El poder del amor

1879 Words
Max —JAJAJAJAJA. Era la quinta vez que Ian no paraba de reír por medio de nuestro link. —Quien diría que ese lobo impulsivo, posesivo y cruel escondería sus orejas y cola después de transformarse —volvió a soltar una carcajada —es la primera vez que lo veo —una carcajada más — eres y que has hecho con mi lobo? * ¡Ya cállate! Gracias a eso tenemos a nuestra Luna recostada sobre nosotros *. Ian suspira de una forma dramática. —El poder del amor. Y es que después de declararle mis sentimientos ella se aferró aún más a mí relajando su cuerpo, lloró un poco más y luego se durmió, increíble, dormir luego de ver por primera vez la transformación de un hombre lobo, es simplemente increíble. Luego de una hora su cuerpo todavía tenía espasmos por haber llorado pero noto que se mueve y se levanta poco a poco restregándose sus hermosos ojos para luego mirarme un poco sorprendida. —¡Wow! Pensé que había soñado pero ya veo que no —dice esto mientras se pone de pie y yo hago lo mismo. * Lo sé, es mucho por procesar *. —Es raro que me hables en la mente, ni siquiera sé que le voy a decir a mi mamá, todo esto es tan … irreal —suspira mirando al cielo y cada movimiento que hace me vuelve loco. —Nos vuelve locos, ahora déjame salir Max, yo también la quiero abrazar. * Envidioso *. * Mi Luna * ella vuelve su mirada a mí y en ese preciso momento puedo escuchar como su estómago ruge así que aviso a las omegas para que preparen un almuerzo para ella * sé que debes tener muchas dudas pero aún hay más asuntos por esclarecer, quiero que te dirijas al comedor y nos esperes allí * Ella asiente y me da la espalda, aprovecho que no está para cambiar de forma, sé que se asustó al ver como el pendejo de Ian cambiaba delante de ella sin previo aviso, no es algo bonito de ver y no quiero que vuelva a sentir temor por nosotros. Ángela Miedo, cariño, dudas, cansancio y hambre. ¿En qué se supone que debo creer ahora? Y … ¿hay más? … Yo ya no puedo más, mi cerebro “escéptico” no puede con más, pero mientras entro al comedor, el exquisito olor de comida recién hecha me saca de mis pensamientos. El comedor se encuentra en una habitación con decoración vanguardista en tonos blancos y ocres, cuenta con mesa larga rectangular para diez personas y en la cual ya se encuentran platos que despiertan aún más mi apetito. Cuando estoy a punto de sentarme veo un sexy Ian entrando con su porte de “soy el que manda” y mi corazón se altera mientras camina al otro lado del comedor y se sienta al frente. No decimos nada, estamos en un silencio para nada incómodo, es como si nuestras miradas hablaran por sí solas, pero mis tripas tenían que matar este hermoso silencio. —Se que tienes hambre así que vamos, come, todo esto lo prepararon para ti, luego podremos hablar. —Gracias —empiezo a comer y el solo me sonríe. Caramba, se me seca la boca con solo su sonrisa, nunca había sentido esto luego de conocer a un chico, me asusta estas emociones, en realidad tengo susto desde que vi nieve esta mañana ¡esta mañana! Mi vida cambió en tan solo unas horas así que paro de comer, ¿Qué carajos estoy haciendo? Estoy comiendo como si nada hubiese pasado cuando posiblemente murieron muchas personas inocentes. —Ian, las cosas que atacaron en la estación … ¿Qué son? Por favor dime que no son vampiros porque me los imaginaba más sexys que Edward Cullen. —No, no son vampiros, los vampiros son como nosotros, seres cambiantes con forma humana, lo que presenciaste esta mañana eran demonios —bufo con solo escuchar eso. —¿Demonios? —Así es, por miles de años se mantuvieron lejos del plano terrenal pero ahora han roto la barrera que los separaba y desde hoy mi gente no solo debe luchar con vampiros y brujas sino también con demonios —brujas … entonces también son reales, faltan los zombies y estamos completos —. Pequeña —paré mis pensamientos ante esa palabra y desde ahora la haré mi favorita pues al escucharlo llamarme de esta forma no puedo evitar emocionarme —, debo hacerte una pregunta ¿Por qué no crees en Dios? —adiós emoción. « ¡Carajo! » Siempre negué su existencia pero ahora cuestiono hasta mi propia vida. —Ahora no sé en qué creer Ian, mi madre siempre ha tenido fe pero yo he visto miles de injusticias, personas buenas sufriendo o muriendo, personas malas triunfando, la naturaleza padeciendo y yo … —me corto, solo lo miro y él espera mi respuesta, sus hermosos ojos me dan confianza así que prosigo —yo he sufrido, cuando lo necesité no estuvo, lo llamé miles de veces y nunca ocurrió ni un milagro, así que solo dejé de creer. Él se para y da la vuelta quedando detrás de mí y me abraza, siento como su cabeza se posiciona en el hueco de mi cuello y sus brazos me rodean, y yo me siento la mujer más feliz del mundo mientras siento como su pecho retumba mientras habla. —Hace 16 años cuando el Vaticano y todas las religiones cayeron, el cielo perdió contacto con la tierra, son muy pocas las personas que creen y eso hace que la oscuridad prevalezca, es entendible tu falta de fe pero es inusual ya que tienes aura angelical. ¿Aura qué? Lo que faltaba, me paro saliendo de su abrazo, no quería ya que estaba super cómoda pero si no lo miro mientras habla siento que me pierdo en la conversación. —¿Me estás diciendo que ahora también voy a ver hombres hermosos con alas? —siento como un gruñido sale de su pecho y como se instala la voz de Max en mi cabeza. * El único hombre hermoso aquí es Ian * No pude evitarme reírme, pero reírme con ganas y sinceridad. —Que celoso lobito —y así vuelve a gruñir —. ¡Hey! A mí no me gruñas. —Lo siento pequeña pero solo cuidamos lo que amamos —y así señores y señoras es como dejas a alguien sin palabras y sintiendo que tus rodillas se vuelven gelatina. Me aclaro la garganta mirando a otro lugar y volviendo a tomar asiento antes de que me desmaye. —¿Podemos … em … volver con el tema de la tal aura? —Claro —y puedo apreciar una sonrisa ladina mientras toma asiento a mi lado, algo que me deja en claro que disfruta viendo mis reacciones a él —. Cuando te vi en esa estación me sorprendí bastante, nosotros los seres sobrenaturales tenemos la habilidad de ver el aura de todo lo que nos rodea siempre y cuando posea vida, tu pequeña, tienes una rara combinación en tu aura, tienes el color rojo habitual de los humanos, el blanco de los ángeles de luz y el n***o de los ángeles oscuros. « Ay no, otro más ». —Cuando dices ángeles oscuros te refieres a … —Ángeles del infierno —termina Ian por mí mientras me mareo con tanta información. —Pero … ¿Cómo es posible? Soy humana ¿verdad? —mordí mi labio inferior para mascullar —Ahora ni sé que soy. —Tranquila pequeña, mírame ¡Ángela! Inhala y exhala lentamente —le hago caso. No me había dado cuenta de que mi respiración se había vuelto irregular, y cuando me estoy tranquilizando entra un hombre de una edad parecida a la de Ian, tiene un rostro bien parecido pero con facciones de preocupación que pone en alerta a Ian el cual se pone de pie. —Alpha tenemos un problema —me mira y se queda callado y vuelve a mirarlo a él, al instante siento como Ian se tensa y me toma de la mano haciendo que me pare y clave mis ojos en los suyos, las siguientes palabras que escucho hacen que mi pecho se apriete. —Quiero que mantengas la calma por lo que te voy a decir … están atacando tu casa y tu madre está allí —no me salían palabras simplemente estaba ahí estática con mis ojos bien abiertos —, tengo algunos lobos que la están cuidando pero no es suficiente, quiero que te quedes en la mansión, acá estarás segura mientras yo me dirijo allá y … —no lo dejo terminar, ni loca me quedo sabiendo que mi madre está en peligro. —¡No! Yo voy contigo. —Ángela es peligroso. —Pues si me proteges acá me puedes proteger allá, mi madre me necesita … mi gato … ¡yo acá no me quedo! —Ian suspira pasando su mano por su cabello. —Bien, pero tendré que llevarte en mi lomo —abro los ojos de par en par. —¿Y por qué no vamos en auto? —Porque estamos en Ciudad de Oro —otra sorpresa más, me encuentro en otra ciudad. —Entonces te voy a montar —y veo como ahora es Ian quien abre sus ojos como plato para luego sonreír con picardía. —Me montaras de muchas formas, ahora vamos pequeña —y así me arrastra fuera de la mansión. Al salir veo como varios hombres musculosos y mujeres muy guapas se agrupan y caminan a nuestro al rededor para luego empezar a transformasen. Mientras sostengo la mano de Ian con fuerza aguanto un grito ahogado viendo como todos cambian a lobos blancos, grises y negros, mucho más pequeños que Ian. Quien creería que un día me encontraría en el centro de un montón de lobos y ellos no me quisieran comer, si ayer me relataran todo lo que me ha pasado hoy posiblemente me reiría en la cara de esa persona, pero así es la vida, tengo a mi lado a un hombre que juró protegerme y amarme, el cual me da un beso muy tierno en la frente y procede a cambiar su forma, es impresionante como en menos de un minuto tengo a mi lado a un lobo gigante en vez de a un hombre, Max es el único lobo color caramelo y el único con heterocromía, es simplemente hermoso. * Mi Luna sube, llegaremos en cinco minutos * No lo dudo, ya no tengo miedo, solo quiero llegar a mi hogar, así que me subo sobre al lomo de Max quedando con una pierna a cada extremo de su enorme cuerpo y me agarro lo más fuerte que puedo de su suave pelaje y luego del aullido de un lobo a mi lado derecho todos los lobos empiezan a correr mientras siento un vacío en la boca de mi estómago, creo que la adrenalina que sentí en ese momento me hará adicta a montar a Max, y ahí también me di cuenta de que esas palabras contienen una connotación s****l.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD