Ver a Siri me llenó de paz. Saber que estaba bien y que ahora ella era quien me contaría sus aventuras me daba una sensación que no puedo describir. Necesitaba escucharla y ver cómo protagonizaba una orden del Maestro.
No me había dado cuenta, pero minutos después estaba en el portal que nos llevaría al Valle de Bruma. El lugar perfecto para aprovechar que Siri podía acompañarme, solo haría falta esperar a que la luna hiciera su magia y estaría abierto de par en par.
- Siri, me alegra verte así de animada
- Más que animada, estoy muy preocupada. Pero es una preocupación diferente; siento que las cosas están por ponerse muy mal, y hay algo que me dice que tengo un papel en todo esto.
- De seguro que sí.
- Claro, no estoy a la derecha del Maestro, pero igual sé que puedo hacer algo.
- No seas tonta Siri, yo no escogí estar a su lado. Supongo que hay cosas de las que debemos hablar ahora que sabemos lo que se acerca.
- ¿Han descubierto otras cosas?
- Estuve tres lunas en el campo onírico, no sé qué han compartido ni vivido Él y Dorian.
- Es cierto, mejor nos esperamos, pronto estaremos en el Valle de Bruma y podremos hablar con tranquilidad.
- Pero Siri… Siempre has temido entrar en el Portal de la Luna ¿Por qué vinimos por esta vía?
- Bueno, llevas días perdida, así que pensé en hacerlo como regalo de bienvenida. Además, necesito un poco de luz lunar para completar una poción que deseo mostrarte.
- Sabes que eso me intriga de más, pero esta vez sabré esperar.
- Bien, contemplemos el ocaso antes de cruzar amiga mía.
Pasar la tarde hablando trivialidades es algo que nos ha encantado desde que tenemos uso de razón. Siri es buena en alquimia a pesar de estar en sus 11; creo que la influencia de sus padres ha ayudado mucho a que ella se adaptara a su facción.
Sí, Siri es, hasta ahora, la última descendiente de una larga línea de alquimistas. El año pasado, mientras yo estaba triste por no ver a Bathory, se encargó de sorprenderme con pociones de paz y otras veces, pociones de la felicidad.
Al principio no creí que funcionasen, pero luego de beber, me di cuenta que en la alquimia había más de lo que yo podía imaginar.
Mientras esperábamos la aparición de los rayos lunares, Siri me reveló un importante secreto.
- Anath, hoy en el templo tuvimos nuestro tercer día de entrenamiento sobre el Círculo de Fuego.
- Ustedes el tercero, y yo apenas y pude comenzar a meditar.
- No te preocupes por eso, en realidad, todos siguen como en su primer día. La meditación se hace simple, pero invocar el Círculo es verdaderamente complejo.
- Eso fue lo que me dijo Dorian.
- Pero ellos no piensan como yo y no pasan sus vidas encerrados aprendiendo a mezclar materiales nuevos y raros.
- ¿Qué quieres decir? Suena a que ya sabes invoca el Círculo.
- ¡En teoría, sí!
- ¿Qué? ¿Pero có…?
- ¡Shhh! Recuerda que aún hay personas cerca y nadie debe enterarse mientras lo domino.
- ¿Debo asustarme? Creo que no está bien practicar algo como esto si vamos a estar solas en el Valle.
- Anath, siempre eres tú quien lleva todo el riesgo. Siempre eres tú la que va a tope de adrenalina. Déjame mostrarte lo que puedo hacer.
- Está bien, pero si algo sale mal, tendré que llamar a alguien.
Ella solo sonríe con un semblante agradecido y pícaro a la vez. Sí que supo sorprenderme con ese invento que se traía entre manos.
Ya es de noche, ahí viene la luna.
Es… Maravilloso…
El portal comienza a iluminarse y un vapor plateado emerge de su interior mientras la luz lunar se hace más intensa. De pronto en el centro aparece el vórtice y es momento de cruzar, pero antes, Siri saca tres cristales de su mochila y los expone a la luz.
Está tan concentrada que no quiero interrumpirla. Pero ya me está dando hambre y todavía falta llegar al Valle; necesito que me cuente del despliegue antes de llegar a casa para tener con qué enfrentarme a las misteriosas conversaciones de Heget.
Creo que nunca había visto a Siri tan emocionada; parece como si estuviera poseída por un entusiasmo anclado a una dosis letal de locura. Sus ojos brillan a la par con los cristales. De hecho, no es cristal atlante ¿O sí?
- Un poco más Anath, un momento más.
- ¿Qué se supone que haces?
- Ya verás. Espera…
Los cristales se tornaron rojizos aunque mantuvieron su naturaleza transparente. No quería ni pensar en que hubiera alguna relación con la Llama, así que lo ignoré e invité a mi amiga a que cruzáramos el Portal.
Al entrar en contacto con el vórtice, éste también se volvió rojizo y un segundo más tarde estábamos en el Valle.
- Perfecto, estamos lo suficientemente lejos como para hablar.
- Siri, solo estamos en el Valle, el Mensajero debe estar estacionado cerca y a su alrededor, unos cuantos guerreros custodiando.
- No, Anath. Estamos en el Valle, pero ¿Acaso notas que hay más oscuridad de lo habitual?
- Supongo que las luciérnagas aún no aparecen.
- ¡Mira el cielo! ¡Mira la luna! Está allí, pero está borrosa. Viste cuánta luz tenía hace un momento, pero ahora se ve más tenue ¿Lo notas?
- ¿A dónde me trajiste, Siri?
Me preocupa estar en el momento y lugar inadecuado, pero más aún, que Siri no esté bien de la cabeza y esté jugando a quedarnos atrapadas en una zona peligrosa.
- Espera, dame un minuto, Anath.
- Siri, esto parece peligroso.
- ¡Aquí está! Ésta poción será suficiente…
Increíble.
Un pequeño frasco con un líquido viscoso verde nos devolvería la luz en el Valle. Siri roció un poco sobre uno de los cristales y éste comenzó a disipar un velo de oscuridad que nos rodeaba.
- A esa la llamo, “el velo”. Con un poco de luz de luna y unas gotas de ese frasco, puedo crear un radio de oscuridad tan denso como desee. Sólo yo puedo ver con normalidad dentro, sé que será útil en la batalla.
- ¿Tú creaste esto?
- ¡Sí! ¿No es increíble? Tenía semanas con la poción en casa, pero me faltaba algo. Fue cuando Neliel mencionó el poder de la luna y cómo la luz nos dirige que entendí lo que me faltaba.
- Me siento perdida en esto, no logro entender lo que dices Siri.
- Anath, los atlantes estamos guiados por la luz, y yo había creado una poción para absorberla, almacenarla y dirigirla. Me faltaba un recipiente y el catalizador.
- ¡Los cristales!
- Exacto, y ahora he usado la luz de la luna como catalizador y este pequeño cristal absorbe la luz a su alrededor.
- ¡Y así creas el halo de oscuridad!
- Sí… Pero lo mejor de todo, es que el portador no se ve afectado y además polarizando la poción, y agregando un par de gotas de nuevo sobre el cristal, todo vuelve a la normalidad.
- ¡Eres brillante! Aterradora, seriamente aterradora, pero brillante.
- Sólo has visto uno de los cristales, espera a ver lo que sigue.
- ¿Aún hay más?
- Sí, observa, pero retírate un poco.
Tomar distancia de Siri mientras ella coloca los cristales en el suelo da una sensación de misterio que incita a no interrumpirla. Ha formado un triángulo con los cristales y ahora rocía un poco de otro líquido viscoso; esta vez azul.
Todo apunta a que quiere hacer una especie de meditación, pero es diferente a lo que me acaban de enseñar en el Bosque del Silencio.
¡Quién lo diría! Se le da bastante bien eso del misterio y la meditación. Se ha parado firme pero relajada, con sus ojos cerrados comienza a pronunciar palabras extrañas y extiende sus brazos hacia los lados, como si le hablara a los cristales.
¡Siri! Estás invocando el Círculo de Fuego, eso podría ser peligroso.
¿Fuego azul?
Cada cristal se ha incendiado con una pequeña flama azul, pero en cada segundo, se hacen más grandes. No queman el suelo, o al menos no puedo ver que lo hagan, sin embargo Siri no para de sudar; parece que hace calor allí adentro.
Nunca había visto el círculo de fuego más que en los libros y ahora Siri me mostraba uno. Pero algo parece que no está bien; si ella lo invoca, no debería sufrir el calor de las llamas.
- Siri, cuidado… deberías detenerte…
…
- Siri… suficiente…
…
Debo buscar ayuda, pero no puedo dejarla sola. Las llamas han envuelto su cuerpo y no hay señales de ella.
Espera, parece que el fuego se contrae y lo hace cada vez más rápido. Es su piel, está absorbiendo el fuego azul.
Al menos ya la veo de nuevo, puedo ver que está bien, pero sus ojos tienen fuego azul; respira humo azul y cuando exhala por la boca, se ve también un resplandor cian.
Los cristales han perdido el brillo y la botella, caída en el suelo, parece haber perdido todo el contenido. No sé si podrá escucharme.
- ¡Siri! ¿Puedes escucharme?
- No te preocupes, Anath. Te escucho, te veo, te siento.
- ¡Estás bien! ¿Te puedes mover?
- Puedo hacer cosas que no te imaginas, pero aún no lo dom…
- ¡Siri!
Al verla caer en el suelo y moverse como si se quemara por dentro, perdí los estribos. Debí detenerla cuando vi que invocaría el círculo.
- ¡Maestro! Si me escuchas ¡Ven!
…
- ¡Dorian! ¡Madre! ¡Padre! ¡Alguien responda! ¡Neliel!
Ella no para de temblar, ha perdido la conciencia, debo detenerla. Dame tu mano, amiga.
Siento su azul, su fuego fluye hacia mí pero luego de tocarme se vuelve escarlata. Tal vez responda a la Llama, pero eso es lo que menos importa. Necesito que salga de ella, no le puede pasar nada.
Se siente denso, no es un fuego normal. Definitivamente se trata de una magia muy poderosa; de hecho no sé si resist…
…