Pov: Danilo Beltrán — Entonces arrodíllate, il mio coraggioso ragazzo —sonrío con satisfacción por su pedido, por el placer que me genera saber que yo la tiento de tal modo que desacomodo su esquema, que la saco de ese tan estructurado y frío papel. Me hace sentir superior a los demás, su respiración pesada que acompaña ese acento italiano tan nativo y pronunciado con firmeza. Ella me calienta demasiado, soy consciente de lo mal que eso está, pero ahora solo me puedo dejar llevar por estas jodidas ganas de ser más de lo que ella espera, ser ese hombre que logra satisfacer, excitar y volver loca a una mujer de su nivel; con carácter, con autoridad, ella es superior a todas las demás y poder estar a sus pies me hace igual de superior que ella en mi género. — Sí, signora. —un ronroneo s

