Lizzie había imaginado ocurrió. Leo había vuelto a desaparecer. Tenia una particular habilidad para lograr que todo siguiera su curso sin siquiera cruzarla. La mismísima mañana posterior a su último encuentro, Ruben la había esperado puntualmente, para llevarla hasta el hospital. Su madre se había mostrado algo decepcionada por no volver a ver a Leonardo, encargándose de nombrarlo en reiteradas ocasiones, de un modo que lograba golpear el corazón de Lizzie una y otra vez. La única que la había hecho sonreír, había sido su abuela, cuando días más tardes, había mostrado una estupenda recuperación que había logrado su reingreso al hogar en tiempo record. Era una mujer fuerte, que si bien sabía ser agradecida, nunca

