Ryder tenía claro lo que diría, pero yo me sentía un poco a Oriana por le hecho de pensar demasiado en Jaxon. —Estoy acostumbrado a verte a diario, no te imaginas como te extraño Daphne— se expresó. Sonreí, algo apenada por su sinceridad, pero sentí que su desespero no era para tanto. —Te agradezco todo lo que hiciste por mí, Ryder, en serio, fuiste increíblemente amable, estuviste ahí cuando pensé que me ahogaba en mi propia tristeza. Él asintió con una sonrisa y moviendo la cabeza y tomó un sorbo de su café, luego dejó la taza con cuidado sobre el plato y posó fijamente su mirada en mi. —Quiero hacerte una propuesta, Daphne— Finalmente dijo. Me quedé inmóvil esperando que él continuara hablando pero no lo hizo. —Te escucho —dije, intentando no sonar demasiado desesperada. Ryder e

