Muchas de mis dudas fueron resueltas, pero ahora surgieron otras más. Si no paro de pensar, siento que caeré en la locura. Dorian insiste en que debo evitar vagar en la mente errante cuando quiero aprender las artes atlantes complejas.
No lo puedo evitar, mi mente salta del Bosque del Silencio a toda Rina y luego imagina cómo serían los entrenamientos en Jerah y Athe. Es más, tengo un fuerte deseo por saber cómo estuvo el despliegue.
Al llegar a casa le sacaré todo a mi madre.
¡Por los Siete Señores! ¡Siri!
Debe estar preocupada, ya este sería el cuarto día desde que no la veo, y la última vez ni siquiera me despedí. El primer ataque de Dorian ha traído secuelas difíciles de manejar; aunque ese es solo un efecto causado por el asecho de la oscuridad.
Supongo que mientras Lyra esté al margen, Dorian tendrá más tiempo de aprender más sobre sí mismo y cómo controlar su esencia estelar.
Hace una semana éramos dos chicos de Rina, maravillados con Atlantis y deseosos por divertirnos explorando las artes atlantes. Y ahora, las necesitamos para mantener la r**a a salvo.
- Bien Anath, dime si estás lista para dar los primeros pasos en tu camino a la invocación del Círculo de Fuego.
- ¿Qué necesito para estarlo?
- Bueno, dejar de pensar, puedes comenzar con eso. Cierra los ojos y haz que tu mente se calle, necesitarás sumergirte en el silencio del autodescubrimiento y la contemplación.
- ¡Lo intentaré!
- Sé que para una mente curiosa como la tuya, es complejo, pero es momento de dirigir toda esa curiosidad a objetivos concretos. Vamos, cierra tus ojos y crea tú misma el silencio.
Es el lugar perfecto para practicar este tipo de ejercicios. Nunca antes me había interesado en meditar, aunque mi madre siempre me recordaba lo importante que es para el dominio de la magia. No hay hechicero atlante que no apreciara el valor de una meditación profunda.
Ellos dicen que cuando meditan acá en el Bosque, se conectan con las raíces de cada árbol y estos absorben el ruido de la mente. Esto permite ver con claridad el curso de las ideas, y además, realizar un viaje interior infinito.
Todo el que ha intentado llegar a lo más profundo de su ser, ha notado aquí, en el Bosque, que cada vez que cree haberlo visto todo, encuentra otro sendero interno por explorar.
Bueno, es mi turno ahora. ¿En qué debería pensar?
- Calla tu mente, Anath.
- Sí, Maestro.
- No me respondas… Dorian, también deberías intentarlo.
- ¿Estás seguro?
- Por supuesto, es solo callar la mente. No hay peligro en ello.
- Bien, pero cállate ya Thot.
- Insolente…
¿Dorian mandó a callar al maestro? Vaya, sí que se ha vuelto irreverente. Aunque va en tono de broma, yo no me atrevería a…
- Silencio, Anath.
Cielos, ¿Por qué me está leyendo la mente? Lleva días en eso, y no me gusta.
Bien, mejor pienso en una sola cosa. Azul. ¡Azul! Eso es, la vastedad del universo teñida de azul mate. No hay nada, solo azul.
Mmmm.
- No me respondas, vas bien. Ahora, mientras ves el azul desgastado que escogiste, siente como el viento del Bosque fluye a tu alrededor. Asiente cuando lo percibas con claridad.
Vaya, creo que de todas las veces que he venido al Bosque del Silencio es la primera vez que realmente siento la brisa. Es tan fresca, tan sutil.
Ya me está comenzando a gustar esto.
- Estas son las cosas que te pierdes cuando tienes la mente errante sometiendo tu existencia. Siente la plenitud del Bosque sin siquiera mirarlo y asiente cuando notes algo extraño.
¿Cómo le estará yendo a Dorian? Bueno, mejor sigo y después le pregunto.
El viento cambia el sentido y la velocidad, parece como si tuviera vida. Incluso algunas ráfagas son de diferente temperatura ¿Será su manera de hablar?
Por ahora me conformo con saber que es fascinante, me encanta.
Hay una sensación diferente que comienza a subir desde la tierra. Como cuando te llevas un pequeño shock de energía, pero no tan drástico aunque cargado de mucho poder.
- Bien, deja que la sensación invada todo tu cuerpo y llegue desde los pies hasta la cabeza. Asegúrate de que tu cuerpo esté ligero, suelto; pero por supuesto, sigue manteniéndote en pie.
¡Vaya! Sí que es algo nuevo para mí; mientras la energía fluye a través de mí, siento mi mente se desconec…
…
- Eso que estás experimentando, es la conexión con el bosque. Desde hoy, apreciarás el valor de la quietud y seguramente querrás venir más seguido aquí. Puedes escucharme, pero no te pierdas de ese preciado momento intentando responderme.
…
- Bueno, ya es tiempo. Inhala suavemente y cuando exhales, abre los ojos con la misma sutileza. Te costará un poco moverte, pero si lo hiciste bien, estarás llena de mucha energía.
- ¡Thot! Mira, ya estoy renovado por completo.
- Así parece, Dorian. Ahora sabemos que el Bosque del Silencio puede curar a una estrella.
- Maestro… Ya creo que puedo moverme.
- ¿Qué tal estuvo para ti?
- Fue inquietante al principio, pero gracias a las palabras guía del Maestro, pude conectarme al final. Quiero hacerlo de nuevo.
- Lo sé, es cautivante, pequeña. Sin embargo, eso es sólo el paso básico de la meditación, aún no es nada de la lección importante. Además, por maravillosa que sea, la meditación no es una práctica que querrás realizar todo el día. Podrías perderte en esa conexión y jamás volver a esta realidad.
- ¿Es tan peligroso?
- No es un peligro para el cuerpo, ni siquiera para el alma. Sin embargo, estar en un plano distinto puede ser más atractivo que lidiar con la vida, para algunos, y pueden alterar el propósito de la meditación.
- Entiendo, en vez de buscar una restauración interna, la usarían como escape a la realidad.
- ¡Exactamente! Por eso, es importante que durante los primeros pasos, estés con un guía. A Dorian no le afecta tanto este riesgo, porque su esencia va más allá de la vida mortal.
Tal vez esa realidad que encara Dorian es la que hace que los protocolos sociales no le importen tanto ahora que está despierto. Aun así, sigue siendo un gran chico, y se esfuerza por ayudarnos; es de esas personas que se apegan y dan el todo por la misión.
Vino a ayudarnos con el tiempo de oscuridad que se aproxima y no ha dejado de trabajar en ello.
- Maestro, mientras estaba del otro lado, sentía que los árboles querían decime algo.
- ¿Puedes explicarlo?
- No estoy segura, mi mente se aquietó por completo, el azul se volvió muy intenso y sentí un gran torrente de energía fluyendo en mí. Balanceaba todo lo que soy. Pero en un momento escuche voces; eran demasiadas como para entender lo que susurraban. Mi intuición me hace creer que era el Bosque hablando.
- Lo fue, lo es y lo será.
- No comprendo…
- Verás, cada cosa creada en el cosmos es solo otra expresión del todo, lo sabes ¿cierto?
- Sí, lo recuerdo de las últimas lecciones del año pasado.
- Bien, los mismos árboles también forman parte de eso. Lo que escuchabas era el todo en cada uno de estos árboles. Aparentemente son seres inanimados, pero en ciertos planos, ellos también manifiestan consciencia.
- ¿Aplica para todo lo demás?
- Sí, por supuesto… ¿Imaginas el mundo entero detrás de cada cosa creada y por crear?
- Es… Infinito…
- ¡Exacto! Somos uno en la infinitud del todo. Decirlo es fácil, comprenderlo es más difícil, pero vivirlo es un privilegio que pocos logran durante su estadía en esta cosa que llamamos vida.
- ¿Puedo sentirlo por la Llama?
- No lo sé, pero puede que no. Al final, con o sin la Llama Escarlata, estás llamada a conectarte con el todo. Eres parte también.
En ese momento comprendí que el verdadero poder de los atlantes no era de nosotros como humanos, sino nuestra porción de la fuente infinita. Tal vez no seamos los únicos en poder conectarse de esta manera, pero sí que es un misterio fascinante, y a la vez aterrador.
¿Qué pasaría si…?
- Ya lo notaste.
- Sí, si la maldad se apodera de Atlantis, dominará con facilidad esta conexión y causaría estragos en el cosmos.
- La maldad es parte del todo, también. Pero eso no significa que debamos ceder nuestra parte de luz a la oscuridad, ni mucho menos intentar destruirla. En Amenti, a nadie le agrada el Señor de la Oscuridad, y él mismo no se siente cómodo en el altar principal. Pero aún en su recámara, él sigue existiendo en libertad y comparte existencia con los otros seis.
- Pero si no podemos destruir la maldad ¿Qué haremos con Lyra?
- No podemos atacar Lyra, eso sería desbalancear la ecuación. De hecho, es lo que Baal ha estado haciendo a lo largo del cosmos. Es complicado, pero debemos evitar a toda costa un enfrentamiento. En el peor de los casos, Amenti deberá intervenir, supongo, pero no me imagino las decisiones del Señor de la Oscuridad en este asunto.
- ¿Y si son ellos quienes atacan?
- En ese caso, nuestro deber es defendernos y proteger lo que más nos importa; nuestra gente y nuestra tierra.
Esta vez, la resonancia de mi cuerpo con la voz del Maestro era bastante agitada. Había una mezcla entre preocupación, miedo y algo de adrenalina, debo admitir. Ahora entiendo la preocupación del Maestro y la determinación de Dorian. No podemos permitirnos perder lo que tanto trabajo le ha costado a los atlantes construir.
- ¡Anath! ¡Por fin te encuentro!
- ¡Siri! ¿Qué haces aquí? Perdón, ¿Cómo estás?
- Luego de clases me costó que me dejaran ir a visitarte. Llevo días convenciendo a mamá para ir a tu casa y hoy por fin me dejaron. Para mi sorpresa, vi por tu ventana que ya no estabas. Al principio me molesté, pensé que te ocultabas de mí.
- No seas idiota Siri, tengo mucho que contarte.
- Y yo a ti, estuve en el despliegue y fue una locura total. Maestro, Dorian ¿Puede Anath irse conmigo?
- Claro, pequeña, por hoy hemos terminado.
- ¿Qué? ¿Estuviste en el despliegue? ¿Cómo hiciste para ganar ese permiso?
- No lo ganó, fue un decreto de Thot. Ve con Siri, ya es momento de que tengas tu dosis de vida normal. Si es que puedes.
- Y supongo que usted, Maestro, no me dirá nada ¿cierto?
- Solo ve con Siri, ya terminamos por hoy.
Dorian y Él intentaban estar serios, pero la sonrisa se les notaba demasiado. Se reían porque últimamente me he estado estresando demasiado con el asunto de Lyra y en medio de todo, hay una vida que no puedo olvidar.
De momento no hay una amenaza inmediata, así que podemos hacer una tregua.
- Bien, nos vemos mañana.
- No está bien torcer los ojos ni fruncir el ceño, jovencita. Vaya y manténgase en paz, recuerda la lección de hoy porque mañana será más difícil.