Capítulo 6

2366 Words
La noche comienza a ser un ajetreo alrededor de las siete de la noche, comienza a llenarse el local y efectivamente en la zona VIP la mayoría de personas son hombres elegantes y con el símbolo del euro marcado en la frente, me acerco a ellos con una sonrisa despampanante pero los hombres son unos indecentes. Algunos de ellos me aburren con sus halagos y tonterías pero Mickleo me dijo que al cliente siempre se le tiene que sonreír y es lo que hago. —Mami dichosos los ojos que te ven. —me dice un hombre gordo y bebido. Le sonrío con agrado. —Hijo mío no creí encontrarte en este lugar. —le digo y él se ríe de mala gana. —¿Desea ordenar algo más, señor? —estira la mano para tocarme pero me aparto de inmediato. —Ven aquí en este momento. —me dice molesto. Se relame los labios y se ve muy asqueroso. —¿Quieres un trozo de pastel? —me pregunta y asiento con una sonrisa. —Entonces tienes que hacer lo que te pido. —no, no lo haré pero si me comeré el pastel de todos modos. —Está bien señor. —me mira con expresión de satisfacción. El hombre se levanta y toca mi brazo pero es solo por unos segundos porque me toman de la cintura. —¿Qué estás haciendo con ella? —gruñe una voz poderosa. Levanto la mirada para ver el rostro furioso de mi padre. ¡Esta aquí! —Cualquier otra menos ella, amigo. —dice con ese acento alto que tiene. —Lo siento hermano no sabía que ya tenía dueño. —dice el hombre totalmente arrepentido. Lo ven, sabía que mi padre vendría esta noche. —¡Pues lo tiene! —dicho eso, me hace dar vuelta entre sus brazos y camina conmigo hasta el otro lado. El aroma de mi padre invade mis fosas nasales... es delicioso pero me dan ganas de estornudar, le miro de reojo y se que esta furioso conmigo pero no es algo que me moleste. Mi padre siempre esta enojado. —Papi sabía que vendrías a verme. —digo viendo lo guapo que se ve, me vuelve a ver enojado y yo rezongo por esa actitud. —Symmone no sé por qué estás enojado pero no es la manera de tratar a tu hija a la que has encontrado por fin. —le digo y gano un jalón de oreja. —Zava no digas ni una palabra porque estoy muy cabreado contigo. —me dice, no sé por qué está enojado pero ese tono de voz es muy impresionante. —¿Dónde esta el encargado de este lugar? —me pregunta con voz feroz. —No lo sé papá ¿A dónde me llevas? —trato de soltarme de su agarre pero como me lleva de la cintura es imposible. —¿Lo preguntas? Te llevare a casa que es donde deberías de estar no aquí en un bar haciendo la mentira de que trabajas, agh, Zava estas matándome y si no me ha dado un infarto es por puro milagro. —gruñe con exasperación. Ruedo los ojos. —No puedo creerlo, tienes que madurar ya ¿Cómo es que te vas sin decir nada? —me dice con pesar. —Pero si he dejado una nota no veo la razón para estar inquieto. —caminamos entre las personas que nos miran como si fuéramos alguna pareja que discute, sí, mi padre se ve joven pero es todo un madurito amargado. —"Papá, Sergei voy a buscar mi felicidad. Adiós." —hace una cita de lo que escribí para ellos. Fui más que clara con lo que iba a hacer. —Pensé que irías a comprar dulces y regresarías a casa pero no, cuando regreso me entero que no has puesto un pie en casa durante todo el día y que habías salido sola ¿excusas para no cabrearme? Yo creo que no. —resoplo ante su mala disposición. Caminamos hasta la barra donde se supone esta Mickleo pero no, mi padre se sienta en un taburete, tira de mí para abrazarme y yo le dejo estar porque le he hecho preocupar. Observo a mi atractivo padre y me siento solo un veinte por ciento arrepentida de lo que hice, esta enojado pero esta feliz de verme, quiere asesinarme pero se que quiere abrazarme y decirme que me quiere. Lo puedo ver en sus ojos, puedo saberlo, puedo sentirlo. Es mi padre, después de todo es la persona mas cercana a mi. —Cariño mío he sentido morir de la preocupación. —me dice en un susurro. Se separa y coge mi mano para llevársela a los labios. —Sé que es duro todo esto que estamos pasando, sé que el divorcio te ha afectado más de lo que pude pensar pero debes de saber que siempre voy a tratar de darte todo, ya sea material, físico o sentimental soy tu padre y te he cuidado ¿no te hago lo suficientemente feliz ahora? —me pregunta y sus ojos se tornan llorosos. Mi padre es todo, claro que me ha hecho feliz. Ha sido difícil para ambos pero tiene razón esta tratando de darme todo. —No quería ser un mal padre es solo que no tenía idea de nada, si yo hubiese sido mayor o un poco mas maduro tal vez todo hubiera sido diferente y quizás tu madre no nos hubiera abandonado. —maldición, mi corazón se parte en dos al escuchar sus palabras. —Papá tú no tienes la culpa de nada mi madre nos dejó porque ella quería hacerlo no porque haya sido tu culpa, tu siempre estuviste para mí y si recuerdo que tener a mi padre estudiando en la universidad y trabajando al mismo tiempo fue muy difícil pero nunca me falto nada siempre estuviste conmigo, siempre fui feliz estando contigo.— saco un pañuelo de su bolsillo y le limpio el rostro donde unas lágrimas caen. —La paternidad a una temprana edad es difícil y no se puede negar que tuviste dificultades pero no reprocho nada, no te recrimino nada papá porque siempre has sido lo mejor para mi. —su mirada es de tristeza, mi pobre padre siendo joven y cargando conmigo. —No sé qué haría si vuelvo a perderte. —dice con amargura y tristeza combinada. —No volverás a perderme, no mientras sigas vigilándome todo el tiempo. —bromeo y el sonríe levemente. Un incidente como aquel no sucederá jamás. Vuelvo a abrazarlo y nos estamos asi por un largo rato, he puesto a mi padre en un apuro y le he hecho sentir mal otra vez. Nunca aprendo la lección. —¿Has dormido bien? —me pregunta. Hago un mohín. He dormido bien papá es solo que he despertado en la casa de un Loco Enfermizo. —¿Has despertado a la medianoche nuevamente? —asiento, me mira con preocupación pero me apresuro a decirle que nada grave sucedido lo mejor es no agobiarlo. —¿Pesadillas nuevamente? —No son pesadillas o no lo sé, cada vez que despierto no recuerdo nada de lo que sueño y aunque lo agradezco sigue siendo un dolor de cabeza porque ha aumentado en los últimos días, viviendo en Bruselas y aquí. —le digo, me mira con preocupación y puedo comprenderlo sigue siendo muy difícil a pesar que ya han pasado un par de años. —Quizá deberíamos de retomar las sesiones con el psiquiatra, tratare de encontrar un buen psiquiatra aquí en Londres y trataremos el asunto. Me duele verte despertar a la medianoche con malestares. —no es que lo haga siempre pero es necesario algunas veces el dolor en mi pecho es insoportable. Me quedo un rato más abrazada a él, me dice que tiene que hacer una llamada y se despega de mí por unos segundos. Supongo que el psiquiatra es una buena idea, cada vez que trato de recordar esos sueños no hago mas que enojarme por no recordar nada pero necesito saberlo para poder superarlo. Mickleo me sujeta del brazo de manera imprevista pero agradezco que mi padre haya salido en este momento. Me miro con expresión furibunda y admiración, mira tras mi hombro varias veces y termino cambiando de posición con el para que se fije solo en mis ojos. —-¿Quién es? ¿Tu novio? No dijiste nada sobre tener un novio ¿que edad tiene? —me dice. Abro los ojos con sorpresa por el error. —No, no es mi novio. —aclaro. ¿Cómo podría ser él, mi novio? ¿Por qué todos confunden nuestra situación? —Es mi padre te dije que vendría hoy por la noche. —aclaro, Mickleo no me mira convencido. —No puede ser tu padre a lo mucho tu hermano pero no tu padre, es muy joven... es decir tendrá su treinta y tantos. —me dice sin creerlo. Mi padre se acerca a él por atrás y le hago una señal a Mickleo que no capta. Mi padre es muy joven, tiene treinta y siete años. —No, ese tío no es tu padre ¿es tu esposo y no me quieres decir? —niego con la cabeza. —No, en efecto soy el padre de Zava. Symonne Capella. —mi padre es muy sensible con ese tema y ya pueden imaginar el por qué. Mickleo se gira para volver a verlo y los pocos centímetros de altura se hacen presente cuando mi padre baja la mirada para verlo. —¿Eres el inconsciente que ha contratado a mi hija en este lugar? —pregunta mi padre con un tonito de voz muy pesado. —Si... si señor yo le he contratado. —dice Mickleo confundido o nervioso no puedo saberlo con certeza. Mi padre le mira con esa expresión intimidante que en pocas ocasiones me intimida a mi. —Usted... ¿padre? ¿De Zava? —pregunta Mickleo mirándole, si, si es guapo pero que no te intimide. —Zava no volverá a trabajar en este lugar así que me la llevare ahora. —le vuelvo a ver con confusión, no por supuesto no. Estoy siendo seria con este trabajo, ¡El trabajo es un derecho! —No voy a irme me han dado un empleo aquí y me gusta, ademas me darán comida a cambia ¿que mas puedo pedir? —le digo pero su mirada de enojo no hace sino aumentar. —Symonne por favor quiero trabajar y vivir un poco la vida. —le digo. —¿Trabajar quieres? Bien, buscare algo para ti en alguna de nuestras empresas. —me dice, niego, trabajar en Capella Group no es mi idea. —Señor, lamento involucrarme pero Zava está haciendo un buen trabajo y sería una buena idea si dejara... —Mickleo se calla al ver la expresión de enojo en el rostro de mi padre. —¡No! ¿Le dices excelente trabajo cuando mi hija se deja convencer por un trozo de pastel? No, no puedo dejar que ella este rodeada de ese tipo de hombres y te aseguro que si te involucras en esto hablare con el dueño de este lugar para que te saque de aquí. —frunzo el ceño ¿esta amenazando a Mickleo? ¡Que osadía! —Symonne no seas un amargado y deja de amenazar a Mickleo que me ha ayudado, si él no me hubiese alimentado y quedar aquí seguramente yo no estuviera hablando contigo ahora. —le advierto, rueda los ojos y me cabreo. —Bien, me iré contigo esta noche pero hablaremos seriamente acerca de unas cosas. —no dice nada y sé que esto va para largo pero no quiero continuar aquí. —Dejare que te despidas de tu amigo, si así como lo llamas. Te esperare afuera Zava y basta de jueguitos si quieres algo solo tienes que pedírmelo. —me dice con voz clara y "tranquila". Le da una última mala mirada ha Mickleo y se da la vuelta para salir. —Intenso... el hombre es muy intenso. —masculla Mickleo y yo rio. —No hay manera de dios que el sea tu padre, pero esta voy pensare que es por alguna razón que me mientes. —No estoy mintiendo, lo vez joven pero ya le falta poco para los cuarenta. Mi padre a pesar de ser joven sigue teniendo una alma maligna capaz de destruir a cualquiera. Agh. Mi primer día de trabajo me he visto forzada a renunciar ¡Qué clase de mundo es este! Me despido de Mickleo que continua sin creer lo que ha escuchado y sigue pensando que es mi padre es mi novio y que solo ha querido hacerse ver el interesante al tratarme de esa manera. Le digo que debe dejar esto como un secreto entre nosotros y asegura que no dirá absolutamente nada, me hace prometer que le volveré a ver y me da su número y correo electrónico para que podamos comunicarnos y salir un día. Lo anoto mentalmente para recordar invitarlo a mi casa. Regreso a la habitación que Mickleo me presto, me cambio la ropa con rapidez porque juraría que mi padre está del otro lado de la puerta esperando por mí. Doblo la ropa como puedo y la dejo sobre la cama, me suelto el cabello nuevamente y me lo peino con los dedos. Mi padre me ha roto el corazón en solo unos segundos. Unos golpecitos en la puerta me hacen gruñir, no puedo creer que ese hombre sea mas impaciente de lo que haya sido jamás. No puedo culparlo, ¿quien no extrañaría una alma tan bella como yo? Puedo perdonárselo es mi padre después de todo. —Symonne ya voy espera un momento. —gruño. Dos golpes mas. Me acerco a la puerta y la abro. —Se que me amas y que mueres por pasar la noche conmigo pero... —cierro la boca de golpe y la abro nuevamente con sorpresa. Imposible. —¿Viejo? —pregunto sin entender. —Descarada. —dice con desdén.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD