—Oh, ya sé que se muestra como una buena persona que nunca ha roto un plato, pero es muy distinta bajo la superficie. Un monstruo de puertas adentro. —¿Cree que abusaba de Emily? Lisa negó con la cabeza. —No en un sentido tradicional. La chica nunca tuvo marcas. Estaba bien alimentada, siempre llevó ropa buena y su material para la escuela también fue siempre bueno. Y olía a limpio. No, era más complicado que eso, algo difícil de identificar. —Lisa se encogió cansadamente de hombros y por un momento sus ojos parecieron llorosos. Luego sacudió la cabeza y mostró una sonrisa forzada. —Mi madre era bastante así —dijo—. Por eso lo supe. Nada de lo que haces está bien, ningún logro es suficiente. Los chicos crecen necesitando ser alabados, para impresionar a sus padres y si se critica o den

