Capítulo 9 "Necesito saber la verdad"

1713 Words
Por otra parte en el establo se encontraba Don Manuel, un poco desesperado, con ansias como si algo le faltara no sabia que hacer caminaba de un lado al otro, ya tenía varios días sin probar una gota de alcohol afortunadamente para el podía frenar su frustración con unos peones que estaban bajo su mando. — ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Muevanse quiero que el trabajo les rinda! Esto debe estar listo esta misma noche, trabajen no hay tiempo para holgazanear, ¡Que sed tengo! ¡quisiera refrescarme con algo bien frío! Algo que me suba el ánimo! —¡Dijo en voz alta! —¡No se que se creerá ese viejo para darnos órdenes! — dijo Juan uno de los peones que se encontraba allí. — Juan yo creo que la señora Eugenia lo autorizó a estar aquí dijo dijo Arturo. — ¡No, no lo creo! Mas bien creo que ese esta pavoneándose frente a nosotros! — Juan ese hombre no es un don nadie es un ex capitán trabajó con el esposo de la dueña de esta hacienda acaso no lo escuchaste cuando estaba contando su historia —Dijo Rafael otro de los peones. —¡Seria en sus años mozos porque ahora es solo un pobre viejo! —repitió. —Calmate Juan ¡estamos aquí para trabajar! — Reafirmó Domingo. —¡Si lo se! — ¡sigamos antes que llegue nuestro jefe! — dijo sarcásticamente Juan. Don Manuel fue a la parte de adentro de la casa, se aseguró de que nadie lo estaba observando, disimulaba caminando poco a poco observando muy bien todo lo que estaba en la hermosa hacienda, las pinturas, la hermosa y sofisticada alfombra hasta que de pronto vio un estante repleto de licores; whisky, brandy y otro tipo de licores extraños, al ver, esto Don Manuel sintió que estaba en el paraíso, no podía ver lo que vaian sus ojos sin embargo sabia que debía mantenerse al margen pero la tentación era tanta que no se pudo resistir y tomo cuidadosamente una botella de whisky ya que esta estaba comenzada y si tomaba un poco nadie lo notaria, muy apurado tomo una copa y se sirvió un trago muy apurado tomo una copa y se sirvió un trago luego de beberlo exclamó: —¡Ahhh! ¡Esto era Todo lo que necesitaba un trago! —Pero para el señor Robles una copa no era suficiente por lo que pensó ¡Si tomo otro poquito de seguro nadie lo notara! así que se sirvió otra copa, luego don Manuel, enroscó la botella y la colocó en su lugar luego salió para disimular, con cara de satisfacción caminó por los alrededores de la hacienda en lo que lo llamaron; — ¡Don Manuel! ¡don Manuel! —Manuel se dio media vuelta y saludó de lejos a la señora Eugenia, tenía tanto temor de acercarse digame señora Eugenia! — Don Manuel ¿desde que horas esta usted en la casa? — pregunto a la distancia. — Desde hace no mucho mi señora, solo pasaba a ver que todo estuviera en orden y después iba directo al baño que usted nos cedió a bañarme he estado trabajando desde muy temprano, por supuesto aquel viejo con experiencia no se acercó a la señora Eugenia ya que su aliento a licor lo delataría. — ahora si me lo permite debo ir al baño — evitando a acercar se a toda costa. — ¡Perfecto! , si, si adelante siga aquel hombre se fue al baño de inmediato y como se lo había dicho a la señora Eugenia, luego comenzó a quitar su ropa lentamente, la mayoría de las cosas que hacia Don Manuel las hacia lentamente pues ya no era el mismo hombre de antes, los años no pasaron en vano y su adicción por el alcohol lo había deteriorado mucho. Al otro lado de la casa de hallaban la señora Estela y André trabajando. — ¡Señora Estela ya esta listo el maíz! — dijo Andrés. — ¡Por fin, caramba este miz nos dio que hacer! Pero también este maíz nos ayudo a conocernos hijo. — Le dijo a Andrés mirándolo con sentimiento, así es señora Estela, mientras la señora Estela estaba organizando unas ollas para que Andrés colocara el maíz allí dentro y así comenzar a quitarle la concha, justo en ese momento se escucharon unos pies que caminaban acercándose. —¡Buenas tardes! — dijo Rebeca manteniendo la distancia. — ¡buenas tardes! — contestaron Andrés y la señora Estela. — Andrés quisiera hablar un momento con usted — Dijo tratando de disimular los nervios que sentía, apretaba sus manos las cuales estaban muy sudorosas y frías. — Digame señorita — dijo Andrés levantándose y retirándose a un lado para hablar con Rebeca. —Yo quiero darle las gracias por haber hablado con la señora Eugenia y haberme excusado, ¡le agradezco que haya echo ese gesto por mi no tenía porque tomarse la molestia! — No se preocupe señorita, al final todo salió bien con la señora Eugenia y eso es lo realmente importante. — ¡Gracias! Y gracias por guardar el secreto — le dijo con una dulce voz aquella muchacha que se encontraba muy nerviosa, pero ya estaba entrando en confianza. —¡Bueno ya olvidemos ese mal rato y vamos a pilar el maíz la invito señorita! — exclamó Andrés. —¡No! ¡No! Tengo otras cosas que hacer tranquilo, quedese con la señora Estelita, permiso me retiro — luego decir esto Rebeca se marchó. —¡Muchacho no olvides lo que te dije! Debes mantenerte al margen, sobre todo con esa muchacha, debes ser muy cuidadoso Andrés la señora Eugenia es una mujer de armas tomar no te confíes porque lo de la vajilla lo tomo de otra manera. — Le explico Estelita a Andrés. — ¿Señora Estela porque tanta rigidez de parte de la señora Eugenia? cuando hablé con ella sentí que el fondo es una señora de sentimientos mas tiernos, quizá la muerte de su esposo la haya hecho tener esa coraza ¡O quien sabe! Hay cosas que nos marcan la vida — dijo Andrés analizando aquella situación. — ¡Caramba miren al señor Andrés hablando! Hijo eres un chico muy joven que puedes saber de esas cosas, aun te falta mucho por vivir, los años te enseñaran muchas cosas — le explicó Estelita. — Señora Estela con el respeto que se merece y no quiero ofenderle, pero a veces no solo se necesita edad para que algo marque nuestras vidas, puede pasar en cualquier momento, cualquier cosa lo puede ocasionar y cualquier persona. — Así es hijo, no quiero parecer imprudente pero ¿puedo preguntarte algo? — Si claro señora Estela, ¿que sera? — ¿Y a ti hijo, que te atormenta tanto que hablas con tanto dolor? ¡tu corazón ésta golpeado, lo puedo notar! — Señora Estela a veces me pregunto porque los adultos actúan tan extraño, es que hacen cosas como si no les importara llevarse por el medio a quien sea, sabe algo eso pasa con papá, papá es quien me causa tanto sufrimiento, el no lo sabe, o bueno puede aparentar no saberlo. Papá tiene un serio problema con el alcohol y este problema ha ocasionado que el y mamá ya no vivan en paz, al venirnos acá mamá estaba muy triste igual mi hermana y eso no me dejó tranquilo, aun sigue atormentandome, sobre todo el hecho de pensar que pasara cuando regresemos luego de un largo tiempo, también me atormenta saber que papá esta aquí y buscará algún pretexto para refugiarse en la bebida — mientras hablaba Andrés expresaba mucha tristeza en su rostro. —¡Hijo mio! Nunca imagine que estuvieses pasando por eso, disculparme mi niño no quise ser una imprudente — dijo la señora Estela muy apenada. — Supongamos que el maíz pilado hizo que entráramos en confianza señora Estela, ¿le puedo llamar señora Estelita? — ¡Claro que si, ahora yo te llamaré hijo! — ambos sonrieron muy tiernamente y siguieron quitándole las conchas al maíz. Llegó la noche y cada uno termino sus labores del día, la señora Estela y Andrés lograron quitarle gran parten de las conchas al todo el maíz, Rebeca limpió todo el sótano, los peones: Juan, Arturo, Rafael, Domingo y Guillermo limpiaron gran parte de una de las hectáreas de la hacienda, Don Manuel solo estuvo dándole órdenes a los peones pero no hizo nada en absoluto sino hablar de su vida durante la guerra; luego de bañarse se quedó dormido, hasta que llegó Andrés, entró a la habitación que compartía con su padre, en lo que se acercó para tomar su ropa limpia e irse a bañar, se dio cuenta que su padre desprendió un olor a alcohol Andrés pensó que eran solo cosas de el así que se acercó caminando con cuidado e inhaló poco a poco y confirmo sus sospechas, su padre si había consumido alcohol, Andrés se preguntaba ¿pero como pudo hacerlo? Al salir del baño se dirigió a la recamara, Andrés se vistió con un camisón largo, luego hizo su oración como todas las noches dándole gracias a Dios por el día, por los alimentos, por la noche por muchas cosas y suplicándole que su padre cambiara y que no le trajera problemas en la hacienda, por fin cerró los ojos para dormir su agotamiento era tal que logró quedarse profundo, pero en sus sueños tenía pesadillas con Don Manuel, soñaba que su padre tenía problemas con la señora Eugenia, incluso soñó que cuando todos dormían el bajaba las escaleras con mucho cuidado y buscaba el estante de los licores y comenzaba a la tomar, Andrés estaba muy exaltado se movía de un lado al otro, sudando todo su cuerpo, hasta que por fin logró despertar se levanto muy asustado pero como todo estaba oscuro, se levantó con cuidado y logro ver que su padre dormía profundamente, Andrés no podía dormir mas quería que ya llegara el día siguiente y poder hablar con su padre de hombre a hombre se decía así mismo: ¡Mañana a primera hora hablare con papá! ¡Necesito que me diga la verdad!
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