Han pasado cinco meses desde que Luna decidió vender lo poco que quedaba de la casa de Evana y puso en venta el departamento de su abuela. No le ofrecieron mucho ya que tenía hipoteca. Pero lo suficiente para acabar con las deudas que venía arrastrando desde hace años.
De hecho fue una suma modestamente más alta de lo esperado. Con la hipoteca, la condición de la vivienda y la zona, con mucho trabajo alguien ofertaría cien mil libras como mucho. Pero alguien ofreció doscientos mil. Cuando firmó los papeles de compraventa supo quién había sido por su firma y sus iniciales B.Z.
Suponía que era su manera de agradecer por lo la charla de ese día.
Ahora podía vivir tranquila con un único salario, sin tener que tronarse los dedos a fin de mes.
Al ser la nueva gerente de “Passion Tatoo” debía estar de tiempo completo, así que no es que tuviera tiempo para otro trabajo. Extrañaba un poco a Dorothy y Caroline de la cafetería y a Sarah del estudio de tatuajes de Inglaterra. Aunque sus actuales compañeros eran amables, había compartido muchos años con sus viejas compañeras y se sentía nostálgica.
El tintineo de la campana sobre la puerta la sacó de su ensoñación.
Era una chica pelirroja que conocía muy bien. ¿Qué estaba haciendo allí?
Ginny Weasley era jugadora profesional de quidditch y estaba en el equipo nacional de Inglaterra, a Luna no le sorprendió que llegara a ser profesional, porque siempre demostró talento en ese deporte. Pero si se le hacía extraño que la menor de los Weasley estuviera en un local de tatuajes muggle.
— Bienvenida señorita. ¿En qué la puedo ayudar? ¿Tiene una cita? — pregunta Evana con naturalidad
Ginny se sorprende al ver el parecido con su antigua amiga solo un poco del rostro, ya que por muy excéntrica que era Luna, sabía que jamás tendría tatuajes, piercings o el cabello de colores. Ya que ahora Evana había cambiado su color de cabello, la mitad era azul eléctrico y la otra mitad color fucsia, recogido en dos rodetes en la cabeza y usaba unas gafas estilo pin up de marco grueso n***o.
— No sabía que debía hacer una cita. Me recomendaron este lugar.
— Déjeme consultar si alguno de los tatuadores está disponible en este momento.
— No, no es necesario. Solo vine a cotizar.
— Bien, en ese caso. ¿Qué diseño y de que tamaño quiere su tatuaje? Y ¿Será a color o en n***o solamente?
— Bueno, voy a casarme pronto y quisiera un tatuaje que simbolice el amor a pesar de los obstáculos y el nombre de mi futuro esposo.
— ¿Tiene algún diseño en mente que pueda mostrarme solo para tomarlo de ejemplo?
Ginny le muestra un dibujo
— La idea está bien, ¿Quiere hacerla un poco más personalizada? Deme unos minutos para crear algunos bocetos. ¿Cómo se llama su prometido? —
— Se llama Harry James Potter
— ¿Quiere que agregue el Potter o solo Harry James?
— ¿Puedes mostrarme de ambas formas? Pagaré por los bocetos, ya que esto te costará tiempo y tinta.
Evana le sonrió y asintió
— Señorita, aún no me ha dicho su nombre. Para entrelazar el nombre de ambos.
— Ginevra, pero todos me dicen Ginny
— Ginny y Harry Potter — susurra Evana — sus nombres suenan…. Importantes
Ginny solo sonrió
Cómo esto iba a tomar algo de tiempo, Evana le dio dos opciones a Ginny, una era tomar asiento en la sala de espera y la otra era volver más tarde.
La pelirroja decidió esperar.
Luego de cuarenta y cinco minutos, Evana regresó con tres bocetos distintos.
Ginny sonrió al verlos, incapaz de decidir
— Puede llevárselos y decidir con calma y cuando esté lista, puede hacer una cita. Incluso si lleva estos bocetos a “domination Tatoo” en Londres podrán hacérselos.
Ginny se sorprendió de la mención de Londres
— Su acento me parece que es británico, como el mío. — dice Evana al notar la expresión de Ginny.
— Es verdad. Lo soy. Y gracias.
Después de que Ginny se fue, Evana pensó que eso sería lo único inusual que le pasaría. No le había ocurrido nada fuera de lo común en casi medio año, hasta ahora.
Un cliente con cita entró, pero se le cayó el periódico de su bolso, cuando Evana lo recogió, pudo reconocer bien que se trataba de “el profeta” y también conocía al hombre de la primera plana.
El cliente palideció al ver su diario con imágenes con movimiento en manos de una muggle.
Pero Evana le sonrió cálidamente y le susurró que era una squib y le guiñó el ojo. Lo que pareció tranquilizar al hombre.
Así que de bruja a mago, le pidió prestado el ejemplar del profeta para echarle un vistazo en su oficina mientras el cliente estaba en su sesión de tatuaje con el tatuador.
Así, Luna pudo ver qué Draco finalmente se había casado con Astoria Greengrass.
Su expresión en la fotografía parecía sincera, sonreía mirando a su ahora esposa. Parecía que si la quería después de todo.
Evana no sabía que sentir al respecto. Una parte de ella se sentía aliviada porque la atención de Draco se centraría en su esposa, pero no dejaba de sentir una opresión aplastante en el pecho, y el recuerdo de la noche en que el la besó con desesperación y luego ella lo besó también de la misma forma antes de lanzarle el obliviate. Sus dedos instintivamente tocaron sus labios mientras cerraba los ojos evocando ese momento.
Decidió que al salir de su turno, iría a un bar por unos tragos, para quitarse o adormecer al menos esa sensación.
Cuando el cliente salió de su sesión, ella le regresó su ejemplar del profeta.
Evana entró a un bar cercano al estudio de tatuajes y pidió un par de shots de tequila para empezar. Extrañaba el alcohol del mundo mágico, sobre todo la cerveza de mantequilla. Pero esto es lo que había. Después pidió un whisky en las rocas y lo tomó de un jalón.
Su cordura le daba la alerta de que ya era suficiente y estaba a punto de irse cuando escuchó una discusión de los empleados con un cliente muy ebrio, pero lo que llamó su atención, era quien era el cliente en cuestión. Era Blaise Zabini, vestido como para una boda, pero estaba perdido en alcohol.
Ella se acercó en el momento en que dijeron los guardias que llamarían a la policía y el estando ebrio empezó a hablar de más, sacando su varita. Obviamente las personas se rieron pensando que era un loco borracho, pero solo Evana parecía saber lo peligrosa que era la situación y no quería que esto involucrará al ministerio de magia internacional.
— Disculpen, es un amigo. Yo me encargo de él, lamento mucho su estado inconveniente.— Se disculpaba Evana, jalando a Blaise y sus cosas.
Blaise seguía alegando mientras ella lo jalaba fuera del lugar, ella ya le había quitado la varita de las manos.
—Quitame las manos de encima muggle. — Decía en tono grosero
— Y ahí está el Zabini que conozco. Tonto, arrogante y petulante
— ¿Te conozco?
— Estás muy borracho para recordarlo, pero si. Te conozco lo suficiente para saber que debió haber pasado algo para estar aquí borracho y no con tu mejor amigo en su boda.— decía Evana empujando a Blaise dentro de su auto, pero del lado del copiloto.
Evana apenas y sabía manejar, había tomado unas pocas clases, su nuevo departamento estaba detrás del estudio de tatuajes, así que no debía ser difícil llevar el auto lentamente hasta allí. Dejaría que Blaise se quedará en su casa esa noche por el bien de él y del mundo muggle.
Arrastrar y empujar a Blaise Zabini hasta su departamento no fue tarea sencilla. Más aún cuando esté no quiso soltar la botella que estaba en la guantera del auto.
Ella lo conocía bien, era un vino mágico costoso y delicioso. Su padre tenía un par de botellas en casa, y solo se permitía un trago en su cumpleaños y navidad. Aunque ocasionalmente Luna le robaba unos sorbos.
— ¿Qué pasó Blaise? ¿Te peleaste con Draco el día de su boda?
— Intercambio de diferencias nada más.
— Debieron ser diferencias muy grandes para estar ebrio en un bar y no en su boda.
— Le dije verdades incómodas y me pidió retirarme siendo su padrino. ¿Puedes creerlo? — descorcha el vino y le da un trago largo.
— Más despacio, guárdame un poco.
Ambos compartieron tragos hasta acabarás la botella.
A la mañana siguiente Blaise se despertó con un terrible dolor de cabeza y se sintió desorientado sin saber dónde estaba. Se encontraba desnudo tapado solo con una delgada sábana blanca y a su lado, de espaldas, una mujer de cabello colorido y muchos tatuajes.
Su corazón empezó a latir con fuerza, reconocía muchos de esos tatuajes.
¿Acaso se traslado hasta Inglaterra y encontró a Evana?
Se dio unas palmadas en la cara para asegurarse de que estaba bien despierto..
Mientras tanto Evana se removía en la cama, igual sintiendo que todo le daba vueltas y sintió un tirón en la sabana. Dio un pequeño grito al verse desnuda, tapada con la sabana y Blaise Zabini igual de desorientado que ella.
— ¿Qué pasó anoche?— atinaron a decir ambos al mismo tiempo.