Cassian mira su dragón con cansancio, me le quedó viendo hasta que decido acercarme. Me siento a su lado mientras mi cuñado se le queda viendo al animal que suspira acostándose en sus piernas. He visto que no tiene idea de que hacer con el animal que tiene en sus manos, por eso creo que sería justo ayudarlo aunque sea un poco.
—Puedes lanzarlo.
—¿Cómo?
Sonrío poniendo un libro en sus manos y cuando lee el título se me queda viendo, al parecer no comprende muy bien que quiero decir con esto.
—Tengo entendido que los dragones crecen cuando vuelan—me mira viendo el libro en sus manos—. Puedes intentar que prenda vuelo.
—¿Y eso cómo sería?
—Sería que le muestres como mover las alas—señalo a su animal que se recuesta frente a nosotros con la cabeza sobre sus patas delanteras—. Intentemos que vuele.
Nos levantamos y comenzamos a caminar a un claro que está algo lejitos de la ciudad que construí, pero le servirá para que Lumux inicie a volar o que mínimo lo intente, por eso acompaño a Cassian que va entablando conversación conmigo sobre los planes que queremos lograr Alandher y yo, le respondo porque que es un buen amigo y será padre de mi sobrina. Cuando estamos en el claro le señaló a Cassian dónde puede ir para hacer volar a Lumux.
Suspira antes de caminar con su dragón detrás de él, lo toma en las manos después de unos cuantos metros antes de reír porque algo le hace su animalito, poco a poco mueve las manos y lo lanza al aire, su dragón cae al suelo muchas veces con él detrás cuidándolo en todo momento.
—¿Cuánto llevan?—se sienta a mi lado mientras los vemos intentar volar.
—Un par de horas—respondo viendo como Lumux da una pequeña distancia en el aire por sí solo.
Cassian maldice cuando Lumux vuelve a caer, me rió con Alandher antes de ver la mirada furiosa que el nuevo pelirrojo nos arroja así que nos callamos viendo como inicia de nuevo a intentar que su dragón vuele.
Alandher pasa su mano alrededor de mis hombros para que disfrutemos de lo que está haciendo el nuevo jinete de dragón que me serviría mucho para la reunión que Rhaysan quiere hacer con nosotros. Cassian eleva un poco más a Lumux antes de que el pequeño reptil use las alas para alejarse varios metros sobre el suelo con Cassian celebrando por el logro de su animal.
Poco a poco Lumux se pierde entre las nubes, Cassian gira su cabeza hacía mí porque ya no regresa su mascota alada, pero es normal después de la primera volada que se supone que debe durar unos minutos antes de que el verdadero dragón aterricé. Alaya y los otros nos encuentran para avisar que Gregory está en las fronteras esperando a que Rhaysan llegué para dejarlo entrar al territorio.
El rugido rompe el aire llamando la atención de Cassian que gira su cabeza al aire esperanzado, y no tarda mucho para ver a su animal en un tamaño adulto que vuela a toda marca para aterrizar frente a su amo, Cassian mira al dragón antes de acercarse despacio a él.
Las escamas rojas oscuras son algo que caracteriza al dragón de Cassian, el mismo que mueve la cabeza mostrando la cornamenta de ligeros cuernos negros puntiagudos.
—Lumux—el animal hace un sonido característico de él antes de bufar.
Me pongo de pie para acercarme que deben dar el primer vuelo juntos antes de que pase el efecto y no quedé en tamaño adulto y todo lo ocurrido hoy habrá sido en vano.
—Debes montarlo—Cassian me mira con un gesto de pánico—. Es sencillo, sólo agárrate firme.
—Me serviría más si me enseñas cómo—ruedo los ojos antes de llamar a Jack.
El graznido de mi cuervo llama mi atención pasados los minutos por lo que arrojo el polvo mágico al aire antes de transformarlo en un dragón, las ligeras plumas de Jack que se asoman por las escamas son algo que no se le puede quitar porque no es un dragón natural. Jack baja la cabeza dándome permiso de subir por un costado suyo para que pueda montarlo, Cassian me observa atento mientras termino entre el cuello y el lomo de mi dragón.
Jack avanza unos cuantos pasos hasta dejarme frente a Cassian que mira que no hay una silla y que debe ser natural el donde sentarse.
—Debes hacerlo antes de la hora.
—Déjame intentarlo.
Cassian hace lo mismo que yo pero en Lumux que no parece renuente a qué su jinete pise su cuerpo para subir sobre su espalda, cuando está sentado y sujetándose de dos cuernos ligeramente largos que le servirán de agarre, le digo que puede darle las instrucciones que desee.
—Vamos Jack. Vuela.
Mi animal comienza a caminar abriendo las alas en el proceso, en menos de dos minutos ya estamos tomando altura, espero que nos sigan. El viento en mi cara es la única señal de que estamos dejando todo atrás y que gracias al animal que hay debajo de mí pude lograr grandes cosas y salve a muchos de algo que terminó en tragedia.
Jack y yo rompemos el aire como tantas veces antes, cuando vivía en la aldea el volar ayudaba a no sentirme triste o miserable por eso me gustaba mucho prácticar con mi cuervo nuevas cosas que podría servirme para algo, y así fue.
Pasan unos minutos antes de que escuche las alas de Lumux siguiéndonos el paso, sonrió porque se ponen a nuestro lado. Le pido a Jack que aceleré que tiene que ganarle a Lumux, el dragón necesita saber aprovechar las corrientes de aire como lo hace Jack, por eso nos metemos más adentro en nuestro territorio.
Cassian grita algo y en segundos Lumux nos deja atrás, al parecer ya sé quién tiene al dragón más veloz. Pero falta ver el proceso de los otros jinetes que no han despertado todavía. Jack y Lumux van jugando carreras mientras Cassian y yo vamos disfrutando de la velocidad de nuestros dragones. Cada metro es libertad, y más cuando sientes que tienes el poder con un animal como el que montamos.
Volvemos cuando el sonido de una trompeta llena el aire, Rhaysan llegó. Eso significa. Así que volamos de regreso, pero ya tengo la confianza de que no podrá transformarse en cría nuevamente. Aterrizamos en el lugar del que despegamos y bajamos de los dragones para caminar de regreso al castillo.
—Gracias.
Me detengo para ver qué se sonroja porque nunca me había dicho esas palabras con el sentimiento que me muestra ahora.
—Me divertí sobre Lumux.
—Es tu dragón.
Se encoje de hombros antes de hacer algo que no preveo, me abraza y estrecha en sus brazos antes de alejarme un poco y darme un beso en la frente para decirme que mil gracias por los cuidados.
Se aleja para retomar el camino al castillo. Sé a qué se debe. Hizo un vínculo conmigo, y uno de hermandad por eso me ve y me dice eso, sólo espero que Isabella no me haga nada de drama por esto. Sólo lo espero, porque conozco a mi hermana.
///
—Un placer darles la bienvenida—saluda Alandher a todos los que vinieron con Rhaysan—, a mi humilde morada.
—No sabía que eras un bastardo, Alandher—mi esposo arquea una ceja viendo a Manon que está con Adrick.
Mi esposo entrecierra los ojos antes de llevarlos a Rhaysan que se muestra neutro ante lo que le están diciendo sus allegados a Alandher, y es porque está más concentrado en donde tengo mi mano que en eso.
—Por favor—les pide Amaneth que se ve distinta a la última vez que la vi—. El rey pidió esto de forma pacífica.
—Gryn—la ninfa de bosque se desprende de la pared para mirar a Alandher—. Asignales una recámara al rey y sus invitados.
—Como ordene, alteza—la vemos retirarse antes de que le permitamos irse.
Pero es que el aire huele a podrido y tiene mala pinta por como está Alandher vestido y por como mira a nuestros invitados a los que no está muy contento de haber recibido. Pero no me importa que prometió portarse bien y supongo que lo cumplirá porque le dije que si hacía algo podía dormir solo y usar la masturbación como salida a lo que le doy en la cama cuando quiere sexo.
—Cariño—hago el sonido de que lo escucho—. Podrías darles un recorrido por el castillo mientras voy con Cassian a tratar con Acerys.
—Me parece—se levanta de su asiento antes de disculparse con los invitados y retirarse de la sala—. Síganme, les mostrare mi humilde hogar.
—¿En serio vas a fingir que somos invitados?—sisea Alandher para mí—. ¿De verdad te ganó?
—¿Qué quiere escuchar?—está por responderme cuando Alaya aparece en mi campo de visión—. Señorita Alient, me encantaría que le diera un recorrido a nuestros invitados que su rey quiere discutir algo conmigo en privado.
—Como diga, mi señora—les hace la invitación de seguirla.
Alaya se lleva a todos con ella dejándome a solas con Rhaysan que se me lanza encima para besarme los labios con d***o, uno que no tengo idea en donde se pierde antes de mirarme con tristeza.
El olor de Alandher lo tengo desde hace mucho tiempo y no hay que ser diestra en la magia para saber que huelo a mi marido y que el hombre frente a mí olió ese resultado después de una larga noche de sexo y caricias obscenas que me volvían loca.
Hay dolor en sus ojos, uno que me contagia porque aprendí que sólo yo puedo lastimarme y que mi dolor no depende de los demás.
—Te hizo suya—ataca en tono seco para que me sienta triste—. Ese bastardo te usó como su puta personal y no conforme te rompió. Quebrantó una bruja blanca.
—Me dio lo que merecía—niega riéndose en algo que me da miedo por como se expresa con las manos.
Alandher me rompió y yo como estúpida le creí, pero de eso no se trata esto, se trata de saber cuándo decir no en el momento que sea correcto y hasta el momento no me ha dado una razón para decirle no.