-Siéntate querida.- Me pidió Amy.
Amy se había sentado frente a su esposo y para mi desgracia había sido justo enfrente de aquel mal encarado.
- Sam, te presento a Marina.- Dijo Will.
- Ya tuve el placer.- Respondió.- ¿Podemos empezar ya a comer ?.
-Vamos hombre, no mares tan grosero.- Will lo recoñó. - Que ejemplo le estás dando a tus sobrinos.- Palmeó su espalda.
Los ojos grisáceos del chico se voltearon.
-Hola Marina, de nuevo.- Dijo sangronamente.- ¿Ya podemos comer? .- Miro su reloj.
Will alzó la mano y con una señal dio la orden a los meseros para alzar las tapas de los platillos.
- De entrada, estamos ofreciendo una deliciosa crema de langosta, aromatizada con las mejores hierbas del huerto.- Explicó el Chef.- Provecho.
Todos en la mesa obtuvimos las gracias y empezaron a comer.
El platillo constante en una deliciosa sopa con especias, adornada con un trocito de langosta. Al rededor del plato había una variedad de lo cubierto y una copa con agua, así mismo un vaso con lo que parecía agua aromatizada y unas servitoallas.
-Demasiado para una cena sencilla.- Resopló el que horas antes creí que era un empleado.
- La ocasión lo amerita primo.- Le respondió Will.
- ¿Y la ocasión es? .- Preguntó fastidiado.
-La llegada de Marina y tú visita.- Dijo Amy.
- Ay primo, ¿Qué se les puede hacer? .- Seremos a Will.- Bien terminemos este circo y comenzarcen a comer.
La cara de Amy tomó un semblante lleno de decepción y Se limitará a mirar de una manera tierna a su mujer. En cuanto a mi toda la cena fue una tortura incómoda la cual se basaba en escuchar comentarios hirientes de Sam y respuestas tranquilas de Will.
La cena acabó en el transcurso de una hora aproximadamente, los gemelos fueron los primeros en pararse y aunque creí que tenían que llevar a un acostar, fueron las niñeras quienes fueron los perdidos. Los siguientes quince minutos resumieron a Will charlando de negocios con un desinteresado Sam, Amy aparentemente aburrida y se paró de la mesa, me disculpé a acompañarla, mientras retiraba mi plato.
-Señorita, deje eso ahí.- Me pidió amablemente el mesero.
- No, déjela y de paso que se lleve el mío.- Se burló Sam.
Will le reprochó con una mirada e intente aguantarme para no mal contestarle.
- Bien lavados eh Marina, que para eso te han pagado.- Siguió con su mal chiste.
- Disculpa, pero no me han contratado para ser su niñera.- Respondí.- Buenas noches.
La cara de sorpresa de Will se rasgó en una mueca intentando contener la risa mientras que a su primo se le ocurrió un gesto de horror. Amy quien estaba a espaldas mía, yo tomo del brazo y me había asignado a la cocina.
- Discúlpanos Marina, Sam es pues Sam.- Dijo avergonzada.- No si sepas, pero el es el heredero principal de toda la fortuna de la familia. Es el dueño de la casa y el jefe de todos los negocios e inversiones que se han hecho.- Resopló.- Pero eso no le quita lo grosero y mal encarado. Ignóralo por favor.- Pidió.
- Descuida Amy. No pasa nada, por favor no te avergüences.-
- Gracias linda.- Me sonrió.
Segundos después entraron en Will y Sam a la cocina para anunciar que Sam estaba muy cansado e iba a dormir en la casa, rápidamente Amy solicitó acomodar una habitación y ambos se despreciaron para ir a dormir.
Me puse la pijama y saque mi celular. Era hora de informarme con Marcela y contarle todo lo que había sucedido.
Para: Marcela.
¿Sigues despierta ???
De: Marcela
Te llamo en 5!
Me la pase hablando con Marcela durante 2 horas, contándome un detalle cada cosa que me había sucedido y describiendo el hermoso lugar donde me esperaba, mira el reloj y marcaban las 2 am.
- Te tengo que colgar, ya es tarde. Mañana no podré despertar.- Le dije.
- Dímelo a mi, él dormido una miseria.- Se quejó.
- Vuelve a dormir, entras al trabajo en 4 hrs, tienes chance.- Me reí.
- Es algo que en serio estoy considerado.- Suspiró.- Te extraño, haces falta aquí, tus enanos están igual de tristes que yo.
El corazón se me codificó al recordar a mis mascotas y quise cortar enseguida la llamada.
- Yo a ustedes, te dejo Marce. Te quiero.
- Y yo a ti Mar. Hablamos mañana.- Pausó.- Eh por cierto dile de mi parte al tal Sam, que se vaya a la
Corté.
Me reí, sabía que mi hermana había odiado a este tipo, me imaginé mal contestándole y peleando a cada rato con el. Marcela era un caso especial con un carácter especial, en serio la extrañaba.
Mire la hora 2:30, moría de sed y no pensaba despertar a nadie. Baje silenciosamente las escaleras y me encaminan a la cocina.
Abrí la puerta y ahí me encontré con un Sam enpijamado jugando el celular con un vaso de leche en la mano.
-¿Piensas saquear la cocina mientras todos duermen? .- Pregunto sin voltearme a ver.
- Tengo sed.- Respondí.
Por un minuto desvío la atención de su celular hacia mi, mirándome de pies a cabeza se limitó a decir.
- Bonita pijama.- Me ruborice, se me había olvidado que estaba en shorts y en una blusilla sin sostén.
- No te quedaría bien.- Dije mal mirándolo.
-Yo no he dicho que a ti si.- Sonrío burlón.
Le volteé los ojos y me disculpa a encontrar un vaso, aquella cocina era tan grande que cada cajón te lleva a un condimento o alimento distinto.
- Checa el lava vajillas, ahí siempre dejan secándose algunos.- Comentó sin darme más importancia.
-Gracias.- Le dije sin interés de entablar una plática con el.
-¿Puedo preguntar porqué estás despierta a esta hora? .- Levantó una ceja.
- No me acostumbró al cambio de horario, supongo. ¿Y tú ?.
- Negocios.- Se limitó un respondedor.
Me serví un vaso con agua y me senté frente a el. Sam me ignoraba mientras escribía rápidamente varios textos y de vez en cuando se limitaba a hacer gestos de fastidio, parecía que estaba teniendo una guerra en el celular y claramente le importaba poco lo que sucedió a su alrededor.
- Es de mala educación mirar tanto a alguien.-Dijo mientras bloqueaba el celular.
- No había nada mejor que hacer, de todos los modos ya dormiré. Puedes seguir peleando con tu novia.- Me pare.
-¿Apenas nos conocemos y ya con celos? .- Se burló.- Vaya, es algo que no me esperaba de una empleada, qué atrevida.
- Me son irrelevante sus asuntos personales.- Lo mire.- Buenas noches señor Sam.- me despedí.
- Hola espera.- Pidió.-Te ha olvidado de mis platos.- Me regalo una sonrisa burlona.
Seguí el camino a mi nueva habitación intentando ignorarlo.
Estupido chico, esperaba no tener que aguantarlo tanto.