capitulo 7

1396 Words
Luna guardó la varita en su ropero, no tenía intención de volver pronto al mundo mágico. No sabía si el profesor Dumbledore había contado su secreto a toda la orden del fénix, eso incluía a toda la familia Weasley, Hermione, Harry y Neville. Una lechuza aterrizó en el alfeizar de la ventana de su habitación. No veía una lechuza en años. Así que suspiró, seguramente era del profesor Dumbledore. Al tomar el sobre que llevaba el animal, notó que eran varios recortes de periódico desde hace cinco años hasta la actualidad. Todos referentes al avance del señor tenebroso y su repentina desaparición. Sin embargo, sus seguidores seguian activos. Luna hizo una mueca. Era seguramente la forma de persuadirla para volver. Pero el profesor Dumbledore necesitaría más que eso para hacerla regresar. El sonido de la puerta siendo golpeada, la sobresalto. Se acercó lentamente y por el rabillo de la puerta vio que se trataba de Blaise Zabini. Suspiro profundamente antes de abrir y hacerlo pasar. El moreno, iba vestido algo casual, pero su expresión era seria. — ¿Qué te trae por aquí de nuevo Blaise? ¿Un nuevo tatuaje quizá? Blaise se rió con ironía — No esperaba un gran recibimiento, pero me esperaba algo menos hostil — No estoy siendo hostil. Simplemente no tenemos nada de que hablar, a menos que seas el emisario de Dumbledore e intentes persuadirme de volver al mundo mágico, cosas que no pretendo hacer. — ¿Estás enojada conmigo por haber ido con Dumbledore y decirle la verdad sobre ti? ¿Es eso? — Confíe en ti, Blaise. Para que guardarás el secreto. — Si querías guardarlo, no me lo hubieras dicho. Es como si estuvieras gritando que ya no aguantaba está vida de mentiras, y aún así, te niegas a volver. No te entiendo. — No tienes porque entenderme. Simplemente ese día me sentí abrumada por distintas cosas. — Aparta la vista al decir esto último. — ¿Es sobre lo que pasó entre nosotros? Ya pude recordar todo, ¿Sabes?— Dice acercándose a Luna mientras está da un paso atrás. — ¿Y que recordaste? — Se ruboriza — Hablamos sobre nuestros sentimientos. Aunque no sentimos lo mismo uno por el otro, claro está. Nos besamos y una cosa llevó a la otra. Necesite mi pensadero para descubrir que paso esa noche.¿Sabes? — Estábamos muy ebrios. Yo estaba afectada por…la boda de Draco y tu también.— — Si, de manera un poco diferente. Pero es verdad. — ¿Qué puedo hacer por ti Blaise?¿A qué debo el honor de tu visita? — Es algo complicado. ¿Me permites pasar? — Ya estás adentro — Luna se cruza de brazos — ¿Ahora me corres? — No. Solo decía. ¿Quieres algo de beber? — Estoy bien así, gracias. Seré breve. — Te escucho.— Dice Luna sentándose frente al moreno. — Luna, estoy aquí porque quiero pedirte un favor — ¿Un favor? ¿De mi? — Es un poco complicado de explicar, veras…Mi madre…falleció hace dos semanas. — Lo siento mucho. No lo sabía. — No tenías forma de saberlo.— se encoge de hombros.— Me duele si, pero mi madre y yo no éramos muy unidos. Teníamos grandes diferencias. La principal es que nunca aprobé su método de ganarse cuantiosas fortunas de magos ancianos y asquerosamente millonarios. Pero la señora Zabini solo me tenía a mi, así que me dejó toda su fortuna, sin embargo dejó una cláusula en su testamento antes de morir. La fortuna Zabini estará congelada hasta que yo me case y…me preguntaba si tú estarías dispuesta a casarte conmigo para ayudarme a tener el cien por ciento de la herencia. Prometo que solo será un contrato de un año, solo de apariencia. Cada quien podrá seguir su vida después. Luna abrió bien los ojos y tardó un momento en reaccionar. — Esto es…inusual…. E inesperado. Yo…no estoy segura de que esto sea buena idea. Después Blaise quedó pensativo y añadió — Luna, ya pasó un mes desde que pasó lo nuestro ¿Has tenido tu periodo ya? La pregunta tomó por sorpresa a Luna y aunque se sonrojó bastante, pronto su mente comenzó a hacer cuentas y palideció al darse cuenta que no había prestado atención a eso. — Por la cara que pusiste, me doy cuenta que no lo consideraste. ¿No has Pensado en la posibilidad de que podrías estar…? — No lo digas. Ya entendí. No te preocupes, estoy segura de que no es nada. Aunque quiso sonar segura de si misma, en realidad estaba asustada. Pero era orgullosa y testaruda y no le daría la razón a Blaise. — ¿ podrías asegurarte? — le dice Blaise— cerca hay una farmacia. — Lo haré después y te aviso. — respondió Luna — No me iré hasta saber si estás o no embarazada. — No te preocupes, no te demandaré para que pases pensión alimenticia. — respondió Luna Blaise suspiró profundamente — Luna, por favor. Tómate esto en serio. — Lo hago. No voy a obligarte a responder por esto. En caso de… — Vamos a la farmacia muggle que está a la vuelta, te acompaño. — Puedo ir sola. Sería más vergonzoso ir los dos juntos. — Entonces te espero. Luna lo miró inexpresivamente y después solo dio media vuelta y salió a la dichosa farmacia, volvió después de diez largos minutos y entró al baño. Miró el instructivo mientras se repetía a si misma que eso era una tontería. Realizó el procedimiento tal y como decía la caja y esperó cinco minutos. Luna respiró aliviada al ver el resultado negativo. Cuando salió, le dio una sonrisa a Blaise. — No hay de que preocuparse. — Le enseña el resultado negativo y parecía que el moreno estaba decepcionado en vez de aliviado. — ¿Aún quieres casarte conmigo falsamente aunque no tengamos un bebé? — Los términos hubieran cambiado desde luego, pero casarme contigo sería un honor para mí, aunque sea de mentira. De pronto Luna se quedó pensativa. Si se casaba con Blaise, era obvio que Voldemort querría ver con quién se casó su mortifago, más aún al tratarse de una muggle, si conserva su otra identidad. ¿Podría fingir en presencia del señor tenebroso o esté la descubriría enseguida? — ¿En qué piensas Luna? — Que si mantengo mi identidad muggle, podrías tener problemas con Voldemort y el resto de mortifagos, pero si me caso contigo siendo Luna Lovegood también tendremos problemas con Voldemort. — La diferencia es que la orden del fénix nos protegería. A ti, principalmente. Prometo que no te pasará nada malo Luna y cuando esto termine, serás millonaria, te doy mi palabra. — No estoy tan interesada en el dinero. Pero si puedo ayudarte a tener toda tu herencia, lo haré. No tengo mucho que perder después de todo. Lo que me gustaría más, es poder librarme de Voldemort y de la sombra de la profecía de la luz y la oscuridad. — Lo harás. En cuanto Potter deje de esconderse bajo la túnica de Dumbledore y enfrente al señor tenebroso. — ¿Tu no tendrías miedo en su lugar? Además, estoy segura de que es Dumbledore quien frena a Harry para no actuar por impulso. Es…era mi amigo. Lo conozco. — De acuerdo, no hablaré más de San Potter. ----- Seis meses después, Draco se encontraba en San Mungo, acompañando a su esposa Astoria, que estaba delicada de salud y acababa de tener a su bebé un poco antes de tiempo. Draco cargaba a su pequeño hijo, sintiendo una calidez que jamás había sentido. Y aún así, había una sombra de tristeza sobre él. Si Luna viviera…ese bebé sería de ellos. Sacudió esos pensamientos y se concentró en su pequeño hijo y en su esposa. Un ejemplar del profeta llegó en ese momento traído por una lechuza. Así que Draco recostó a su hijo en la cuna para tomar el periódico mágico. Se sorprendió por el encabezado “Blaise Zabini de las familias de sangre pura más prestigiosas de Londres, contrajo matrimonio este fin de semana con una artista muggle “ Pegado al periódico había una tarjeta de Blaise. “Perdón por no invitarte a la boda. Sin resentimientos. B.Z” Draco sonrió de lado y río con un poco de amargura.
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