Narra Conrado
Al llegar a casa despues de la experiencia que ahora me resulta demasiado chistosa, Ingrid se encontraba mordiéndose las uñas cuando y despues de que le conté cada cosa no paró de reírse en toda la noche, a mi tambien me ha causado bastante gracia, ¿Cómo fui tan despistado y permitir que cerraran la biblioteca sin ser consciente de ello, y peor, ¿Quién carajos cerró sin siquiera revisar si quedaba alguien dentro? Mañana mismo pienso reportarlo a la dirección, porque no me quiero imaginar que alguien mas tenga que pasar por eso. Esa misma chica, Virginia, me pregunto que habría pasado con ella si yo no hubiera estado ahí, posiblemente habría tenido que pasar la noche allí y siento una pena horrible ante la simple suposición, no parece tener las condiciones para pasar una noche encerrada en ese lugar, sola, sin agua, sin comida.
— Gracias a Dios ha sido esa chica Virginia, hubiera sido alguna de sus compañeras y quien sabe que cosa hubiera pasado — despues de largo rato de silencio en el que ya el tema habia muerto Ingrid hace ese comentario y no puedo evitar reír burlón, está celosa.
— Nada, no hubiera pasado nada, sé muy bien como poner los limites, son solo unas niñas hormonales —
— Lo sé amor, eso lo sé, digo que te hubiera puesto en una situación incómoda, en serio las cosas que comentan son terriblemente incomodas de escuchar, te harían vomitar —
— No le des tanta cabeza a eso, son solo niñas hormonales y desenfocadas — me rio restándole importancia y ella parece relajada.
Pronto nos acostamos a dormir y en la mañana como ya es costumbre nos despertamos a las 06:00 nos alistamos para el trabajo y desayunamos juntos en el pequeño comedor eso tan rico que la señora que contratamos para que nos ayudara en la casa nos prepara, estoy amando la gastronomía de este país.
A la primera hora en el colegio reporto los sucesos de ayer, pronto la directora se comunicó con la bibliotecaria quien estaba muy apenada y me explicó que habia tenido una llamada de emergencia ayer y por esa razon se tuvo que ir mas temprano de lo usual dejando a cargo a un estudiante voluntario quien fue el responsable del caso, un muchacho distraído a quien yo no le encargaría ni la tarea mas insignificante, pero no hago el problema mas grande. Acepto las disculpas de los dos y media hora tarde llego a mi primera clase del dia en 4to B.
Los jóvenes se portaron bien, y comienzo a dejar de tomarle importancia a la situación con las chicas por lo que me siento mas relajado y disfruto mas las clases, en 6to A pasa lo mismo, mas bien uso a mi favor el hecho de que se entretienen tanto conmigo para que entiendan más la clase y la disfruten.
Pronto llega la hora del recreo, y tal como hice ayer me quedo en el salón haciendo correcciones mientras todos salen a su hora libre, excepto la jovencita que se ha quedado en su lugar, recostada de la mesa como si se encontrara dormida, por su melena oscura no logro distinguir si duerme o que le pasa, pero pronto logro reconocer que se trata de Virginia, su color de piel es muy particular, asi como un tazón de leche al que se le mezcla solo una cucharada de café y el color que resulta es bastante particular, bonito y envidiable.
— Virginia — le llamo y se sobresalta sobre su asiento viendo rápidamente a mi dirección, avergonzada y un tanto nerviosa sin duda.
— Profe, perdón estaba… — pasa ambas manos por su cara.
— ¿no piensas salir al recreo? — niega y despues de verla con incredulidad asiento, volviendo a lo mío, hasta que se me ocurre que tal vez ella podría ayudarme, comienzo a creer que necesito una secretaria, tener que corregir tantas veces lo mismo yo solo me agobia. — Oye Virginia, ven, ayúdame con esto por favor — le pido y ella me mira un tanto sorprendida antes de asentir y acercarse, tomando una silla que arrastra hasta dejarla en frente de mi, al otro lado del escritorio.
— ¿Qué necesita que haga? — me pregunta con disposición y pronto dejo en frente de ella las practicas que faltan por corregir y una de las corregidas para que se guie y pueda saber reconocer los errores.
— ¿Puedes con eso? — asiente rápidamente y satisfecho continuo con lo mío, quedándonos en silencio por largos minutos hasta que comento. — he reportado lo que pasó ayer con la directora, al parecer fue un estudiante que cerró la biblioteca sin cerciorarse de que no quedara nadie —
— Imagino, Olga, la bibliotecaria nunca haría una cosa como esa — dice concentrada en lo que hace.
— ¿Tuviste problemas en tu casa? — niega rápidamente, viéndome por un segundo. — que bueno —
— ¿Usted siempre fue profesor de inglés? — me pregunta con curiosidad largo rato despues.
— No, de hecho, unos pocos meses atrás no me imaginaba en esto — le explico y ella me mira curiosa.
— Ah, lo imaginé — murmura muy bajito viéndome por un segundo antes de bajar la cabeza.
— ¿Lo imaginaste? Ósea que soy un fracaso andante — trato de parecer burlón, nunca he sido un tipo tan suelto, pero por alguna razon me sale muy natural ahora.
— No, no para nada, no quería decir eso — me mira apenada rápidamente disculpándose, y me rio relajado para que vea que bromeo. — No me refería a eso, es que… disculpe que lo diga, pero usted no tiene ningún perfil de profesor, pero lo hace muy bien, en serio, nunca me habia gustado tanto una clase de ingles — trata de explicarme con nerviosismo, midiendo cada cosa que dice mientras yo le miro relajado, con burla, es una chica adorable.
— Entiendo, no pasa nada, sé que no tengo perfil de profesor, ellos suelen ser viejos y regordetes, además de que tienen pésimos métodos de enseñanza — suelo ser muy egocéntrico, y mientras me escucha sus ojazos se abren mas y mas sorprendida por mi aparente narcicismo y parece relajarse, lo noto cuando se ríe y asiente a todo lo que digo.
— Exactamente — afirma frunciendo sus labios, mordiéndolos, relamiéndolos, y dejando de verme, eso ha sido muy raro, ojalá no me decepcione uniéndose al club de sus compañeras.
— ¿Por qué no sales al patio con tus compañeros? — le pregunto con la mirada enfocada en lo que hago.
— Em, no soy muy sociable que digamos — me confirma lo obvio.
— ¿No tienes ninguna amiga? — niega. — eso no es nada bueno, pareces una joven muy simpática deberías intentar amistarte con los demás — le aconsejo bajo mi propia experiencia, de repente me identifico bastante con ella, espero no tenga razones tan desagradables como las mías.
— ¿Le parece que soy simpática? — se detiene a verme, con intensidad, por largos minutos, logrando de repente que el momento se torne incomodo, pero no soy capaz de acabarlo y mas bien permito que continúe el contacto de miradas. — Lo lamento — agitada ella misma lo acaba, de repente comienzo a odiar este trabajo y lo incomodo que se ha puesto este momento.
Vuelvo a lo mío conteniéndome de pedirle que se marche, pero no pasa demasiado cuando ella vuelve a murmurar: — En serio lo lamento profe — antes de levantarse de su asiento, tomar ambos lados de mi cara y estampar su boca contra la mía por pocos segundos y huir ¿Qué carajos ha sido eso?