capitulo 4

3093 Words
Había pasado una semana desde que Luna había visto a sus ex compañeros de Howarts, apenas se había permitido bajar la guardia, cuando Dorothy, le sonrió pícaramente diciendo que los chicos sexys de la semana anterior estaban de vuelta. Evana le sonrió forzadamente apretando su mandil. Ahora no podía fingir malestar estomacal o quedaría en evidencia que trataba de evitar a esos chicos. Así que se acercó a su mesa para tomar su orden. — Buenos días caballeros, ¿Puedo tomar su orden? — Evana intentaba no tratarlos con familiaridad. Esta vez solo iban Draco y Blaise, sin Theodore. — Buenos días señorita Evana, es un gusto volver a verla— dijo Blaise parándose de su asiento para besar su mano. Acto que parecía incomodar a Malfoy, que se limitó a sonreír y dar una inclinación de cabeza. — Bien, cuando estén listos para ordenar, avísenme. — Dije tendiendoles la carta Evana entró a la cocina y Dorothy le sonreía con picardía, también Caroline, la otra chica que estaba en cocina se asomó desde la ventanilla para ver a los chicos. — Ambos son guapos — dijo Caroline — Es extraño, la vez anterior, el chico rubio parecía interesado en Evana, pero hoy parece que el interesado es el chico moreno.— Decía Dorothy. — Ambos son de clase alta, solo me ven como algo exótico y en cuanto tengan lo que quieren, no volverán.— respondió Evana — ¿Y le darás lo que quieren?— Preguntó Dorothy con picardía — Por supuesto que no. ¿Cuántos acosadores he tenido desde que me conoces y con cuántos he salido? — Preguntó Evana — Muchos y ninguno. — respondió Dorothy Después de unos minutos, Blaise llamó a Evana para tomar su orden. Después de que ella tomó su pedido, se retiró y siguió atendiendo a los demás clientes que llegaban. Su orden fue llevada a su mesa por Dorothy, quien volvió después con cara pensativa. — Chicas, ¿Ustedes alguna vez escucharon el nombre Howarts? — Preguntó de pronto Dorothy en la cocina y Evana palideció con la mención. — No, nunca. — respondió Caroline — Yo tampoco — Respondió Evana — ¿Por qué la pregunta? — Es que escuché que los chicos guapos mencionaban algo sobre volver a Howarts para hablar con el director. — Supongo que debe ser un colegio privado, son ricos. La semana pasada me los topé de nuevo en el local de tatuajes, fueron mis clientes VIP. — respondió Evana — Entonces debe ser eso. — Respondió Dorothy. A Evana se le hacía extraño que quisieran hablar con Dumbledore, siendo que son egresados desde hace cinco años, al menos eso pensaba, pues realmente no sabía que cambios habían ocurrido en el mundo mágico en su ausencia. Después la ansiedad la invadió, pensando en que quizá la descubrieron y llamarían a Dumbledore para informarle sobre una persona muy parecida a la fallecida Luna Lovegood. Podía mentirle a ellos, pero el profesor Dumbledore era otro asunto. Después de una hora, ambos chicos pagaron y se fueron, cuando recogió el dinero, notó un papel con la caligrafía de Blaise. Conocía bien su letra por una tarea que debió calificar una vez, el profesor Flitwick los puso a calificarse entre alumnos algunas veces. “¿Podemos hablar? Llámame a este número 44 20 16145731 B.Z” Evana tomó el papel con nerviosismo y lo guardó. Temía que su fachada hubiera sido descubierta, pero no parecía habérselo dicho a Malfoy, de lo contrario, el rubio hubiera intentado hablar con ella en ese momento para aclarar las cosas del pasado. ¿De que más podría hablar Blaise Zabini si no era por haber descubierto la verdad?. Ahora se debatía entre llamarle y no hacerlo, pero su sentido común le decía que lo mejor era no hacerlo. Así que metió el papel hasta el fondo de su bolso. Su día transcurrió con normalidad en ambos trabajos y después fue a casa, donde se llevó la sorpresa de que su inquilina había sacado sus cosas mientras ella no estaba, se había mudado sin siquiera notificarle y quedo debiendo dos meses de renta y aunado a eso, lo peor era que se llevó cosas que no eran suyas, si no de la abuela de Evana. Así que encontrar su casa casi desvalijada, hizo que Luna se pusiera a llorar. Había días en los que sentía que la fuerza la abandonaba y que luchaba por nada. Pues vivía una vida que no era suya. Cómo si la mala suerte la siguiera y no pudiera avanzar. Revolviendo las cosas en su bolso, encontró no solo el papel de Blaise, si no una tarjeta de un club nocturno que le habían entregado una vez. No era la primera vez que lo consideraba, pero sabía que hacerlo era caer muy bajo. Una vez que entrara en ese ambiente, no había vuelta atrás. Ya había conocido a ese tipo de chicas en el local de tatuajes, poco a poco perdían su vida sirviendo a un proxeneta que las obligaba no solo a bailar, si no acostarse con los clientes y caían en adicciones. No, no había huido de Voldemort para acabar como una stripper adicta, así que tiro la tarjeta sobre la mesa. El sonido de golpes en la puerta la hizo sobresaltar un poco y se limpió las lágrimas y abrió la puerta, para encontrar al moreno de Blaise Zabini afuera, lo que hizo que palideciera y diera un paso atrás. Blaise al ver su expresión de miedo, dejo su sonrisa y le dijo que no tuviera miedo. Que su amiga Dorothy le había dado su dirección, ya que intuía, que ella no lo llamaría. Ella se quita de la puerta y le hace una seña a Blaise para que entre a lo que queda de su casa. Blaise se sorprende de ver el lugar prácticamente vacío. — Tenía una roomie…que decidió irse sin siquiera avisar y se llevó no solo cosas suyas…al menos me dejó la mesa de mi abuela. — Evana vuelve a llorar por la mezcla de sentimientos que tiene en ese momento. Sin esperarlo, Blaise la abraza para tranquilizarla y los ojos del moreno se fijan en la tarjeta sobre la mesa. — No me digas que también trabajas aquí. — dijo Blaise señalando la tarjeta con el ceño fruncido A lo que Evana negó con la cabeza mientras se limpiaba las lágrimas. — No…pero lo estoy considerando después de lo que pasó hoy. Tengo un mundo de deudas por cuidar a mi abuela, que aunque ya no está conmigo…las deudas quedaron e incrementaron y ahora por otro poco y me quedo sin departamento. — No, ese tipo de lugares no son buenos para ninguna chica. — Pero una chica como yo, con tatuajes, no tiene muchas posibilidades laborales fuera de ese tipo de lugares. — No te margines a ti misma, tu tendrás tus razones para haber modificado tu cuerpo al grado que lo hiciste, y eso no debe definirte como buena o mala persona. Evana se sorprendió de la forma en que Blaise se expresaba, cosas que era improbable viniendo de él en el pasado. El típico chico arrogante y clasista de Slytherin. — ¿A qué debo el honor de su visita? — dijo Evana tratando de cambiar el tema —Bueno yo…. Quería hablar contigo. Se que esto sonara extraño, pero te pareces a alguien que conocimos en el pasado. Aunque la primera vez que te conocimos pensamos que era inapropiado mencionarlo. — ¿Te refieres acaso a la chica por la cual tú y tu amigo se hicieron el tatuaje? Blaise asintió. — Eres muy parecida a ella y…aunque suene terrible lo que voy a decir, se que debo ser honesto. Mi terapeuta dice que debo liberarme de la culpa por su muerte. Expresar lo que hubiera querido decirle y no pude y… al verte, pensé que quizá…decirte las cosas que no pude decirle a ella…me ayudarían a cerrar esa página de mi vida. Mi amigo Draco, lo hizo a su manera. Al principio le afectó verte y ver a esta chica en ti, pero después volvió a su máscara de frialdad que siempre tuvo. Yo en cambio, no quiero solo reprimirlo…quiero avanzar. Perdoname si estoy siendo grosero, es solo que…estoy desesperado y…siento un cúmulo de cosas justo ahora. Evana se sentó en el mueble sintiendo sus piernas temblar. — No me molesta, me parece extraño, si. Pero considerando todo lo extraño que me pasa, siento que es algo bueno poder ayudarte, aunque no se exactamente como. Incluso se me hace algo lindo, supongo. ¿En serio ella era parecida a mi? Blaise sacó una fotografía de Luna de su abrigo y Evana abrió los ojos con asombro, era un asombro genuino, aunque no por ver el parecido entre Luna y Evana, que eso ella lo sabía bien. Si no por el echo de que el moreno tuviera en su poder algo tan personal como una fotografía suya. Tomo su propia fotografía en sus manos y paso sus yemas por el contorno, sin evitar derramar unas lágrimas traicioneras. Pues lloraba por si misma, su identidad muerta hace cinco años. Se limpió los ojos rápidamente y le devolvió la fotografía a Blaise — Era muy parecida a mi, pero más linda…era de ojos grises como la Luna, parecía una chica dulce.— Dijo Evana — Lo era, pero casi nadie en el colegio la conocía bien. Nadie parecía darse el tiempo para conocerla de verdad, ni siquiera yo. — ¿Y eso te atormenta cierto? Blaise asintió mirando hacia abajo. —Bueno, antes de hacer este viaje catártico para ti, ¿Quieres un café o un té? Blaise negó diciendo que así estaba bien. Entonces Evana asintió — Puedes empezar cuando te sientas listo. Imagina que soy ella, dime todo lo que no le dijiste y hubieras querido que supiera. Blaise tomo las manos de Evana y la miró a los ojos, tratando de imaginar que era Luna a quien le estaba hablando. — Luna Lovegood, lamento mucho darme cuenta tarde, que me importabas más que como una amiga, y lamento más no haberte tenido ni siquiera como eso. Todos nuestros años en Howarts, fui indiferente y mezquino contigo, como todos los demás, debido a tu excéntrica forma de ser. Te llamé lunática, como todos. Nunca me tomé el tiempo de conocerte, más allá del par de clases en las que nos tocó hacer una tarea juntos. Fui testigo de muchas injusticias hacia ti, como cuando los demás escondían o tiraban tus cosas y yo no hice nada para detenerlos o devolvertelas. Simplemente seguía mi camino. Creo que fue hasta que comenzaron los rumores sobre Draco y tú, que me di cuenta que me sentía celoso de que te emparejaran con el y no conmigo. Aunque después supimos quien había creado los rumores y con que fin. Y parecía que tu destino era terminar casada con Draco, pero tuviste aquel accidente y ninguno de los dos pudo saber si alguno de nosotros pudo haber tenido algo contigo. Me arrepiento de nunca haberte hablado amistosamente en los siete años que estudiamos juntos. Luna se sintió conmovida por las palabras de Blaise y apretó sus manos. — Te perdono Zabini. No fue tu culpa. Y me hubiera gustado que hubiéramos sido amigos, en otras circunstancias. Blaise le dio las gracias, pensando que Evana solo se estaba poniendo en el lugar de Luna diciendole lo que quería escuchar. Aunque su corazón latió rápidamente al escucharla. Después de una breve charla general sobre la vida de Evana y de como terminó cuidando de su abuela enferma desde adolescente, cuando a ella aún debían cuidarla, Blaise sintió de una manera que debía protegerla y ayudarla, como si hubiera un vínculo fuerte que los uniera. Antes de que Blaise saliera por la puerta, habló — Evana, ¿Podemos ser amigos? — ¿Estás seguro? Somos de mundos muy diferentes. — Lo sé. Y por lo mismo creo que me siento a gusto contigo. — ¿No será por qué te recuerdo a ella? Blaise hizo un mohin. — Si, es cierto. Físicamente eres parecida a ella. Pero no quiero que pienses que te veo como un reemplazo para llenar un vacío. — No me lo tomes a mal, pero no puedo involucrarme con los clientes. Me dio gusto conocerte y hacer tu tatuaje, pero lo mejor sería mantener distancia. Blaise bajo sus brazos a sus costados y agachó la cabeza en señal de derrota mientras suspiraba. — Bueno , lo intente. — se encogió de hombros. — si algún día necesitas ayuda no dudes en llamarme, guarda mi número.— dio media vuelta y se fue. Evana mira a Blaise bajar las escaleras del edificio y cierra la puerta, soltando el aire de sus pulmones. Se sentía extraña, nunca hubiera pensado que Zabini tuviera sentimientos por ella en Howarts. Pero sabía que no podía darle esperanzas ahora, podía descubrir la verdad. Después de media hora, se escuchó de nuevo un golpeteo en la puerta, pensó que podía ser la chica ingrata intentando devolverle algo o en su defecto Blaise de nuevo. Pero se quedó congelada al abrir la puerta y ver a Draco. — Malfoy…¿Qué hace aquí usted también? Draco enarca una ceja — ¿A qué te refieres con yo también? No me digas…¿Blaise ya estuvo aquí? Evana asintió y lo invitó a pasar como a su amigo. Draco también se sorprendió de ver qué la casa estaba prácticamente vacía. Evana notó que miraba a su alrededor. — Tenía más cosas, pero una ladrona que tenía en casa como inquilina decidió robarme y huir mientras yo estaba trabajando. Al menos dejo los muebles y la mesa. — Lo siento. Podrías poner una denuncia. — Lo estoy considerando. Dígame, ¿En que lo puedo ayudar? — Seré directo. Se porque Blaise estuvo aquí . Aunque pensé que aún no lo había hecho. — ¿Quiere hacer lo mismo cierto? ¿ Imaginar que soy ella para poder sacar lo que tiene guardado? Draco asintió intentando retener las lágrimas, pero su mirada ya era cristalina. Evana se levantó del mueble un momento y fue al baño a quitarse los piercings de la cara y los restos de maquillaje que le daban la apariencia de chica mala. Cuando Draco la vió más natural, no pudo evitar llorar, por qué para el, estaba viendo a Luna. Acortó la distancia y la abrazo con fuerza. Evana no se movió, incluso se sentía vulnerable y estuvo a punto de decirle que era ella. Que era Luna, que no murió. Y aunque era obvio para Draco que se trataba de otra chica, su corazón le decía que era Luna. Perdió toda pizca de razón y se separó solo un poco de ella para besarla. Un beso arrebatado y necesitado. Evana no puso resistencia, más bien estaba en shock. — Lo lamento. — dijo Draco de pronto — No te disculpes, entiendo porque lo hiciste. No me besaste a mi, si no a ella. — Pensé que ya había superado su muerte, hasta que te vi. — ¿Por eso está vez sentí como si usted hubiera estado evitandome? Draco asintió y se separó de Evana poniendo distancia. Evana tomó asiento frente a él. — Yo…voy a casarme con una chica llamada Astoria Greengrass. Nuestros padres acordaron este matrimonio desde hace un tiempo, lo estuve postergando bastante tiempo pero la presión social se vuelve cada vez más fuerte. No la amo, mi corazón aún late por Luna Lovegood, y de lo que más me arrepiento de la noche que murió es que tuve miedo. No tuve el valor de encarar al señor oscuro y decir firmemente que la amaba para romper las cadenas que la sujetaban. Instintivamente Evana se tocó las muñecas, como recordando la presión de las cadenas. — No fue tu culpa. Eras un chico todavía y tenías tanta presión sobre tus hombros. Tu padre te obligó y tú…le respetabas muchísimo. Draco abrió los ojos con asombro. Por mucho que Evana intentará ponerse en los zapatos de Luna. Estaba diciendo cosas que solo la verdadera Luna sabría. Draco saca su varita y apunta a Evana, quien lo mira con sorpresa. — ¿Y ahora porque me apuntas con un palito? — No es un palito, es una varita — ¿Vas a hacer un truco de magia? — Algo así. Contesta con la verdad y no te lastimare. — ¿Eres mago?¿Cómo David Copperfield o Haudini? Draco se rió — Soy un mago de verdad. Pero algo me dice que ya lo sabes. Intento entrar en tu mente y en la superficie hay una barrera. No estarías pensando en la receta de pay de limón de la abuela en una circunstancia normal. — Esto ya se tornó muy extraño e incómodo. ¿Podría solicitar que te retires? Draco se acercó hacia la puerta sin darle la espalda. — Cuando cierras los ojos en la oscuridad acecha, susurra tu nombre en las sombras. Hay fuego en Howarts, en el ministerio…Y en todo el mundo, reclama que vendrá con el poder de la unificación de… — La hija de la luz y el hijo de la oscuridad.— Evana se llevó las manos a la boca al darse cuenta de que era una trampa de Draco. Solo ella podría saber tan bien como él esa frase de la profecía. Evana Wallace, la verdadera, nunca lo hubiera sabido. Se maldijo internamente por tonta. Draco bajó su varita sintiendo una mezcla de emociones. — ¿Cómo? Blaise y yo llevamos tu cuerpo a Howarts. Eras real. Luna aprovechó que Draco había bajado la guardia y se acercó para besarlo. El beso fue apasionado, lo suficiente para que Luna le arrebatará su varita y le apuntará con la misma. — Lo siento Draco, esto es por el bien de todos. ‘Obliviate’— El destello de luz impacto a Draco dejándolo con una mirada perdida. Luna guardó la varita de Draco en el saco de él y le hizo salir de su departamento olvidando los eventos de ese día. Y aunque había solucionado temporalmente lo de su secreto, sabía que era cuestión de tiempo para que lo descubriera de nuevo. Su única alternativa, era irse de Allí. Hacia un tiempo, Kat Von D le había ofrecido el puesto de gerente para Irlanda y lo había estado considerando por mucho tiempo, parecía que era el momento de tomar la decisión de irse de Inglaterra.
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