Capítulo 2

1124 Words
Alfa Joseph. Alexandra era una criatura interesante que despertó su completa y total curiosidad. Entró en la habitación, mirando a todos sin fruncir el ceño; pero su boca se curvo en una fina línea que denotaba molestia. Se preguntó si creía que, al entrar allí con estatus de marginada la rechazarían. No era su forma de actuar, sin embargo, mientras la observaba, su lobo, Jack, percibió que no solo era una marginada, sino que también carecía de lobo. A él no le gustaba eso de llamarlo “sin lobo”. La mayoría de las veces en realidad no carecían de lobo, tan solo necesitaban las situaciones adecuadas para que les otorgasen un lobo o para que apareciera. Muchos sin lobos tenían que aceptar o encontrar una pareja, el ser marcados y reclamados antes de se les concediera su lobo. Atribuían eso a su Diosa, que veía si quien sentía su aroma era digno de quien careciera de lobo, algo de lo que terminaban arrepintiéndose más adelante era cuando nunca les habían dado uno para sí mismos, o veían a su pareja rechazada por los demás, supuestamente sin lobo, feliz y emparejada, que habían conseguido un lobo en algún momento después de ser rechazados. En otras ocasiones ocurría que les pesaba, cuando el que no tenía lobo aceptaba el rechazo sin cuestionarlo, sabiendo de que iba a suceder. Simplemente se resignaban a su destino de ser marginados, porque los miembros de las manadas a las que pertenecían los veían como inservibles o débiles que no podían hacer nada por su cuenta. El sabía que en realidad no era así; la mayoría de las veces el que no tenia lobo era mucho más fuerte que los demás haciendo aquello casi no creíble. Esto era a causa de que tenían que soportar miles de cosas dentro de sus propias mandas por parte de los demás miembros los que los llevaba a superar sus limites ante los que eran sus superiores, quienes los trataban como basura. Lo que, a su vez, hacia que la mayoría de los que no tenían lobo fueran mental y físicamente más fuerte inclusive que los lobos Alfas en algunas ocasiones, otros rasgos que se notaban a causa de esto era que a lo largo del tiempo entre 5 a 8 hembras sin lobo alguno estaban emparejadas con lobos alfa, por lo que se creía que su diosa las ponía a prueba y que aproximadamente 3 de esos alfas fallaban la prueba. Ahora sentada frente a él, había una loba muy hermosa, pues así la veía como lo que era una loba, que en algún momento de su vida se reveló ante su manada para abandonarla; era lo que él creía que le había ocurrido. Aquellas las cuales habían sido desterradas para él eran Omegas que se sentían indignadas de la especie lobuna, probablemente porque no solo las trataban así, sino que les decían que eso era lo que eran, haciéndola meno que las demás. Joseph sentía que esa loba que estaba frente a él no era así, más bien que era diferente a las demás, parecía que no le importaba estaba sentada frente al Alfa y sus miembros. Tenia esa mentalidad de marginada de: “No tengo que hacer lo que deseas, y mucho menos podrás obligarme”. Esa mentalidad dependía del tiempo transcurrido siendo marginada y de qué agudo fueran sus instintos. Se preguntó si la habían tratado terriblemente o si simplemente no se había sentido integrada en su manada. No pudo detectar veneno alguno en su cuerpo, así que nunca había sido emparejada, mucho menos marcada por ningún lobo, aunque su actitud indicaba que podría ser Luna o un m*****o de mayor estatus. Preguntarle aquello incluso con cortesía, no le servía de nada lo que lo llevó a pensar que la señorita Alexandra Blacn no tenía intensión alguna de expresarle a él su situación actual y mucho menos querer ser iniciada en una manada. Se cuestionó de por cuanto tiempo llevaba siendo una marginada en el mundo, observaba con detenimiento cada gesto de ella, aunque por la actitud indiferente denotaba que era bastante tiempo al menos años. Observaba sus gestos, no había nada fuera de lo normal. Estaba ahí sentada en aquella silla sin moverse, manteniendo un contacto visual directo sin temor alguno, no creía que estuviera en alerta para moverse si alguno de los demás dentro de la sala se levantaban con intención alguna de atraparla. No demostraba o más bien, no tenía temor alguno de estar en aquella sala con todos ellos allí, lo único que obtuvo de ella fue su fastidio y total falta de interés en hacerle preguntas de entrevista, lo que le indicó que realmente necesitaba ese puesto de trabajo. La mayoría de los marginados necesitaban trabajos humanos para subsistir, ella no era diferente de ellos. La vio levantarse y abandonar la habitación, llegando incluso a demostrarles que no le importaba el rango y agradeciéndoles por hacerles perder su tiempo. Sonrió para sus adentros después de que la puerta se cerrará frente a él. —Madita sea, me gusta— murmuró riendo. Antonio su beta, lo miró fijamente diciéndole: —Por favor, no me digas que estás pensando lo que creo que estas pensado. A lo que él le respondió. — ¡Oh, pero Antonio, claro que lo estoy pensando —asintió escuchando a todos los demás reír «No puede hacer daño. Una loba marginada, la cual es encantadora, arrogante, terca y deslumbrante que podría ser excelente pareja para mi futuro sucesor» pensó, mientras reía para sí mismo. —A puesto a que Alexandra Black no tendría problemas en decirle sus verdades en la cara—pensó en voz alta. Todos los demás lo observaron al saber por qué había comentado aquello. Era justo lo que su hijo mayor necesitaba, una loba fuerte e inquebrantable junto a él. —Sabes Joseph, a Steph no le gustará en lo absoluto escuchar lo que le dirás— murmuró su Gamma Eliot—. Aunque estoy de acuerdo con lo que dices, parece que encaja perfectamente con lo terca e indiferente que es, no le importó en lo más mínimo ofenderte a ti o a alguno de los presentes— añadió. —Lo sé, me agrada esa forma de ser tan suya ¿Qué daño podría crear el poner a mi hijo en una habitación solo con ella en plena luna llena? Creo que ninguno— les sonrió girando hacia donde estaba su Beta —Antonio, ve a traer a esa chica de regreso a mi oficina, si o si debemos de integrarla a la manada cueste lo que cueste. Así cuando Steph regrese a casa recupere la mentalidad de la manada y no de una solitaria.
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