Capítulo 5

1758 Words
He tomado un taxi en dirección a mi trabajo, el bar Luksus si es que no he recordado mal. Ahora que lo pienso el nombre se me hace vagamente conocido pero no estoy completamente segura si he estado ahí antes, siendo sincera no he viajado mucho pero cuando estuve estudiando en Estados Unidos sé que tuve algún encuentro en un lugar llamado de la misma manera, ¿tiene mi padre negocios con el dueño de ese bar? Es imposible y no lo recuerdo, estoy muy joven para estar interesada en negocios familiares. Me bajo del taxi y una sensación extraña me invade, vuelvo a ver hacia atrás y algo llama mi atención pero paso de ello, sobre todo cuando sin que darme cuenta veo a Mickleo correr hasta mí para abrazarme, me sorprendo ante su actitud pero supongo que me echo de menos ¿Quién no me echaría de menos? Soy una criatura hermosa. —¡Zava cómo es posible que te fueras! ¡Te dije que no aceptaras dulces de extraños! ¡Me vas a matar! ¡¿Puedes portarte bien por favor?! —me riñe, me abraza y me sigue riñendo. Uau. Nos conocimos hace un día y ya desarrollo un lado paterno hacia mí. Definitivamente me recuerda a mi padre. —Mickleo ¿me das dinero para pagar el taxi? —pregunto con tranquilidad. Él me mira con molestia y me pregunto si he hecho algo malo, me pasa de largo saca su billetero y le entrega tres billetes al hombre del taxi que seguido se va. —Estoy muy enojado contigo. —gruñe pasándome de largo otra vez. Seguramente es su manera de demostrarme su amor. —Zava apresúrate voy a darte de comer. —sonrío ante lo último y camino detrás de él. Mickleo me hace sentar en la barra mientras me riñe sobre lo peligroso que es andar por la calla a media noche y lo irónico es que fue el quien dijo que podía salir a tomar aire sus actitudes en definitiva me hacen recordar a mi padre. Me sirve comida que me hace sentir enamorada, como bajo su estricta mirada y me pregunta que es lo que ha sucedido durante la noche. Comienzo a narrarle en cómo me he sentido mareada y como me ha ayudado este señor (al que no pregunte su nombre) y me llevó a su casa, le cuento todo a detalle y termino siendo reñida por no haber utilizado sus cosas sin permiso del dueño, bien, lo entiendo cuando vuelva a ver a ese hombre (si algún día lo hago) voy a pedirle disculpas, pero de esas disculpas súper sinceras y me disculpare también por haberle dejado marcas en el cuerpo. —Entonces ¿hoy si puedo trabajar? He dormido lo suficiente así que me encuentro con muchas ganas de hacerlo. —digo lo último pero me parece que se ha escuchado con doble sentido. —Me refiero a trabajar. —aclaro cuando Mickleo entrecierra los ojos. —Solo tú lo pensaste mal. —se ríe. Claro que no. —Zava ¿No llamaras a tus padres para decirles dónde estás? —ladeo y niego, no creo que sea necesario estoy segura que mi padre ya sabe dónde estoy y que estoy haciendo. —No es necesario mi padre seguramente vendrá esta noche a verme. —me pongo de pie y me estiro, Mickleo me mira con interés. —¿Cómo es que sabe dónde estás? —pregunta. Ah, eso es sencillo. —Cuando me baje del taxi una camioneta negra pasó a nuestro lado en el momento que me abrazaste, me di cuenta por el rabillo del ojo pero sé que esa camioneta me venía siguiendo. —me encojo de hombros. La mirada de Mickleo es todo un poema, me mira sin entender nada y yo le miro como si todo fuera muy claro. —Has caso omiso a lo que digo, ah, mira ¿Qué es lo que tengo que hacer hoy? ¿Estar en la barra? ¿Servir mesas? ¿Ayudar en la cocina? —digo con picardía y el entrecierra los ojos. —Aléjate de la cocina. —advierte. Me rio y el también. —Tomaras órdenes de los clientes en la zona VIP porque eres muy bonita para arriesgarte y ponerte en la sala común. —Tienes razón soy demasiado bonita para eso. —entrecierra los ojos. Ay, ¿Qué? Si no me amo yo misma ¿Quién? —Soy irresistible no tengo culpa de ser un pecado. —me encojo de hombros, el niega y se ríe. —No sé por qué pero me acabas de recordar a un buen amigo mío. —ha, y dicen que soy la más egocéntrica del mundo. No importa. —¿Me puedo poner mi uniforme ya? —el asiente y doy un par de saltitos. —Para ser un empleado al que le pagaran con comida estas muy feliz. —asiento con una sonrisa de picardía. —Es mi primer empleo como una persona normal, claro que me pongo feliz nunca he trabajado en algo como esto. —es que es emocionante trabajar en un bar estoy segura que soy buena para trabajar bailando sobre la barra. Uh, me vería muy sexy yo lo sé. —¿Cómo persona normal? —indaga, asiento y sonrío. —Ya sabes cómo una persona pobre. —me doy la vuelta y comienzo a caminar para mi pequeño elevador que es un cuarto. Entro a la habitación y me tiro sobre la pequeña cama, agh, es muy diferente a la de mi casa y a la de la casa donde amanecí. Me rio al recordar la situación de esta mañana, llevo mis dedos a mis labios y me rio aún más recordando a ese hombre y su "Voy a follarte" ¡Vaya que es tonto! ¿Es esa la manera en que los hombres conquistan ahora? ¿Aquí en Inglaterra? Es posible. Mis antiguos novios eran diferentes y por supuesto que querían acostarse conmigo pero ninguno lograba interesarme al punto de querer hacerlo... bueno, solo hubo uno que logro hacer caer en pecado pero las cosas terminaron muy mal. —Me pregunto que estará haciendo ese hombrecito ahora. —me miro la mano recordando esa cuestión. Ese chico fue muy perspicaz al pensar que podría casarse conmigo y ser millonario. Con razón dicen que la traición no viene de tus enemigos. Mi madre también es un ejemplo de ello, si ella estaba joven cuando nací pero venga, ¿fue mi culpa que fuese una picara caliente? No, fue culpa de ella por meterse con el pícaro caliente que resulta ser mi padre. Mi padre tenía 16 años y mi madre tenía 15 años, ¿fue mi culpa que naciera yo siendo ellos tan jóvenes? No, no fue mi culpa y ella aunque mi padre siempre le dio todo y siempre tuvo todo lo que deseaba ahora con el nacimiento de mi hermano resulta que la mujer no es feliz, mi hermano es pequeño ellos tardaron mucho en tener un segundo hijo sobre todo después de aquel incidente... Niego y paso de eso. Mi madre está loca pero de todas manera sigue siendo mi madre así que no puedo quejarme mucho de ella, todo lo que ella no fue conmigo mi padre se encargó de entregármelo. No puedo explicar cuanto quiero a mi padre y mi hermanito Sergei ellos son todo pero en este momento necesito un tiempo para estar tranquila y saber qué es lo que realmente vale la pena en la vida. Paso un largo rato pensando en mi familia, mi situación y en como tengo que actuar mis siguientes años de vida. Mi padre va a querer matarme cuando sepa que estoy trabajando aquí, pero venga tampoco voy a seguir estudiante ¿Qué clase de genio desperdicia su vida en la universidad? Ya tengo un título, no quiero otro. No aceptaré que papá me obligue a continuar mis estudios, con esto me basta y no hay nada, ni nadie que me haga cambiar de idea. Me pongo mi vestimenta y cada vez me siento más emocionada, pantalón n***o y formal, camisa blanca de vestir y una chaleco ¡Tengo un chalequito! Tomo el corbatín y me abrocho a la camisa, que suerte que es de estos de lo contrario tendría un grave problema porque no sé cómo se hacen esos nudos, mi padre pasa de ellos porque tampoco puede y mi madre era quien los hacía, aprenderé para poder hacer sus nudos. Solo hay un espejo pequeño para verse el rostro pero estoy segura que me bonita a cuerpo completo. Me arreglo el cabello en una coleta alta y mis cejas están siendo más guapas que de costumbre, agh, la belleza duele. La pequeña puertecita se abre y Mickleo entra con una bolsa en las manos, me mira de arriba abajo y se muerde el labio. —¿Qué tienes en el rostro? —pregunta. —Belleza. —respondo sin dudarlo. Él comienza a reír y yo arqueo una ceja. —A parte de belleza tienes algo aquí. —se acerca y toca mi mejilla. Me aprieta con la uña y me quejo. —Parece que la belleza se ve opacada por un barrito. —me dice, mi gesto se contrae y me veo en el espejo. —¡Agh tienes razón! —me toco ese mendigo barrito, es pequeño pero no es más que un estorbo. —Quiero llorar. —me entristezco mientras lo toco. —No seas exagerada, mira aquí traigo maquillaje del tocador del restaurante es de buena marca así que puedes usarlo. —me entrega la bolsa, le miro agradecida y saco un botecito de crema hidrante. Me lo cubro y vuelvo a sonreír cuando ya no se nota, me miro en el espejo y de pronto me siento frustrada. —¿Cómo puede estar alguien tan bella como yo en este mundo? Creo que el papel de ángel me vendría mejor. —Mickleo comienza a carcajearse y me ofende de inmediato. Lo hago por bromear en realidad la belleza es solo algo superficial, pero de igual manera soy bonita. Haha. Me preparo para salir y comenzar mi nueva vida como empleada, Mickleo me presenta a otro chico que es el camarero en jefe y es quien me informa de lo que tengo que hacer, capto de inmediato la idea y también la práctica. Creo que soy buena en esto tal vez podría tener mi propia cadena de restaurantes y bares.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD