Capitulo 3

1205 Words
Hay un dato, bastante importante que no he comentado, y es bastante importante para el desarrollo de lo que mi padre me esta obligando a hacer. Cuando Finn y yo dejamos de ser amigos, mi forma de castigar a mis padres, fue no hablarles durante casi año y medio, no les miraba para nada, ni comía con ellos, creía que era la mejor forma pero al final, tuve que hablarles, cosas de la vida, quien sabe pero la forma en la que Finn llevo ese enfado fue de forma bastante diferente cosa que aún mantiene, quizás fue por la suerte de ser el segundo y no tener tantas responsabilidades, digan lo que digan los padres, el mayor tiene una presión que los demás hijos no tienen, la presión esa la tenía Álvaro y no Finn por lo que se tomo la libertad de convertirse en un idiota, estaba casi siempre en la sala de castigo, se portaba mal para que sus padres supieran que no estaba conforme con las cosas que hacían, cada uno supongo que lleva las cosas a su forma. ¿Y por que cuento esto? Las amistades de Finn a cambiado, ahora sale con las personas con las que antes jamás hubiera salido, personas que decía que eran idiotas y de las cuales se reía, ahora esos son sus amigos, chicos que se portan mal y repiten varios cursos, no creo que las dos tengan que ver con su comportamiento pero bueno, solo me estaba refiriendo a como eran, y eran un problema, nadie podía acercarse a ellos de forma sencilla, era como si fueran demasiado inaccesible. — Debes hacer que te castiguen—me dijo mi hermana. Mire a Beatriz, ella me miraba atenta, estábamos en la entrada del instituto tras haber dejado a Diana en clase, estábamos esperando a que vinieran sus amigas para que me dejara en paz. Le mire. —No pienso hacer eso—le deje claro. No es que no fuera capaz, podía buscar mil opciones para que me castigaran pero es que pasaba de que mis padres vinieran al instituto, y que me ganara una bronca, o un castigo, no se, no quería salir mal de este asunto, ya tenía mucho con tener que ayudar a mi padre con sus locuras, para encima salir castigada, me negaba. —Eres un cobarde—me dijo mi hermana, la mire en silencio. —Vete a pasear al parque—le dije algo molesto. Agarre mi mochila para entrar al instituto dejando a mi hermana sola ahí, estaba de demasiado mal humor como para tener que aguantar sus tonterías, sus insultos, sus menos apreciaciones porque no opine como ella.  Camine por el instituto que estaba vacío hasta llegar al nuevo laboratorio de ciencias, el colegio había recibido la donación de un ex alumno para que pudieran hacer un laboratorio de ciencias ya que el anterior se destruyo por una tormenta, muchos alumnos no estuvieron de acuerdo, el laboratorio de ciencias no fue lo único que se destruyo, se destruyo la sala de música, la sala de teatro, y parte de la biblioteca pero solo se soluciono lo del laboratorio, nadie sabe porque, al final dieron dinero para eso, pero dieron mucho dinero, el lugar de hacer un laboratorio de ciencias novedoso deberían hacer hecho uno normal, y gastar el resto del dinero en los demás lugares. Mire las puertas de cristal, hasta que escuche un  ruido que provenía del laboratorio, entre a este para ver que pasaba. Ahí me encontré a Finn con dos de sus nuevos amigos dentro haciendo una de las suyas, estaban haciendo una pintada en una de las paredes del laboratorio. —¿Qué hacéis?—les pregunte sorprendida. Sabía lo que estaban haciendo pero tenía que hacerme notar de alguna forma. Los tres se giraron- Finn me miro sorprendido, llevaba como siempre el uniforme mal puesto, con la camisa desabrochada en los primeros botones, y fuera del pantalón, el cual estaba bajo, se le veían los boxers, sin hablar de que llevaba la corbata en la cabeza atada. Sus dos amigos llevaban el uniforme de una forma bastante parecida, Andrés, uno de los chicos era pelirrojo, con muchas pecas y unos ojos verdes intensos, mientras que el otro, Pablo, era un chico de pelo n***o y ojos negros. —Largo—me ordeno Pablo. Le mire. —No sigo tus ordenes—le deje claro, cruzándome de brazos. Los dos miraron a Finn, este me analizo en silencio y se acerco a mi para agarrarme de la mano. —Sal de aquí—me ordeno. Le mire. —He preguntado que estáis haciendo—le dije soltándome de su agarre. Finn me miro. —Tan cabezota como siempre—comento y le mire. —Tu sigues siendo el mismo desastre—le aclare. Finn me miro. —¿Se te permite recordarme niña buena?—me pregunto. Le mire algo dolida. —¿Y a ti tener cariño?—pregunte en respuesta. Finn se mordió el labio, no se si fue un golpe bajo pero se lo había dicho sin pensar. —Uhh—comento Andrés de fondo. —Calla idiota—le ordeno Finn a Andrés, sin mirarle, su mirada estaba en mi. Mire sus ojos, eran como los recordaba, su forma de ser podía haber cambiado, incluso su forma de vestir pero seguía teniendo esos ojos de niños buenos que siempre ha tenido, ojos que encantan a muchas personas. —Vete, esto no es asunto tuyo—me susurro. Su tono cambio, ya no tenía ese todo autoritario que antes, era más dulce y tranquilo. Suspire de forma dramática. —Me voy, sois demasiado aburridos—. Me gire para irme pero en la puerta se encontraba el director del colegio con el donante, que era Alvaro Silva, Finn no solo quería molestar al colegio sino que también a su familia, mire a otro lado molesta y con ganas de gritar porque me hubieran pillado. —Mierda—susurre. —Es lo que pasa cuando no haces caso, niña buena—me susurro Finn. Le mire demasiado molesta. —Señor Silva, es un placer volver a verle en problemas—comento el director, Finn le sonrió con tranquilidad y algo de maldad. —Siempre es un placer cumplir sus expectativas—comento Finn. El director negó. —Señorita Costa ¿Qué hace aquí?—me pregunto el director sorprendido. Me gire para mirarle. —Oí ruidos y entre a ver que pasaba, estaba apunto de ir a avisar—comente. Mirar, me podéis llamar lo que querías pero tengo el mejor expediente disciplinario del mundo, por lo que no voy a dejar que nada manche mi expediente. —Miente, sabe que es mi mejor amiga, a venido a ayudar—dijo Finn. Sin dudar le pegue un codazo en el estomago. —Señorita Costa—me grito el director—Estos comportamientos violentos son inaceptables, están los cuatro castigados, a mi despacho—nos grito el director. Mire a Finn demasiado molesta, él solo me sonreí divertido, las cosas no se iban a quedar así, me pensaba vengar de alguna forma si no le mataba antes, que era una gran opción.
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