Capítulo 5

2019 Words
Libby Decir esas palabras ha sido lo más duro que he hecho en años. Pero, necesito tiempo; todo está sucediendo demasiado rápido. Definitivamente hay algo malo en mí, tal vez el pasar tantos años aislada ahora me hacen mella. Mi interior es un caos, ese hombre me pone a temblar y no se lo puedo permitir. Siento cosas extrañas que no puedo explicar, cuando me pidió que me quedara sentí su miedo y un fuerte dolor y vacío en mi pecho. Fue aterrador, y al posar su mano en mi corazón, todo cesó. Noah es peligroso, algo me dice que si le permito a mi cuerpo y sentidos ceder no habrá vuelta atrás. Juré no volver a sufrir por amor, no podría recuperarme si lo que siente ese salvaje es solo pasión y lujuria, necesito más… o al menos es lo que todo mi ser grita. En los años de vida que tengo, jamás me he dejado llevar por los deseos, siempre he sopesado las cosas y recién después he tomado una decisión, pero con este dios nórdico mi cerebro no ayuda. Tengo miedo; por eso necesito despejarme, pensar con detenimiento y descubrir qué es lo que me está pasando; porque eso de sentir como si la naturaleza me hablase es muy extraño y espeluznante. Estoy fuera de la clínica y le pido al doctor para ver al cachorro herido. Me mira asustado y luego de unos segundos en silencio me dice que espere unos minutos a que la pareja que lo cuida acabe su visita. Cuando se van me permite pasar. —Hola cachorro hermoso —digo acariciando el pelaje n***o del osezno—. Eres tan suave, te ves tan tierno e indefenso… quiero que sepas que mientras esté aquí te protegeré de todo, cuidaré de ti y no permitiré que vuelvan a hacerte daño. —me siento nostálgica y no sé por qué. # Gracias, luna —habla una voz en mi cabeza. —De nada, Ben… —esto es demasiado extraño. # Si no fuera por usted… habría muerto —me mira con esos ojos oscuros profundos que tiene. —Creo que me estoy volviendo loca, ¿cómo puedo hablar contigo?, eres un animal y siento tus emociones y tu voz en mi cabeza. Esto es muy surrealista y no lo comprendo —he comenzado a hiperventilar. # Usted es nuestra luna, y debe ser alguien muy especial para que la naturaleza la haya dotado de esta singularidad sin ningún ritual de apareamiento. —dice el cachorro en mi mente y si antes estaba asustada, ahora estoy en pánico, eso del apareamiento no sé lo que es pero, no me gusta. De repente comienzo a rememorar todas las veces que de pequeña jugaba hablando con mascotas y otras clases de plantas y todas parecían contestarme siguiéndome la corriente. —Pero eso eran cosas de mi imaginación, ¿verdad? —hablo sin darme cuenta. # ¿El qué era su imaginación? —habla el osito parlanchín. —Nada cariño, estaba recordando algunos sucesos de mi juventud. Debo parecer una desquiciada hablando contigo, el que me vea pensará que se me ha saltado un tornillo, pero no me importa —me río y continúo acariciando el hermoso pelaje de este animalito que me relaja de una manera increíble. Sin darme cuenta me quedo dormida. ****** Me despierto y estoy calentita, creí que me arropaba el cuerpo de Ben, pero me equivoqué. Supongo que Noah me cargó hasta su habitación sin que me diera cuenta; miro al costado y no durmió aquí. Estoy sola en esta inmensa cama, cubierta de una manta peludita; no sé por qué estoy desilusionada si le prohibí acercarse a mí…, pensé que ese salvaje no me haría caso. Luego de desayunar sigo sin ver movimiento en esta inmensa casa; me subo al carro y salgo rumbo al hotel para recoger las cosas y cancelar la habitación. Prometí no huir y soy una mujer de palabra; así que con todo lo necesario ya en el coche, arranco rumbo a la reserva. Cuando estoy por llegar, decido cambiar el rumbo y adentrarme en los bosques que debo investigar. Aunque no tardaré demasiado, debería haberle avisado a Sofía ya que si no me encuentra puede preocuparse y más aún si me llama, porque el condenado teléfono se me quedó sin batería. Las horas se pasan volando y ya está oscureciendo. He pasado todo el día en mi mundo sin percatarme de nada más; caminé tanto tomando muestras de musgo y vegetación, que estoy demasiado lejos del auto para regresar antes de que se vaya la luz completamente. Debo encontrar un refugio en donde pasar la noche, hace demasiado frío y con los animales que salen a cazar sería un suicidio dormir a la intenperie. Luego de una vuelta de reconocimiento vislumbro una pequeña cueva, ingreso para saber si es el hogar de alguna bestia salvaje y me tranquilizo al ver que no. Comienzo a montar mi pequeño campamento; como soy precavida…, en la mochila que traigo a la espalda tengo lo necesario para pasar la noche sin inconvenientes de ningún tipo. Suspiro con una sensación de añoranza embargando mi ser, desearía que el salvaje estuviera a mi lado. Necesito aclarar mis ideas, decidir si me arriesgaré y lo aceptaré o no en mi vida... y, esta noche me servirá para eso. Noah Luego de decirme que se quedará en la manada si no me acerco a ella, salió de la habitación como alma que lleva el diablo, dejándome con la palabra en la boca y un sin sabor horroroso. Necesito dejar salir a Vilho, está sumamente triste e irritado. Conociéndolo es capaz de provocar una catástrofe en la reserva. Sentir el rechazo de nuestra compañera lo tiene desecho y a mí también, pero la diferencia es que soy más racional y él demasiado dominante. # No nos quiere cerca… Debiste dejar que la marcara Noah. # Sabes que así no se hacen las cosas. Además hay algo que me hace querer que sea ella quien lo decida luego de conocernos y amarnos por igual —le contesto a mi lobo. # Tonterías, la marcamos y luego la enamoramos —me gruñe enfadado. # Piensa un poco amigo, ¿crees que con el carácter que tiene nuestra pareja, perdonaría tal afrenta? Ella no es común y sería capaz de rechazar nuestra marca —intento hacerlo entrar en razón. # Eso nunca ha pasado, tendría que ser una hembra igual o más poderosa que nosotros —lo que dice es muy cierto. # Algo me dice que lo es, ¿o acaso no has visto cómo se comunicó con Ben sin estar marcada? —le digo. # Sí, hay algo en ella que es extraño, pero así y todo, no soporto el dolor por su rechazo —me contesta triste. # Ni yo, Vilho, siento tanta rabia de que no se abra a lo que siente y que nos haga a un lado sabiendo que desea ser nuestra —cada vez estoy más frustrado. # Le daremos un tiempo prudencial, si no cambia de parecer… la marcamos a la fuerza —sigue con la idea fija. Luego de discutir un rato más con mi lobo, lo dejo correr y desfogarse para quemar energías. Me dispongo a mirar al cachorro cuando el olor a flores silvestres, bosque y tierra mojada me indican que Libby está con él. Respiro profundamente y agudizo mis sentidos para percibir cómo está; me acerco sigiloso al verla dormida abrazada a Ben. Vilho comienza a gruñir, no le hace gracia que nuestra luna se muestre tan cariñosa con otro macho aunque este pudiera ser su hijo. La tomo en peso y la llevo a mi habitación, después de depositarla con cuidado en la cama y arroparla, me dirijo hacia la enfermería. —Alfa. —habla el chico volviendo a su estado humano. —¿Cómo te encuentras? —pregunto serio. —Bien, estuve hablando con nuestra luna hasta que me quedé dormido. —me mira apenado. —Quiero agradecerte el que no te transformaras delante de ella. Aún no sabe lo que somos, está pasando por demasiado estrés y no quiero arriesgarme a que abandone la manada —me doy media vuelta para irme cuando me detiene con sus palabras. —Os llamaba por el link deseando que me oyeran y acudieran en mi ayuda… Cuando ella me contestó me sentí confundido, pero, también me embargó una sensación de paz, ella es especial —suspiro sin saber qué decir. —Lo es, pero necesita tiempo para entender cuál es su destino. Mientras tanto debemos ser cautelosos, por eso espero que entiendas que no puede saber que somos cambiaformas — digo revolviendo su pelo. —Descuide, Alfa, me quedaré en mi forma animal hasta que me lo ordene —le sonrío y salgo para que descanse. Entro en una recámara de invitados para asearme y descansar un rato.  ****** Me levanto temprano y salgo a hacer la ronda por los alrededores como cada mañana. Regresé a ducharme y alistarme para ir a la empresa en Yellowknife. Soy dueño de varias minas de diamantes por todo el mundo y socio mayoritario de las que se encuentran en el norte de la ciudad de Yellowknife. Mi idea era quedarme en la manada, pero debo firmar unos documentos importantes de explotación que necesitamos para un nuevo proyecto. Así que con eso en mente salgo lo más rápido posible para regresar cuanto antes. Por fin he firmado todo y regreso a la manada. Necesito verla, con Vilho hemos estado ansiosos toda la mañana, solo su aroma puede calmarme y lo necesito para no perder el control. Entro a la casa y mis instintos se agudizan, no siento su olor, ni oigo su voz y eso me pone en alerta. Reviso cada estancia y nada, hablo con Ben y me dice que no ha ido a verle; le pregunto a Jayden si mi luna está con su hija y me dice que Sofía no ha podido contactar con ella en todo el día. Me alarmo y comienzo a pensar lo peor. Voy al pueblo y pido referencias de Libby en el hotel, me dicen que pidió la cuenta muy temprano y se retiró. Mi respiración se acelera y Vilho rasguña con fuerzas en mi interior, me cuesta mantenerlo a raya. # ¡Prometió no irse y nos abandonó! —aulla furioso. # Tranquilízate por favor, hay mucha gente y sabes lo que pasará si perdemos el control —le digo para intentar calmarlo. En estos momentos el dolor que siento por su mentira y abandono es tan grande que necesito ir a la parte más alejada del lago para poder dejar fluir mi fuerza sin convertir la ciudad en un infierno. Me he alejado lo suficiente de la civilización, dejo el coche y corro sin parar dándole el control total a mi lobo. Cuando estamos en lo profundo del bosque Vilho comienza a aullar de manera desgarradora, hemos esperado 499 años para perderla antes de tenerla. Es tanta la rabia que siento con la vida por ser tan injusta a veces, que mi mente se llena de pensamientos de destrucción, quiero ver todo arder. De mi interior sale fuego, poco a poco mi exterior lo acompaña convirtiéndome en una bola de lumbre capaz de arrasar este bosque. Otro aullido de dolor mezclado con un grito de frustración de mi parte sale de lo más profundo de nosotros. Estoy furioso, no logro controlarme y me lanzo al lago antes de cometer una locura, esa por la que tengo los días contados. Salgo cuando las llamas se apagan, pero al pisar la tierra comienzo a sentir como el calor comienza a apoderarse de mí otra vez. Intento controlarlo pero no puedo, la única que podría haberme ayudado ni siquiera me ha dado una oportunidad. Gruño de frustración, tendré que llamar a Jayden para que me dispare un dardo o destruiré lo que con tanto amor protejo. —¡Virgen santa! —El incendio en mi interior se apaga automáticamente al oír esa voz.
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