Capítulo 7

1956 Words
Noah Escucharla a metros míos me tranquiliza, es como un bálsamo que aplaca mis poderes. Con ella al lado, estoy seguro que jamás perderé el control, pero si me deja, definitivamente deberán ejecutarme, y lo acabo de comprobar. A pesar de estar contento porque no se ha ido lejos, estoy muy enfadado. ¡¿Cómo coño se le ocurre pasar la noche en el bosque sin protección?! Esta mujer es una inconciente y me provoca castigarla para que no se le vuelva a ocurrir hacer otra tontería como esta. # Debemos castigarla por habernos hecho sufrir, Noah —me dice mi lobo aún furioso. # Estoy de acuerdo contigo amigo, si cree que con una sonrisa nos va a contentar está muy equivocada —le contesto muy molesto. Podemos notar su miedo, cree que la vamos a comer y ganas no nos faltan, pero de hacerlo de otra manera más deliciosa. Nos reímos de nuestros pensamientos aunque a ella la miramos de forma amenazante y penetrante. Intenta alejarse de nosotros y no se lo permitimos, Vilho le gruñe como advertencia. Si piensa que la dejaremos desaparecer de nuestra vista está muy equivocada, no sabe lo posesivos y dominantes que podemos llegar a ser. Se detiene, respira profundo y podemos sentir los latidos de su corazón, está aterrada, pero es masoquista porque comienza a caminar hacia nosotros, eso nos excita. Se queda a unos pasos y cuando se arrodilla estoy a nada de volver a mi forma humana, esa muestra de sumisión nos ha vuelto locos.—Soy tuya, puedes hacer conmigo lo que quieras. En ti está decidir si soy tu cena o si me dejas ir —me dice cerrando los ojos y tengo que utilizar todo mi autocontrol para que Vilho no le salte encima y la haga suya. Vilho se acerca lentamente, posa su hocico en la clavícula, comienza a olisquearla de forma tortuosa. Estamos muy excitados, verla así para nosotros es demasiado erótico. Intenta moverse y mi lobo le gruñe pasando sus dientes por su cuello, suspira de forma entrecortada y sus vellos se erizan al sentir la nariz fría de mi amigo sobre su garganta. —Ahora es cuando me arrepiento “salvaje” de no haberte dado una oportunidad, lo que hubiera dado por sentir tus manos acariciar mi piel y tu boca hacer estragos en todo mi ser —susurra y Vilho comienza a lamer su pescuezo. # ¡Marquémosla, ella es nuestra! —inquiere mi lobo demasiado excitado. # Aún no, ella está cediendo, aguanta un poco más amigo. —le digo con la voz ronca y llena de lujuria al sentirla tocarnos y él comienza a ronronear. Llegamos a la cueva y me deja anonadado por lo bien estructurada que está, sin dudas no le iba a pasar nada durmiendo fuera esta noche, pero, estando conmigo estará más protegida y calentita. Me cuenta lo que le pasó y mi corazón late alborotado, se preocupa y sufre pensando en que no le vaya a creer cuando me cuente lo que le ha pasado. Definitivamente esta mujer va a acabar conmigo, tras la máscara de frialdad que muestra a todos, se esconde una persona muy sensible. La miro atentamente controlando mis respiraciones porque se me está haciendo demasiado difícil no transformarme y tomarla aquí mismo. Si eso llega a pasar, no podré con Vilho y la marcaremos como nuestra. Me pide permiso para dormir a mi lado y acariciarme, mi lobo salta de alegría al igual que yo. Comienza a tocarme y me besa, Vilho no puede contener su alegría y comienza a ronronear, cuando escuchamos su respiración acompasada signo de que se ha dormido, me fusiono con mi lobo para mimarla. Duermo como un niño pequeño, hace siglos que no descanso tan bien. Me levanto y corro hacia la manada, con todo lo que pasó anoche no me dí cuenta de que Libby no ha comido nada. ****** —¿Se puede saber dónde demonios te habías metido Noah? ¡Nadie podía comunicarse contigo por el link, nos tenías muy preocupados! —Mi beta está muy enfadado conmigo y tiene razón, pero con lo feliz que me encontraba se me pasó avisarle. —Estaba con mi luna en la parte más alejada del bosque, cerca de donde los cazadores tenían atrapado a Ben. Lamento haberos preocupado —aunque soy el alfa y no tengo porqué dar explicaciones, me gusta tratar con respeto a los miembros de la manada. —¿Y qué hacía mi madre allí? —pregunta Sofi preocupada. —Es una larga historia y ahora no tengo tiempo —les digo. —¡Me da igual que no tengas tiempo, es mi madre y exijo saber! —Jayden la reprende por hablarme en ese tono. —Déjala amigo, tiene razón. En lo que preparo unas cosas para que mi luna desayune cuando se despierte os cuento —me miran abriendo los ojos y sé que se han imaginado cosas que no son. Después de contarles lo ocurrido obviando ciertas partes por supuesto, por fin salgo rumbo a la cueva. Iré en mi forma humana y ya veré qué le digo a mi reina, ya que cuando me vea llegar y con comida no se va a creer que ha sido de casualidad. Estoy a un kilómetro cuando me embarga una sensación extraña, como si mi luna estuviera en peligro; suelto la cesta con comida y dejo salir a Vilho para llegar más rápido. Huelo el aire y me maldigo por mi falta de precaución, aparentemente las sabandijas que quisieron matar al cachorro han pagado la fianza y quieren acabar lo que comenzaron o hacer de las suyas. Si creen que podrán dañar alguna criatura de mi territorio, están muy equivocados. Me lleno de angustia al escuchar a mi luna por el link, pero no es el de la manada, es como si fuera uno directo y diferente. Es la primera vez que escucho de esto, y prometo que cuando lleguemos a la manada averiguaré por qué hace estas cosas mi luna. # Bestia, ¡¿dónde estás mi hermosa bestia?! La escucho sollozante y eso me desespera, corro más a prisa, intento hablarle pero no sé como hacerlo y eso me enfurece. # ¡Noah, por favor perdóname! # ¡Dime qué te pasa, por favor! # ¡Perdóname, perdónenme! Y no le contesto porque lo que veo me llena de ira, y me vale mierda lo que pase. Esos cerdos morirán hoy, no tendré piedad de ninguno de ellos. Le dejo el control total a mi lobo y le digo que no se retenga. Mi luna está golpeada, arrodillada en el suelo, uno de esos hombres la agarrada del cabello e intenta manosearla, ella se resiste y otro le inmoviliza las manos a la espalda en espera de que el tercero se baje los pantalones. Mi gruñido es tan fuerte que la sueltan y se giran asustados. Nuestros ojos destilan fuego, la quijada de Vilho se abre y cierra haciendo un ruido espeluznante, camina levantando tierra para hacer que la visión de esos degenerados no sea nítida. —¿Qué es esa cosa? —dicen dos de ellos con terror. —¡No lo sé, pero parece proteger a la mujer! —comenta otro. —¡Pues morirá y su cabeza será un bonito souvenir para mi comedor! —habla el hombre al que le rompí la nariz. —¡Aquí están sus armas chicos! —grita el que faltaba y ahora que los tengo a la vista pienso divertirme como nunca. Hago que una ráfaga de viento los desarme, me miran asombrados, porque mi lobo está gruñendo y babeando sin parar pero, no se ha movido del lugar y no entienden lo que está pasando. # ¿Quieres que juguemos, Noah? —pregunta mi lobo. # Dejemos salir nuestra oscuridad —contesto. De un salto, Vilho, está encima del que estaba intentando manosear a nuestra luna, le arranca el brazo y lo lanza lejos, luego se dirige al que la había inmovilizado y le arranca la cabeza. Gritan desesperados e intentan escapar de nosotros, pero no se lo permitimos. Con un movimiento rápido los tiro al lago, Vilho se abalanza sobre el cabecilla y le muerde en sus partes arrancándole el pene. El pensar en que hayan consumado el acto nos tiene al límite, lo dejamos desangrándose y los otros intentan nadar para alejarse. Cierro los ojos y comienzo a calentar el agua, me centro en ellos, quiero que ardan y sientan tanto dolor que deseen su muerte, que supliquen porque acabe con su podrida vida de una vez. Su llanto me llena de orgullo y sonrío desde el interior de mi compañero. Esta es una de las razones por las que soy tan peligroso, si no encuentro a mi pareja, la agresividad de Vilho cuando tiene el control total se incrementa, pierdo mi humanidad dando paso a la oscuridad. Esa que solo mi luna puede contener y aplacar. Lo que no saben es que años de agresividad han incrementado mi crueldad y eso hace que no tenga escrúpulos. No me interesa contenerme y menos con esta clase de personas que, no se conforman solamente con dañar un ecosistema único, sino que también destruyen a seres tan hermosos como las mujeres. Y aunque tenga luna, esta sed no cesará, ya es muy tarde para eso. Miramos a los dos hombres en el agua y estamos satisfechos al verles la piel abrazada y ampollada. Con la fuerza del viento los saco hacia la tierra, mi lobo comienza a desmembrarlos poco a poco, dejamos como postre al infeliz que casi mata al cachorro y quería meter su lombriz en nuestra hembra. Luego de mearlo encima, Vilho lo abre en canal y comienza a sacarle los intestinos escuchándolo gritar a todo pulmón, cuando nos cansamos de jugar torturándolo, le ordeno que le dé el golpe de gracia, y le arranca la garganta de un mordisco. Seguidamente hago arder los cuerpos, no dejo nada. Aunque los busquen no darán con ellos ni con algo que les pertenezca, luego enviaré a Jayden para que busque su campamento o lo que fuera que tuvieran para que lo desaparezca. Libby que está en el suelo en estado de shock, ha visto todo lo que hice y tengo miedo que me rechace, porque, ¿quién querría a un monstruo como yo? Ella me mira y se sobresalta, eso hace que mi corazón sangre. Me echo en el suelo patas arriba para que vea que no le haremos daño, llora sin parar y me arrastro hasta su lugar. No tengo la certeza de que no la hayan ultrajado y eso me está matando, siento tanto odio que sería capaz de destrozar todo para desahogarme. En un movimiento rápido estoy encima de ella arropándola con mi pelaje, la olfateo y huele a ellos pero no en exceso, necesito que me hable, que me diga cómo se siente. Lamo su cara y me mira con los ojos llenos de lágrimas y se abraza a mi cuello. No puedo verla así, me necesita en mi forma humana y no me importa que no sea tiempo para revelarle quienes somos, ha visto un gran despliegue de maldad hoy, no creo que se asuste más de lo que ya está. Vilho me entrega el control y mis manos rodean su cintura poco a poco aferrándola con fuerza a mi pecho. La miro con ternura y la siento encima mío, aún no se ha dado cuenta de nada; de repente me mira y se sobresalta. —Eres un asesino, un monstruo sin compasión —dice con la mirada perdida, sin vida y, lo que más temía ocurrió… la perdí.
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