capitulo 9

2459 Words
Luna tuvo el presentimiento de que pasaría algo en el funeral de Astoria, así que decidió llevar la varita que Dumbledore le dio. Madera de roble y núcleo de pelo de unicornio, la cual brilló al reconocerla como su dueña. Aunque nadie estaba preparado para lo que sucedería esa noche. ____ Luna respira agitadamente intentando que sus exhalaciones y sus latidos cardíacos no sean lo suficientemente sonoras para el oído agudo de Greyback, que se encuentra en su forma lupina, en cuanto al olor, lo había confundido un poco con esencia de comadreja al frotar sobre su cuerpo a uno que había encontrado al esconderse en su madriguera. La baja estatura y complexión delgada de Luna, la había ayudado a entrar en un espacio tan pequeño. _____ Cuando vio en las estrellas que su futuro sería turbulento, no pensó que sería un futuro tan inmediato como esa misma noche. Todo fue repentino, había mucha gente en el funeral de Astoria Malfoy, y Luna se sentía particularmente ansiosa, a pesar de que Blaise le decía que todo estaba bien. Un estruendo repentino resonó en la funeraria y lo próximo que supo fue ver gente correr gritando y desapareciendo mientras algunos hechizos rebotaban en las paredes. Afortunadamente la familia Greengrass logró desaparecer a tiempo junto con el bebé de Draco. Blaise y Draco tomaron una postura defensiva en contra de quienes aparentemente eran sus iguales y las marcas en sus brazos comenzaron a arder. Lo supo por las expresiones de dolor que hicieron, lo que los obligó a hincarse en el piso jadeando y sudando. Luna estaba agachada detrás de las coronas de flores cuando vio entrar a Voldemort en compañía de Bellatrix Lestrange y Fenrir Greyback, que para mala suerte, se encontraba en su forma de hombre lobo. — Qué acontecimiento tan inesperado. Mis condolencias joven Malfoy.— Decía Voldemort con burla en su voz— Es una pena que haya enviudado tan joven… y en cuanto a usted…— dirige ahora su atención a Blaise— estoy decepcionado con la noticia de su matrimonio con ¡Una muggle!— tras gritar esto, Blaise se retorció bajo un cruciatus no verbal. Blaise intentaba ahogar un grito, mientras Luna cerraba los ojos y ponía sus manos en su boca para no gritar. — Me pregunto si la señora Zabini está aquí, si fuiste capaz de traerla al mundo mágico a contaminarlo con su sangre sucia.— Decía Voldemort caminando alrededor de Blaise con superioridad. — Evana, corre y no te detengas— Dijo Blaise apenas en un jadeo por el dolor del cruciatus. Greyback entonces tira las coronas de flores de un zarpazo, revelando la ubicación de la rubia. — ¿Así que ella es la señora Zabini? Sus facciones me resultan particularmente familiares bajo toda esa tinta muggle…alguien que según sé…lleva seis años muerta. La martir de la profecía rota— Decía Voldemort acariciando las palabras mientras Luna no sabía si correría lo suficientemente rápido antes de que Greyback la alcanzará. Luna se arrastra hacia atrás intentando alejarse del licántropo hasta desaparecer brevemente y aparecer en el bosque cercano. No puede dejar a Blaise y Draco atrás. Así que envía un patronus al profesor Dumbledore pidiendo ayuda. Corre tan rápido como puede, rasgando su vestido y deshaciéndose de los zapatos. Ha dejado de conjurar magia tantos años, que usar un par de hechizos drenan su energía rápidamente, por lo que usar su animagia mucho tiempo la dejará sin energía para defenderse de un ataque, así que volar como mariposa no es una opción viable por ahora. Corre en sentido contrario al viento y se escabulle dentro de una madriguera, donde pasa por su cuerpo a una pobre y asustada comadreja, con la que pretende camuflar su olor ante la aguda nariz del hombre lobo. Pasan varios minutos que parecen eternos para Luna.No escucha las pisadas o gruñidos de Greyback, pero sabe que no puede bajar la guardia. Luego de tanto silencio, comienza a escuchar voces lejanas y hechizos chocando. Distingue una voz en la lejanía que grita — ¡Luna! ¡Luna! ¡El profesor Dumbledore ya nos ha dicho la verdad! ¡Venimos a ayudar!— Era la voz de Harry Potter y luna suspiro con alivio, aunque estaba a salvo en ese agujero en la tierra, necesitaba un poco de ayuda para salir de ahí, así que conjuro otro patronus para Harry. Unos segundos después escucha las pisadas de un hombre y su voz que habla con más suavidad. — ¿Luna? ¿estás en el agujero?— Era la voz de Ron Weasley — Mi pie se atoró en la raíz del árbol. ¿podrías darme una mano? Ronald se agachó y metió sus brazos al agujero de la madriguera y sintió las manos de Luna, así que tiró de ella para sacarla, apoyando sus pies en el tronco del árbol mientras otro par de manos ayudaban a tomar a Luna por la cintura para sacarla sin caer sobre Ron por los tirones. Cuando Luna estuvo fuera del agujero suspiro aliviada al ver a sus viejos amigos, Ron Weasley y Harry Potter. Quienes luego de unos segundos la observan bien y se sorprenden por sus modificaciones corporales. — Me da gusto verlos de nuevo chicos. Lamento mucho no haber contactado a nadie a antes, pero mi prioridad era seguir con vida el mayor tiempo posible. — Cuando el profesor Dumbledore me mandó un patronus diciendo que viniera al funeral de Astoria Malfoy de inmediato para protegerte no podía creerlo.— dijo Harry — No se que es más sorprendente, que sigas viva, que tengas todos esos tatuajes y perforaciones o el hecho de que te casaste con un mortifago.— Dijo Ron con molestia — ¿Dónde está Blaise? ¿saben si está bien? — Luna sonaba preocupada por el moreno. — Cuando llegamos, estaba siendo torturado por Bellatrix .— dijo Harry — ¿Y Draco? ¿él está bien? — Están bien, están bajo custodia de unos aurores en este momento.— dijo Harry — Me parece increíble que nosotros siendo tus amigos, no supiéramos la verdad hasta hoy. Pero Malfoy y Zabini son cercanos a ti.¿Desde cuándo Luna? ¿Realmente perdiste la cabeza?— Ron estaba rojo de coraje — Ronald, controlate. — La voz de Harry sonó autoritaria. — Luna ha pasado por mucho, seguramente tiene una explicación para todo, pero no nos compete a nosotros obligarla a darnos sus razones. — Quiero ver a mi esposo. Si se puede. Necesito ver qué está bien. — Dijo Luna mirando sus pies descalzos. Intentando desviar el tema. — Claro, te llevaremos. Deben estar en la oficina de aurores en el ministerio. ¿No quieres pasar a la madriguera Weasley a asearte primero? Estoy seguro que la señora Weasley estará encantada de verte. — Dijo Harry y Luna asintió. Harry y Ron se aparecieron en la madriguera, donde los señores Weasley salieron al patio a recibirlos. Molly se lanza a abrazar a la rubia mientras llora. — ¡Por Merlín! Luna…¡Estás viva! Gracias al cielo. Siempre tuve la corazonada de que estabas viva aunque vimos y enterramos tu cuerpo. Todos me decían que debía aceptar la pérdida, pero mi corazón siempre me dijo que no estabas muerta.— La señora Weasley abrazaba fuertemente a Luna con lágrimas de felicidad en sus ojos. Luna era como su segunda hija. Los Weasley y los Lovegood eran familias muy unidas y cercanas, aunque se distanciaron un poco tras la muerte de Pandora, pues Xenophylus comenzó a aislarse más y vivir más en “su mundo”. Los señores Weasley eran padrinos de Luna. Así que era comprensible que Ron se sintiera traicionado y herido. Pues se consideraba un hermano mayor de la rubia de ojos soñadores. — Oh, cariño. Mírate, has crecido mucho y buscaste tu propio estilo, excéntrico como solo tú podrías hacerlo. — Le decía Molly al separarse un poco de Luna observando sus tatuajes y perforaciones. Entraron todos en casa y Ginny guío a Luna en silencio a su habitación para que tomara un baño y pudiera cambiarse. Ginny también parecía molesta y dolida con Luna y no era para menos. Se habían visto en Irlanda y Luna sostuvo frente a ella magistralmente la mentira de ser Evana Wallace. ¿Cómo pudo? Cuando Luna salió del baño, limpia y cambiada con ropa prestada por Ginny, le dio las gracias. Pero tomó el pomo de la puerta antes que la pelirroja para no dejarla salir sin hablar. — Ginny, ¿Tienes un momento? En serio necesito decirte cómo están las cosas. Espero que entiendas por qué tuve que fingir mi muerte y fingí no conocerte en irlanda.— Luna realmente quería que sus amigos la perdonarán. — ¿Cómo crees que me siento yo, Luna? Éramos más que solo amigas, eras como la hermana que nunca tuve. Nos veíamos para jugar desde que aprendimos a caminar. No sabes las ganas que tuve de llorar y abrazarte aquel día y como me contuve haciéndome a la idea de que solo eras una chica muy parecida a Luna Lovegood. ¿Sabes que volví llorando ese día al hotel? ¿Sabes que verte me afectó tanto que perdí el partido de quidditch por no estar enfocada? Mi equipo quedó descalificado de las finales porque su capitana no estaba emocionalmente concentrada. Y tú estabas como si nada, fraternizando con Zabini y Malfoy. ¿Puedes si quiera imaginar cómo me sentí cuando volví con el sabor amargo de la derrota y contar a mi familia sobre tu encuentro? Hacerme a la idea de que mi mente me dio una mala pasada que le costó a mi equipo la victoria. Pero no…resulta que si eras tú. Y no fuiste capaz de decirme…yo pude haber entendido…— Ginny lloraba mientras hablaba elevando cada vez más la voz. Luna también lloraba, se sentía culpable. — Lo lamento mucho Ginny. No pensé que te hubiera afectado a ese grado. Me siento terrible.— Luna desvió la mirada al piso incapaz de decir algo medianamente aceptable para apaciguar la irá de la pelirroja. — Y yo lamento más el preocuparme por ti y tenerte siempre presente, cuando es más que obvio que ninguno de nosotros realmente te importó. Te desconozco Luna. Realmente pensé que te conocía bien y ahora solo veo el rostro de una vieja amiga, pero de la persona que conocí, no queda nada. No te molestes en devolver la ropa, tómalo como un último acto de caridad hacia la Luna que fue mi amiga. — Dijo Ginny abriendo la puerta y saliendo tras un portazo no tan fuerte. La señora Weasley quiso detenerla y hablar con ella, pero tanto Ron, como Arthur Weasley la detuvieron y le dijeron que era mejor dejarla sola hasta que se tranquilizara. Molly Weasley entra a la habitación donde Luna está llorando mientras sostiene un retrato donde están ambas amigas junto a Neville longhbotom y una inscripción al pie de la fotografía que decía “el trio de plata”. Porque así se denominaban en la escuela, si Harry, Ron y Hermione era llamado el trio de oro, entonces ellos eran el de plata y siempre bromeaban con ello. Así como recordó también que Draco, Blaise y Pansy eran llamados el trio de Esmeraldas. Luna limpió sus lágrimas, recordándose que debía saber si su esposo y Draco estaban bien. La señora Molly se sentó a su lado y le dio un abrazo afectuoso. Era la única de los Weasley que parecía comprensiva y no la había juzgado aún, aparte de Harry. — Lamento tanto que Ginny te haya dicho todas esas cosas. Entiendela un poco cariño, ella perdió a su mejor amiga y de pronto se entera de que está viva y que ya la había visto…creo que cualquiera en su lugar reaccionaria de forma visceral. —Lo comprendo perfectamente señora Molly. Me pasó lo mismo con Draco y Blaise también. Pero eso no le quita lo doloroso…me duele porque tiene razón. Fui demasiado cobarde para enfrentar la verdad y solo huí al mundo muggle intentando dejar todo atrás. Todo este tiempo no he hecho más que esconderme y fingir ser alguien que no soy. Robé la identidad de una desconocida y he fingido ser ella tantos años, que ya no soy yo….pero tampoco soy ella. — Es normal tener miedo. Se que cualquiera en tu lugar, hubiera hecho lo mismo cariño. Solo dales un poco de tiempo para que se les pase el enojo. Harry está afuera esperando. Te llevará a ver a tu esposo.— Le sonríe de forma maternal limpiando sus lágrimas. — Gracias mamá Molly.— Decía Luna dándole un fuerte abrazo a la mujer mayor. Harry caminaba en silencio al lado de Luna. La llevaría en escoba hasta el ministerio. Sabía que era arriesgado, pero parte de su trabajo era el de capturar a los carroñeros y no había mejor carnada que llevar a Luna en escoba. La sensación no era muy diferente a la vez en que todos tomaron poción multijugos para parecerse a Harry y llevarlo como carnada viva. Pensar en las pérdidas de esa noche, hizo que Harry apretara con fuerza su varita, lo que Luna pudo notar, deteniendo el paso. — ¿Harry? ¿Estás bien? —Si, lo siento. Estaba pensando en otra cosa. Esta noche particularmente todos estamos susceptibles a recordar el pasado. — Le da una ligera sonrisa a Luna para intentar tranquilizarla y sujeta su mano. Luna asiente y llegan a dónde están dos aurores en escoba, Harry se sube a la suya y Luna se sostiene detrás de él y emprenden el viaje al ministerio con la esperanza de tener un viaje tranquilo, pero todos sus sentidos se mantienen en alerta. __ Afortunadamente para Luna, el viaje al ministerio fue tranquilo, lo que al mismo tiempo fue estresante para Harry, por qué los mortifagos no se quedarían quietos, estarían planeando su siguiente ataque. Una vez que entraron al ministerio y condujeron a Luna hasta la celda donde tenían a Blaise y Draco, Luna se lanzó a los brazos de Blaise llorando, mientras el intentaba tranquilizarla diciendo que estaba bien. La escena fue un poco incomoda tanto para Harry como para Malfoy. Era una pareja interesante, impensable a decir verdad. Harry había tenido sentimientos por Luna, pero se había convencido a si mismo que era su mejor amiga, igual que Hermione. Ahora que la veía casada con Blaise Zabini, y como ella parecía realmente preocupada por él, sintió una punzada dolorosa en el pecho, y entendió que no amaba a Ginny. Draco y Harry cruzaron miradas y ambos hombres parecieron decirse silenciosamente que compartían el sentimiento mutuo de derrota.
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