CAPÍTULO 4: SAM

1228 Words
Los meses trascurrieron y todo fue para peor, la culpa y el arrepentimiento se apoderaron de mí, con el tiempo me di cuenta de que había actuado impulsivamente desde el mismo momento en el que Stefan me dejo. Todas esas noches de fiesta, el alcohol, saltar de cama en cama, esa no era yo, ese fue el dolor apoderándose de mí, pero lo que nunca voy a poder perdonarme y es lo que más me pesa, es el haberme deshecho de mi embarazo. Esa carga la iba a llevar de por vida en mi espalda y no sé si algún día podría perdonarme a mí misma, como tampoco el haber vuelta a ver a mi casi hermano con cierto deseo, aunque tenía la certeza de que eso no era más que una confusión, ya que él era el único que estaba a mi lado, o por lo menos eso quería creer. Con Sam cumplimos 18 años, fue un lindo festejo, pero él estaba raro, hacía ya varios meses que estaba distante, no conmigo, pero si con el resto, no lo vi disfrutar de la fiesta, observaba todo con un dejo de añoranza en sus ojos. Todo cobró sentido la mañana siguiente. —¿Qué está pasando? — inquiero al entrar a al comedor. El panorama era desolador, mi madre tenía la cara hinchada por el llanto, mi padre estaba devastado y de mis hermanos los que estaban presenté no tenían mejor cara que mis padres, algunos también lloraban. —¿Alguien va a hablar? — cuestiono ante el mutismo. —Sam se fue — solloza mi pequeño hermano Zac. Miro a mis progenitores esperando alguna explicación, pero no son capaces ni de mirarme a la cara. —Toma, lee — espeta mi hermano Alex enojado — es la explicación de tu adorado Sam. Se va hecho una furia, pero sé que es de dolor, ya que Alex ama a Sam. Con mis ojos nublados por las lágrimas leí la carta de mi casi hermano, la cual no tiene ni pies ni cabeza, no hay un motivo concreto, solo divaga diciendo que es lo que debe, que no puede vivir más como un intruso, de arrimado y no sé cuántas mierdas más. Lo que más llama mi atención es que en ningún momento habla de mis padres y hasta deja entrever que ellos tienen cierta responsabilidad. Fue un golpe demasiado duro para toda la familia, los más pequeños preguntaban todo el tiempo cuando regresaría, el resto tratábamos de comunicarnos con él sin obtener respuesta. Los meses pasaron y poco a poco nos fuimos resignando y aceptando su decisión. Pasaron 5 años hasta que volvimos a tener novedades de él. —Para acción de gracias vamos a tener invitados — comenzó a hablar mi padre. El cual había convocado a una reunión familiar donde obligatoriamente debíamos estar presentes. —Va a venir Joseph Hudson con su familia — prosigue mi progenitor. —No entiendo por qué has convocado una reunión solo para anunciar que uno de tus amigos viene — se queja Alex. —Porque no va a ser un almuerzo común — explica mi madre. Había algo que estaban callando, una información que no se animaban a decirnos, se los notaba claramente nerviosos. —¿Qué es lo que sucede? ¿Qué no nos están diciendo? — pregunta Liam impaciente. —Estamos tratando de explicarles — se exaspera mi padre — ¿podrían dejar de hacer preguntas y dejarnos hablar? Sé, efectivamente algo iba a pasar, mi padre nunca se ponía en ese estado, se caracterizaba por su tranquilidad y temple. —La situación es que Blake contrajo matrimonio — hace silencio y mira a mi madre como buscando apoyo. Beth estaba a punto de hablar cuando mi padre le hace seña para que no lo haga, seguíamos sin entender cuál era el inconveniente. —El problema es quien es el esposo de Blake — habla mi progenitora. —Blake se casó con Sam — explica mi padre sin más dilaciones. Un silencio sepulcral invadió la sala, teníamos miles de preguntas por hacer y a la vez ninguna, la conmoción de saber que íbamos a volver a verlo nos desestabilizaba. Habíamos pasado por varios estados desde su partida, la desesperación de querer que regrese, la tristeza de su ausencia, la ira por abandonarnos sin más, nuevamente la tristeza hasta por último la resignación. —La cuestión es que su esposa y suegro no saben de su pasado con nosotros — prosiguió mi padre. —Ósea que pretende que hagamos como si no lo conociéramos — afirmé. Todos giraron incrédulos a mirarme, pero yo sabía que esa era su petición, lo conocía más que a mí misma. No en vano todos estos años había sentido que me faltaba mi otra mitad. —Así es — confirmó mi padre. —No pueden estar hablando en serio — replico Alex. —Es lo que me pidió y yo se lo concedí, así que vamos a respetarlo – hablo mi padre. —Pues yo no estoy de acuerdo — replico Alex. —Yo tampoco — lo apoyo Beth. —Pero es lo que vamos a hacer, el que no esté de acuerdo puede ir buscando otro lugar donde pasar acción de gracias – alzó la voz mi madre. Todos giramos a verla, hasta mi padre estaba con la mandíbula en el piso, mi madre jamás había puesto a uno de sus hijos por sobre los otros, pero esta vez la determinación era definitiva. —Se lo debemos, yo se lo debo — prosiguió — ¿tanto lo odian como para hacerle ese daño? Si el eligió él silencio… ¿Quiénes somos nosotros para arruinar la vida que él creó? —Pero es algo raro, ¿diremos hola y haremos como si no lo conociéramos? — acota Sarah —Exactamente eso haremos — ordeno mi madre y se fue escaleras arriba. Mi padre la siguió y nosotros quedamos anclados en los sillones, primero en silencio, asimilando lo ocurrido y después debatiendo sobre quienes que pensábamos hacer al respecto. —Creo que deberíamos respetar sus deseos — opinó Liam. —¿De verdad nadie quiere volver a verlo aunque sea bajo esas condiciones? — pregunto. Todos callaron. —Bueno, supongo que ahí está la respuesta a lo que debemos hacer — sentenció Liam. —Muy bien, entonces vamos a recibirlo y hacer como si nunca lo hubiéramos visto antes — dijo Alex, pero esta vez no había sarcasmo en su voz. Las vueltas de la vida eran raras, el señor Hudson con su familia solía frecuentar muy seguido nuestra casa, ¿el motivo?, cualquier excusa era buena, cumpleaños, festividades o simples almuerzos y cenas, era un muy buen amigo de mi padre. Pero comenzó a alejarse luego de que su esposa enfermara, fue una larga lucha que al final no tuvo el resultado deseado, los dejó a él y Blake cuando esta tenía 10 años. Desde ese momento no volvimos a verlos y justamente ese era el motivo por el cual Blake y Sam nunca se conocieron, por lo menos no bajo nuestro techo, pero es increíble como el destino se empeña para hacer de las suyas y hacer de nosotros lo que él quiere, resulta ser que ahora estaban casados. Y a pesar de que sabía que estaba mal, eso me ponía demasiado celosa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD