Emily Ross
La vida es una sola, por lo tanto es bueno disfrutar tu vida en la manera que tú creas que es la mejor para ti.
Deber ser tu mismo sin importar absolutamente nada, es por eso que me gusta estar con Emily ella ha sido mi amiga en las buenas y hasta en las malas; ha estado incluso para darme aquellos sermones que me hacen reaccionar incluso cuando mis pensamientos están de llenos en cometer de nuevo los errores, pero ella siempre me hace salir de aquellos huecos sin importar la forma que lo hace.
—Jimena ¿Que tanto haces? — Ella siempre tan desesperada, pero aún así me espera.
— Arreglándome ¿Crees que no gastaría tiempo haciéndolo?
— La verdad es que no cambiarás nunca.
— ¿Para qué lo voy hacer? Tu me amas así — lanzo un beso hacia ella.
—Como sea, termina rápido que Ethan nos está esperando y supongo que tú chico también.
— Sabes que me encanta hacerme esperar y desear y él no será la excepción.
—Estas bien loca.
— Tambien tu lo estás y no te digo nada.
Emily tiene ya tanto tiempo con Ethan que no me incómoda que salga con nosotras, el defiende lo suyo y lo cuida demasiado por lo que no tengo inconveniente además el nos cuida a ambas cada que salimos a las fiestas, es nuestro guardaespaldas personal.
Pero hoy no lo necesito tan cerca de mi, invite a alguien con el que quiero tener una noche inolvidable por lo que no necesito vigilancia, Max es un chico super sexi y no puedo dejar que se vaya sin siquiera haber conocido sus dotes sexuales, sé que se va así que está es mi última oportunidad.
Luego de tanto tiempo de espera por fin estamos en el auto de Ethan que por cierto lo compro recién, es espectacular pero lo que menos me interesa es describirlo yo quiero que esté camino se haga lo más corto posible.
— Te lo quieres coger ¿Verdad?
— ¿De qué hablas? — Me estoy haciendo la loca completamente.
— Estas vestida de rojo y cuando lo haces es porque quieres sexo ese día, te conozco, no me engañas ni aunque quieras hacerlo.
— Eso que son códigos de amigas o qué, porque cuando tú fuiste a mi casa también llevabas un vestido rojo y lo hicimos bien rico.
— No comiences que estamos hablando nosotras tu sigue conduciendo.
— Como digas.
— No le grites al pobre.
— No lo defiendas.
— No te gusta que te lo recuerden por la pena que pasaste pero nadie te mando hacerlo en casa ajena.
Ella se busco que yo la moleste con el sexo escandaloso que tuvo con él, lo disfruto no debe tener pena.
Ya casi estamos llegando a la discoteca y recibo mensaje de Max avisando que ya está en la entrada, por lo que le pido a Ethan que acelere un poco, ya quiero llegar.
Luego de aquel largo camino veo a mi chivo sexi en un pantalón n***o holgado con una camiseta del mismo color se ve sexi aún cuando la ropa no marca su figura, pero mejor aún así las lambisconas de la discoteca no lo verán tanto, aunque si rostro es llamativo y eso es difícil de ocultar por más que mi sentido autoritario quiera hacerlo sin obstáculos.
— Estas muy sexi — dice aquel apenas me ve, sentí como sus ojos me observaban.
— Tu no te quedas atrás, te ves mucho más interesante — guiño un ojo.
— Bueno que comience la fiesta porque tengo algo muy importante que hacer. — Max me mira sin disimulo al parecer tenemos la misma idea para el final de la noche y eso me gusta.
La decencia es bueno tenerla, sin embargo en algunas ocasiones hay que dejarlas en algún rincón para así poder disfrutar de ciertos placeres de la vida en la que la decencia estorba sin duda alguna.
Por eso me muestro tal cual como soy, indecente, todo lo relacionado a los besos y sexo ocasional me gusta y aún cuando soy así a mi amiga le gusta estar conmigo, a ella no le importa andar con alguien así así que porque deben importarme los demás.
Si fuese así no estaría aquí bailando con este hombre pegado a mi cuerpo sintiendo todo de nosotros, es un baile tan sensual que podríamos tener sexo con ropa, es algo fantástico me llena de exquisitez y no puedo esperar hasta sentir nuestras pieles juntas, nuestros labios al compás, y nuestras intimidades hundidas entre el placer que nos hace volar y llegar hasta las nubes.
Ya no aguanto más las ganas inmensas que tengo el cosquilleo en mi entrepierna me tiene mal y debo hacerlo ya.
— Vamonos, no aguanto más — mis palabras por fin salieron y lo veo fijamente para hacer notar las inmensas ganas que tengo de estar con él justo ahora.
—No quieres seguir aquí con tu amiga.
—No, ella no me va a dar lo que yo quiero justo ahora, yo te quiero a ti.
— De verdad — me aprieta uno de mis glúteos fuertemente.
—Si — digo en un gemido inexplicable.
— Entonces creo que es momento que nos retiremos de aqui.
Caminamos hasta la salida donde encontramos su auto parqueado y el maneja hasta llegar a un lugar solitario.
— Disculpa pero no aguanto hasta llegar a un hotel.
— No te preocupes para mí mucho mejor.
— Me encanta que seas así de atrevida.
Apenas terminó de estacionar el auto y se quitó el cinturón de seguridad hice lo mismo y me coloque encima de él juntos en el mismo asiento, besándonos con el mayor deseo que se puede tener, este hombre me trae las hormonas locas y la conciencia hecha polvo.
Le quitó su camiseta y quedó admirada con su abdomen perfecto.
Si labios rodean mi cuello de besos hasta llegar al escote de mi vestido, y siento que la ropa comienza a estorbar por lo que suelto el amarre del listón y mi vestido cae sobre mis muslos al terminar de quitarlo, agradezco no traer sostén por qué este hombre de una comenzó a decorar mis pezones es tan sexi como los lame y los chupa a la vez, está fascinado con esta parte de mí.
Desabrocho si pantalón junto a su cremallera tratando sacar su miento al quitar su ropa interior hasta sus rodillas sentada encima de él levanto un poco mi vestido y mi feminidad siente el toque sexi y caliente junto con su m*****o que está perfectamente erecto.
Me levanto un poco para introducirlo dentro de mí y vaya que se ocupa todo el espacio dentro de mí, yo comienzo con movimientos suaves hasta adaptarme a su tamaño mientras él me toma de mis nalgas agarrándolas con fuerza dejándome algunas marcas que para nada me molestan al contrario me excitan aún más.
Brinco, brinco y brinco encima de él envolviendo nuestros gemidos dentro del auto, nada más nos importa en estos instantes que llegar al climax de nuestros orgasmos.
Luego de estar allí en ese asiento con el espacio un poco reducido nos fuimos a los de atrás donde el espacio me da para ponerme de pompas para él, me penetra con toda la fuerza que aún tiene haciéndome gemir con toda mi fuerza este hombre es una bestia, y me encanta que sea del sexo rudo porque me vuelve aún más loca después de esto y así sabré que haré de todo para repetirlo nuevamente.
— Eres adictiva, tu cuerpo me fascina.
— Tu eres impresionante en el sexo.
— Te gusta como te lo hago — dice mientras me agarra con fuerza del cabello para darme aún más rápido.
— Me fascina tanto que no logro explicarlo.
— Entonces no te olvides nunca de mi, porque cuando te vuelva a buscar quiero repetirlo nuevamente.
—Si no te busco yo primero.
Nalguea mi glúteo y siento como arde logro imaginar si mano pintada en ella pero no importa porque estoy teniendo el mejor sexo ocasional de mi vida.
— Estaré esperando por ti para llegar al mejor orgasmo gracias a tus exquisitos movimientos.
— Me encanta la idea porque quiero que me vuelvas hacer mojar asientos así como me hacerlo ahora.
— Mas rico quedaré con tu olor aquí y me tocare por ti cada que recuerde lo que hicimos aquí.
— Te grabaras cada que lo hagas para mí — digo mientras me muevo un poco para él.
—Claro que lo haré y tú harás lo mismo para mí.
— Claro, mientras tú cumplas yo lo haré.
Llegamos al climax pero no nos quedamos así nos fuimos aún hotel para volver a repetirlo. Está ha sido la mejor noche y la mejor despedida que he tenido este hombre hará que no lo olvide nunca. Por eso me encanta ser como soy porque aprovecho estás espectaculares oportunidades.
La vida es una y yo la aprovecho al máximo.