Como el rey no estaba regresando, opté por quedarme en la zona donde hago mi vestimenta para acabar un nuevo traje que era diferente a los demás. Esta vez era un atuendo elegante muy parecido a los trajes del rey, no sabía si sería capaz de ponérmelo, ya que hace mucho tiempo no uso un pantalón ni camisa, sin embargo, me gustaba el resultado. Por otro lado, no podía evitar sentirme orgulloso del orden que hice con todos los rollos de tela que tenía, ahora se podía ver a simple vista cada uno de los tonos y bordados que los caracterizaba. Cuando terminé, observé con orgullo mi creación pensando en que quizás podría llegar a utilizarlo en una ceremonia, aunque pronto me sentí nervioso cuando el rey entró en aquella habitación que me encantaba. –¿Estás haciendo mi pedido? –preguntó al nada

