¿Quién diría que gracias a un atuendo revelador el rey se podría excitar tanto? Nosotros tuvimos una intensa noche de placeres, una donde nos detuvimos en la madrugada, cansados y con enormes ganas de dormir, o al menos por mi parte era así. Claro que, ante de dormir, me aseguré de limpiarme para no sentir su corrida saliéndose de mi trasero, además me sentía avergonzado por las diversas veces que me corrí ensuciando mi abdomen. Lo peor es que, el rey apareció incluso en mis sueños, unos que por primera vez eran subidos de tono. No sabía que yo podría llegar a tener ese tipo de sueños. Se sentía real, aunque en mis sueños el rey actuaba diferente, incluso decía amarme y obviamente eso no ocurría en la vida real. Lo curioso es que, cuando abrí mis ojos durante la mañana, sentí una mano

