Una charla importante y un respiro inesperado

1144 Words
Me senté en el borde de la cama mientras observaba a Thais jugar en el suelo con sus muñecas. La risa inocente de mi hija era lo único que lograba sacarme de las preocupaciones constantes que rondaban mi mente. Sin embargo, esa misma inocencia también era el motivo por el que no podía dejar de pensar en su futuro. Archie entró en la habitación, y como siempre, su sola presencia era reconfortante. Nos amábamos profundamente, pero había cosas que, a veces, sentía que no hablábamos lo suficiente. Hoy no iba a ser uno de esos días. —Archie, necesitamos hablar —le dije, mientras Thais seguía sumergida en su propio mundo de fantasía. Él se detuvo, levantando la ceja en una mueca de preocupación. Tomó asiento junto a mí, como si ya supiera que la conversación iba a ser seria. —¿Qué pasa, amor? —Es Thais… —dije, mientras la observaba. Mi corazón se aceleraba cada vez que pensaba en su futuro—. Estoy preocupada por su educación. Archie se recostó un poco en la cama, cruzando los brazos, claramente intentando comprender lo que me inquietaba. —Christine, lo estamos haciendo bien. Thais es una niña feliz. —Lo sé —contesté rápidamente—, pero no me refiero solo a eso. Quiero que tenga oportunidades, que crezca en un entorno saludable, rodeada de personas que realmente la cuiden. No quiero que la sombra de tu padre… —me detuve, tomando aire. No era fácil hablar de Doménico, sobre todo porque, aunque Archie lo odiaba, seguía siendo su padre—. No quiero que crezca con la influencia de Doménico rondando por aquí. Archie suspiró, claramente incómodo al escuchar mencionar a su padre, pero asintió con la cabeza. Sabía que yo tenía razón. —Lo que más me preocupa es que, a pesar de todo lo que intentamos hacer, su educación no depende solo de nosotros —continué—. Las escuelas de aquí… no estoy segura de si es el lugar adecuado. Quiero algo más para ella. No me importa cuánto cueste, pero quiero que esté segura y que crezca con buenos valores. Él guardó silencio por un momento, mordiéndose el labio inferior, como si estuviera considerando cada palabra antes de hablar. —Tienes razón, Christine. Siempre lo he sabido. Mi padre… —sus ojos se nublaron por un momento—, él no tiene cabida en nuestra vida, mucho menos en la de Thais. Vamos a buscarle una mejor escuela. Lo que sea necesario. A ella nunca le va a faltar nada. Le sonreí, agradecida de que entendiera lo que tanto me preocupaba. Lo conocía lo suficiente como para saber que también estaba dispuesto a alejar a su familia de la influencia oscura de Doménico, aunque no fuera fácil. —Gracias, Archie —dije, apoyando mi cabeza en su hombro—. Solo quiero que ella tenga un futuro mejor que el que nosotros tuvimos. Él me envolvió con su brazo y besó mi frente. Sabía que haríamos lo correcto para nuestra hija. Pero antes de poder disfrutar de ese pequeño momento de paz, mi teléfono sonó. Lo saqué del bolsillo y vi el mensaje en la pantalla. Era Laura, mi cuñada. Un mensaje corto y directo: “Vamos a salir. Vente con nosotras. Necesitas relajarte.” Suspiré. Laura siempre sabía cuando me hacía falta una noche de respiro. A veces, era difícil rechazar sus propuestas, aunque sabía que significaban terminar la noche entre tragos y risas. El problema era que, últimamente, sentía que necesitaba ese respiro más de lo que estaba dispuesta a admitir. —¿Quién es? —preguntó Archie, al notar mi distracción. —Es Laura. Quiere que salga con ella y Batsy. Archie sonrió con picardía. —Bueno, te lo mereces. Ve y diviértete. Yo me encargo de Thais esta noche. —¿Seguro? —le pregunté, aunque sabía que él no tenía ningún problema en quedarse con nuestra hija. —Por supuesto. A veces olvidas que soy un experto en el arte de la paternidad. Además, también me gusta tener tiempo a solas con ella —respondió, guiñándome un ojo. Sonreí, sintiéndome un poco más ligera. —Está bien, pero prométeme que no la vas a dejar comer chocolate antes de dormir. Archie fingió indignación. —¡¿Yo?! ¿Hacer algo así? Jamás. Lo abracé antes de irme a preparar. No estaba segura de si necesitaba la distracción o no, pero sabía que una noche con Laura y Batsy iba a ser exactamente lo que me ayudaría a relajarme un poco. --- Más tarde esa noche... Laura me estaba esperando afuera del bar. Su cabello largo y oscuro caía sobre sus hombros, y a su lado estaba Batsy, la novia de Laura, que era exactamente lo opuesto: altísima, con una energía interminable y una sonrisa traviesa. No podía evitar sonreír al verlas juntas. Siempre me hacían sentir mejor. —¡Ahí está la reina del drama! —exclamó Laura mientras me acercaba. Me dio un fuerte abrazo—. Te hace falta una buena copa, mujer. Batsy me dio un beso en la mejilla y rió. —Sí, la terapeuta número uno del país ha prescrito varios tragos esta noche. No pude evitar reírme. Batsy siempre tenía una manera de decir las cosas que te hacía olvidar cualquier preocupación. Entramos al bar, un lugar pequeño y acogedor que Laura y yo solíamos visitar antes de que mi vida se volviera tan complicada. El ambiente era relajado, la música suave, y me permití por un momento olvidar todo lo que me pesaba. —¿Qué es lo que te tiene tan estresada esta vez? —preguntó Laura, mientras pedíamos nuestras primeras copas. —Lo mismo de siempre —contesté, rodando los ojos—. La educación de Thais, la familia de Archie, tu padre... —Doménico es un cerdo, lo sabemos —interrumpió Laura, con un gesto despectivo—. Pero no estás sola. Archie te apoya, y nos tienes a nosotras. Batsy asintió, tomando un trago de su bebida antes de decir: —Además, si algo se pone feo, siempre podemos organizar una especie de escape dramático. Al mejor estilo de una película de espías. Tú, Archie y Thais en un avión privado hacia una isla tropical. Me reí de nuevo, aunque algo de su idea no sonaba tan mal. Quizás un escape no sería lo peor del mundo... --- Conforme avanzaba la noche, las copas seguían llegando, y por un momento, me permití dejar de pensar tanto. Laura y Batsy lograban sacarme de mi burbuja, haciéndome olvidar por un rato los oscuros ratos que rodeaban mi vida con Archie. Sin embargo, mientras me reía con ellas, no podía evitar sentir que alguien me vigilaba, aunque no veía a nadie en la fiesta aún tenía esa espinita… espero que no sea nada malo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD