Andre se encontraba furiosa, sus ojos reflejaban fuego puro del infierno.
—¿Qué carajo haces aquí? —le pregunta de mala gana al profesor.
—Defiendo mis derechos —le responde él de los más relajado —esa niña me acoso cerca del baño y además, robo mi anillo de compromiso.
—¿¡Que ella que!? —exclamamos las dos.
En mi vida se había presentado un hombre tan arrogante, fastidioso, mentiroso, embustero y estúpidamente sexy. Todos los hombres guapos son así de malévolos, pero lo que me da tristeza es que su prometida no sabe la clase de persona qué es.
—¿Tu prometida sabe la clase de persona que eres? —escupí de mala gana.
—¿De que hablas? —pregunto observando de reojo hacía la directora —ella sabe perfectamente como soy.
Solté una carcajada.
—¿Sabe que me pediste pagar con mi cuerpo? —cruce los brazos —¿Solo porque no aceptaste mis disculpas por tomar tu anillo?
Casi saltaron de las cuencas los ojos de aquella señora. Quizás ella sabia muy en el fondo de que si, el en efecto, era de esa forma.
Sucio.
Ruin.
Malo.
Un hombre solo de nombre.
—¡Nunca hice eso! —negó agitando sus manos como un loco —nunca le eh hecho eso a ninguna estudiante, ¡Eres una mentirosa! Sucia mentirosa y —interrumpí.
—Entonces no te molesta que preguntemos ¿Cierto? —levanté la comisura de mi labio y solté una ligera risa —vamos al aula de clases o llamemos a ciertas estudiantes aquí. Cual sea la elección será el mismo resultado.
Trago saliva nervioso —¡C-claro! ¿P-porque no? —observe una ligera gota que salía de su frente y resbalaba por su cien hasta llegar a la barbilla.
Escuche a Andre reír.
—¡Muy bien! Ya que estamos todos de acuerdo, vamos a comenzar a resolver este problema.
La señora directora se levanto del asiento, limpio su pantalón n***o, abrochó el último botón de su blusa blanca y dando unos cuantos pasos hacía mí se acomodó el cabello sobrante detrás de la oreja.
—Llamare a cada una de las estudiantes y las traeré aquí —instruyo —dime cuales son las afectadas e iré de inmediato.
—Señora directora, muchas gracias por su apoyo —asentí —con respecto a las estudiantes, usted solo diga lo siguiente: «estudiantes afectadas por acoso de parte del profesor Ricardo » y estoy segura de que sobran estudiantes interesados en hablar.
—Como usted diga señorita Moreno —respondió y subió a las aulas.
—¡Muy bien! Ya quedamos solo tu y yo, estafador y embustero —exclame refiriéndome al estúpido frente a mi —veamos, ¿Tienes algo para decirme? ¡Claro! Fuera de lo que ya me has dicho.
—Si ¡Imbécil! ¿Algo mas por decir? —dijo mientras se reía.
—¡No! Solo que ya tengo todo ganado.
—No me digas —dijimos incrédulas.
—¿Eso quiere decir que tienes comprado los votos? —pregunta Andre levantando una ceja —de ti me lo creería, pero como conozco a Karen y mucho mejor que tu, se que ganará, así que ya estas jodido.
—Lo dudo —dijo con una pose de victoria —todas mis estudiantes lo han hecho por elección propia y ella no les creerá a ninguna.
—¿La directora?
—Por supuesto, mi prometida nunca le creerá a nadie que no sea yo.
—Ya veremos… —interrumpió la directora con voz arrogante —aquí traigo varías chicas, hable con ellas antes de venir y testificaron en tu contra Ricardo.
Vi su cara pasar de aquel rojo natural que debía de tener, al color blanco pálido de un muerto. Realmente estaba al borde del colapsó nervioso y no había sido yo la culpable, sino sus mentiras y la manipulación hacia aquella pobre mujer.
—¿Y entonces señora directora? —Andre tenía una cara de «no me lo puedo creer» y estaba ansiosa por saber las consecuencias para el tipo frente a nosotras con cara de «yo no fui».
Yo ya sabia con certeza sobre su decisión y lo que le ocurriría.