Respire hondo.
No sabía si mi hermana me estaba ayudando o era una forma de vengarse de algo que he hecho y no soy capaz de recordar, la ultima cosa mala por así decirlo que le hice fue esconderle su discurso para clase, quiero a mi hermana Beatriz, quizás, y no lo niego, sea más a fin a Diana pero las dos son mis hermanas por lo que, son igual de importantes en mi vida.
Con mis hermanas, agarre el autobús para ir al instituto, podíamos tener un restaurante pero no por eso éramos ricos, teníamos dinero y en muchas ocasiones podíamos comprar lo que quisiéramos, no significaba que nuestros padres pudieran dejar todo para llevarnos a clase, no creo que se lo plantearon teniendo trasporte publico. Mi madre dejo de trabajar como profesora para ayudar a mi padre en el restaurante, se dedica a trabajo de oficina y contactos pero dejo algo que amaba por mi padre, yo no se si lo haría.
Senté a Diana en uno de los asientos del autobús y me quede de pies, agarrada para vigilarla, era capaz de salir corriendo y no me hacía mucha gracia salir corriendo aunque no llevara tacones, la falda del uniforme de mi colegio era corta y me negaba a que se me viera todo.
—Soy un pez—comento Diana mientras hacía burbujas de agua en su boca.
Negué, mi hermana iba con el mismo uniforme que yo pero en miniatura, las tres íbamos al mismo centro que tenía clases de preescolar hasta el instituto, solo les faltaba poner un edificio para la universidad y tendrían todo.
—Diana quieta—le dijo Beatriz que se sentó al lado de mi hermana pequeña.
—Tampoco seas mala—avise a Beatriz que me miro—Ya hemos tenido suficiente del demonio Trix por hoy—comente.
A la parte mas mala de mi hermana, a la parte que más se parecía a mi padre en el aspecto, vengativo y calculador, el cual daba demasiado miedo, era llamado por mi y por Diana como el demonio Trix, ella odiaba demasiado su nombre como el que la llamáramos demonio, por lo que era la mezcla perfecta para molestarle, para hacer que mi hermana se enfadara y viera que lo que hacía era algo que nos afectaba.
—No me gusta el demonio Trix—comento Diana.
Me reí.
—No he sacado al demonio, solo he dado una idea a nuestro padre—comento mi hermana.
La mire.
—Pues la siguiente, que el plan sea contigo y Giulia, a mi me dejas tranquila—comente.
Mi hermana me miro.
—No creo que a papa le hiciera gracia que saliera con Giulia—comento mi hermana, la mire en silencio.
Mis padres tenían muchos defectos pero creo que el mayor era que no aceptaban las cosas que se salían de su criterio de lo que era normal, mis padres solo comprendían un tipo de parejas, hombre y mujer y por desgracia para mis padres, Giulia era una chica lesbiana totalmente declarada y abierta, cosa que no le quita su feminidad o le hace menos mujer como muchos creen, era la mujer más poderosa que conocía cuando pasaba por la escuela, callaba muchas bocas con su presencia era, demasiado brillante, dulce y con una habilidad social demasiado fuerte.
—Si queréis me hago amiga de Enzo—dijo mi hermana pequeña como si nada.
La mire.
—No creo que el pequeño nos pueda dar mucha información—comento Beatriz.
La mire, era verdad que ni Enzo ni Nidia tenían mucho que hacer en las cosas que tenían que ver con las cosas que tenían que ver con el restaurante, los que más nos podían ayudar eran Finn, Giulia y Álvaro, este ultimo era un idiota el cual era casi imposible conseguir que nos hablara porque siempre fuimos poca cosa para él por lo que no nos hablaba, pero bueno, quien es idiota, lo es siempre, por lo que no podemos pedir mucho donde no hay muchas neuronas. Pero Giulia y Finn son diferentes a su hermano mayor, son buenos y siempre nos trataron como iguales, por mucho que nosotros fuéramos una familia demasiado diferente a ellos.
—Por eso, me tengo que volver a acercar a Finn, pero no porque quiero sino para utilizarle—me queje.
Mi hermana me miro.
—¿No quieres estar cerca de Finn?—pregunto mi hermana.
La mire.
—Si quiere—respondió Diana en mi lugar.
—Bicho, cállate—le dije a mi hermana.
La pequeña me miro algo enfadada, odiaba que le llamara bicho pero era mi pequeña oruga, esos animales que aún no se habían crecido del todo, por lo que para mi, hasta que creciera del todo, le iba llamar bicho, seguramente luego la seguiría llamando así, pero vayamos poco a poco, luego ya decidiré otra excusa.
—No me has respondido—me aviso Beatriz tras unos segundos en silencio.
La mire.
—Si quiero ser amiga de Finn, pero no utilizarle—le deje claro.
Mi hermana me miro.
—Te he dado una oportunidad para que volvías a amaros en secreto, así que cogerla y déjate de tonterías—me ordeno.
Otra cosa que tenía mi hermana, es que es muy madura en algunos aspectos pero en otros sigue siendo una niña de quince años que prácticamente acababa de dejar de jugar con muñeca, no es algo que ella vaya admitir, pero las cosas son así, ella puede ser madura, en el tema de dar consejos pero en sus relaciones aún es muy inmadura, no tiene relaciones del todo sanas, no las critico pero no creo que sus relaciones sean lo mejor.
—Claro, Bea, como las cosas son tan sencillas—comente.
Mi hermana me miro.
—Lo que pasa es que eres una cobarde, quieres ser amiga de Finn pero no te atreves a decirle "Hola, soy una idiota por dejarte de hablar pero en realidad, te amo"—me dijo mi hermana.
La mire sorprendida.
—Las cosas son sencillas, arrástrate un poco—me comento.
No dije nada, me quede en silencio, no sabía como reaccionar a lo que mi hermana me estaba diciendo, creo que en parte tiene razón, las cosas las ha hecho para que tengamos una escapatoria pero eso no hace más fácil las cosas, creo que las complica mucho más, sobre todo por como iban a reaccionar un grupo u otro cuando supieran la verdad.
No dijimos nada más, el autobús llego a nuestra parada y nos tuvimos que bajar, haciendo que las cosas se me hicieran mucho más difíciles, si ya de por si odiaba ir a clase a las ocho de la mañana, mucho más odiaba el hecho de ahora tener que enfrentarme al día más duro en muchos años.
—Vamos—me dijo Diana agarrando mi mano para sacarme del autobús.
Ayuda, milagro cualquier cosa de esas me vendrían bien ahora.