VI

1144 Words
Esa tarde, había consistido en observar a un paciente Samuel, enseñarle a dos pequeños críos trucos con sus caballos. La equitación no era algo que se les daba tan fácil a los gemelos, una diferencia de su tío, que parecía domar su caballo con naturalidad. Terminando el entrenamiento, ambos chicos se despidieron de su tío y corrieron a merendar. En cuanto a mi, había decidido quedarme contemplando aquel gran establo, perdiendo en todas las ideas y pensamientos que me consuman. Mi llegada a Inglaterra era mejor de lo que esperaba y aún así había estado vacío en mi que me aferraba a mi ciudad. Suspiré y desempolvé mis pantalones para dirigirme a ver qué los niños están bien. Al entrar en mí encontré una escena bastante peculiar, Sam cocinándose a los gemelos o haciendo el intento. Al mirarme una sonrisa de alivio encontró y no tarde en descifrar el porqué. - ¡Marina! El tío Samuel ha quemado nuestros panques.- Matthew acusó. -Cállate Matty, se me han dorado.- Regañó.- A todo esto ¿Dónde estabas? Cree que era su trabajo agendar a los niños.- Por su tono, suponga que los gemelos habían terminado ya con su paciencia. -Lo lamento Samuel, se me ha ido el tiempo.- Me disculpé. -Como mar, no me gusta dejar a medias lo que empiezo.- Sacudió sus manos.- Así que solo ayúdame. Los siguientes minutos trataron de Samuel intentando arreglar la comida que había quemado previamente con decoraciones frutales que a los gemelos les pareció encantar. No tardaron y subieron un cambiarse, no sin antes recordarme que era tarde de películas y tuve que hacerles las palomitas. A la media hora ambos chicos se encontraban esperando a que su tío los acompañantes para ir a la sala de cine que se hospedan en casa. -Adelántense chicos; yo iré por su tío.- Alec se llevo el tazón de palomitas y Matthew se dispuso a agarrar unas sodas, ambos corrieron hasta desaparecer por los pasillos, peleando por quien iría a escoger la primera película. Subí las escaleras y tuve una batalla mental en buscar la habitación en la cual se quedaba Samuel. Decidí tocar cada puerta hasta que alguna vez me responda. Toque la primera sin éxito, me disculpe una segunda y tampoco obtuve respuesta, en la tercera puerta escuché unos pasos y supuse que era esa. Toc toc .. no obtuve respuesta, pero un suspiró se escuchó. Toc toc .. - Te escuchó a la primera.- Abrió la puerta un Samuel recién bañado sin camiseta. Y oh Dios si que se vieron bien. Aquel muchacho a pesar de no estar tan fornido, tenía un cuerpo bien marcado que parecía esculpido por los Dioses. -¿Siempre eres así de indiscreta? .- Preguntó alzando una ceja.- ¿A qué ha venido aparte de mirarme? .- Estúpido egocéntrico. -Lo lamentó, es que no responde.- Ignorar por completo su comentario.- Los niños te esperan para ver películas.- Le recordé. -Mmm diablos, lo había olvidado.- Se rasco las ondas de su revuelta cabellera.- No tardo, espérame.- Ordenó. Samuel cerró la puerta y en menos de cinco minutos salió con una chaqueta y unos pantalones que tenían juego con los tenis que apostaba que eran más caros que el auto que me había comprado. - ¿Por qué se decidieron? .- Preguntó con inquietud. - No tengo idea.- Me sinceré. La respuesta no parecía agradarle mucho. -Será una larga tarde.- Suspiró. Ni me lo digas, pensé. Caminamos en el pasillo de abajo hasta llegar a una puerta con una especie de escaleras subterráneas. Esta era una de las partes de la casa que había visto y me emocionaba conocerla. Samuel bajo primero y con la mirada me invito a seguirlo, llegamos a una especie de cine en casa, lleno de luces con asientos que parecían futuristas. -Es un cine 4d.- Explicado.- Si lo desea, los asientos se mueven con la película, venta agua, olores, sensaciones. Es interesante.- -Lo sé, yo tenía uno en casa.- Respondí. Samuel me miró sorprendido y por un momento no entendí.- Me refiero en mi ciudad.- Reí. Por primera vez Samuel me regaló algo que me derritió el corazón, una sonrisa tierna y sincera. Me miraba enternecido, como si de un cachorro se tratara, le devuelve la sonrisa y como por instinto la incomodidad se apoderó de su rostro. -Mmmm ¿han traído palomitas? .- Pregunto observando a los niños. - Si.- Conteste cortante, mientras avanza hacia los gemelos. Las actitudes de Samuel me sacaban mucho de quicio, era de la clase de personas que podrían arruinarse un buen momento en menos de un segundo. Era un chico raro y no pensaba adentrarme más a su mundo. Los asientos estaban divididos en dos, como si fuera un juego de feria se tratasen, los gemelos tenían ocupados su fila y tenían acomodado refrescos y frituras en la de al lado. -Bien, ¿quién se sentará conmigo? - Les pregunté. - El tío Sam.- Contestó Alec. Maldición Que incómodo .. Samuel se sentirá ya sentado comiendo de las palomitas, sin tomarme alguna importancia. Me senté y al poco tiempo la película comenzó. Habían elegido "El gato" y no podían estar más contentos por aquella elección. Conforme fue avanzando la película mi risa y la de los chicos iban inundando la sala. Por su parte Samuel, se dedica a inspeccionar todo lo que se metía a la boca y por los ojos nos dirigía una mirada divertida cuando nos tocaba reír. - ¿Siempre eres tan amargado? .- Pregunté a su falta de diversión. -Tengo 24, ya ha pasado la etapa de reírme por un gatito.- Resopló. -¿24? Te haría de más edad.- El rostro ofendido de Samuel inundó mi mirada y no pude evitar reírme.- Lo lamento, pero es que para llevarme tres años, te comportas como un cuarentón. -¿Qué sugiere? ¿Qué me perfore la nariz y me tatué animalitos? .- Maldito se burlaba de mi. A todo esto no sabía que había fijado en mis tatuajes, la perforación era un poco más obvia, puesto que la pequeña piedra rosada decoraba mi nariz, pero mis tatuajes los intentaba mantener escondidos. - Muy gracioso.- Me queje. - Y exótico, me gusta esa parte rebelde de ti.- Se burló. -Oh vamos, ¿Qué querías? ¿Vestidos de corsé? ¿Peinados medievales? ¿Maquillaje blanco? .- Ataque. - Demasiado.- Movió su mano con desdén.- Ahora déjame comer tranquilamente mis palomitas y burlarme de ti por disfrutar una película infantil. Le saque la lengua y seguí observando las travesuras de aquel gato que de chica me había sacado más de una risa. - Es la mejor película del mundo y deberías de visitar el parque donde hay juegos temáticos del Dr. Seuss, quedarán encantados. Grabar aquel mágico lugar y sonreí. - No lo dudo, mi niño de 6 años interior se muere por ir.- Respondió sarcástico y no pude hacer más que alzarle los ojos. A pesar de que era un ser insoportable, no podía negar que disfrutaba su compañía.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD