Capítulo 37: Mi fin de trayecto

1957 Words

XXXVII No se esperaba que a su oficina llegara precisamente él, con expresión de angustia y claro desespero. Sebastian levantó un poco la mirada por sobre sus lentes, los que usaba en su pantalla, y subió un poco la ceja derecha. —¿Dime, padre? ¿Te faltó hablarme de algo en el desayuno? El hombre se sentó en la silla al otro lado del escritorio y le extendió unos papeles, que el hijo no tuvo más remedio que tomar e intentar adivinar qué era lo que decían. No entendía casi nada, hasta que se topó con ese nombre que le prendió fuego. —Ha salido del sitio donde estuvo internada, y creo que va a venir a buscarte para que quites la denuncia que tenemos en su contra y así poder ejercer la herencia de sus padres, que han muerto. Sebastian, si esa demente asquerosa se atreve a venir, voy a hac

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