—Ah, es Emma, ya me escribió. Que eficiencia la de la señora Sartori —dije en voz alta, para que mi amigo escuchara. Este me ayudaba a guardar las cosas en la maleta. Se suponía que debíamos quedarnos un mes, ya que ese había sido el tiempo estimado que le había pedido la abuela de Matías, sin embargo, en mi visión del futuro, esperaba que nos quedaremos los dos meses completos. No es como si tuviese más planes, o Matías una novia a la cual visitar. Éramos igual de solitarios, después de intentar una relación que salió un completo fracaso. Por alguna razón la amistad es más fácil, menos secretos y mucha confianza, pero cuando llegaba la relación, donde más que besos en la mejilla y burlas había, se complicaba la confianza, los celos y la libertad.
A los dos meses nos cansamos de ser novios, y a la semana siguiente, volvimos a ser los dos solitarios desastre que no pueden vivir el uno sin el otro, pero que se dan asco cuando piensan en intimidad, como si nos trajese pesadillas de nuestros días de relación. Un escalofríos me recorrió la espalda al pensarlo de nuevo.
Me concentré de nuevo en la realidad, leyendo el mensaje de la hija de los Sartori.
Hola, soy Emma Sartori. Mi madre me dijo que vivirás con nosotros un mes, al menos.
Número desconocido
Si, hola Emma. Yo soy Sky Sáenz. Es un placer.
Yo
Agregué rápidamente a Emma en mis contactos, a medida que me sentaba en la cama.
¿Ya sabes la dirección de nuestra casa?
Emma Sartori
Eh, no.
Yo
Vale, ya te envío la ubicación. ¿A que hora piensas que vas a llegar?
Emma Sartori
No lo sé, en las horas de la tarde, supongo.
Yo
Muy bien, entonces aquí estaré con mi hermano esperando para que llegues.
Emma Sartori
Listo, gracias, eres muy dulce.
Yo
Haha, gracias.
Emma Sartori
También quería decirte algunas cosas.
Emma Sartori
Si claro.
Yo
Debes entender que es la primera vez para nosotros el vivir con alguien más, que no sea de nuestro círculo familiar. Va a ser muy extraño, y desde ya te digo que mi hermano no está de acuerdo en absoluto.
Emma Sartori
Si, entiendo completamente.
Yo
No te vayas a preocupar si Christian no te dirije la palabra, te ignora o te mira mal. Él es así con todo el mundo, incluso podrías decir que no tiene sentimientos. Hasta yo lo pienso aveces.
Emma Sartori
Haha, vale, no hay problema.
Yo
También puedes traer vestido de baño, tenemos piscina en el patio trasero, aunque suele hacer mucho frío y pocas veces hace el clima perfecto para entrar a ella, pero tráelo.
Emma Sartori
Listo.
Yo
Supongo que mi mamá ya te contó sobre lo que está pasando en el pueblo. No parece muy grave, pero siempre hay que tener cuidado.
Emma Sartori
Si, lo supe incluso antes de que tu mamá lo mencionara.
Yo
Muy bien, entonces eso sería todo. Te esperamos para cuando llegues.
Emma Sartori
Vale, gracias Emma. Eres muy amable.
Yo
No hay de que. Nos vemos más tarde. Buen viaje.
Emma Sartori
—Emma es muy agradable.
—¿Ah sí?, eso es bueno.
—Si, lo sé. ¿Ya pudiste cerrar mi maleta?
—Si, abusadora, ya pude.
—Bien, esclavo. Ahora la otra.
•••••••••
- Narrador omnisciente -
—No puedes irte, Sky llegará pronto. Prometí a mis padres que la recibiríamos los dos —Emma veía a Christian dando vueltas entre el salón y la cocina, con intenciones de marcharse de la casa, sin importarle en lo más mínimo quien iba o venía.
—No me interesa —buscó las llaves de su carro.
—Christian, mi madre llamará a Sky preguntando cómo la recibimos. Deja de comportarte como un idiota por una vez —quejó demandante Emma, haciendo detener a su hermano en la acción de coger sus cosas.
Este miró fulminante a su hermana, que por un momento perdió el equilibrio. Se acercó a ella, peligrosamente amenzanate—. Aquí la idiota eres tú, que sabiendo lo que hay, aceptaste que una persona viniera a vivir bajo nuestro techo —sus ojos azules cambiaron a un gris oscuro, como si se estuviesen fundiendo en la oscuridad—. Estás tan desesperada, que no sabes qué más hacer. Nada va a cambiar, Emma, hagas lo que hagas —golpeó la pared a su espalda, arrancándole un gritó de sorpresa.
Se alejó de ella, con intenciones de marcharse sin despedirse, sin embargo, en el momento en que abrió la puerta principal, se encontró cara a cara con Sky, quien estaba a punto de timbrar.
- Sky -
Después de un largo viaje de la ciudad hasta el pueblo, sin una parada siquiera, para evitar que la oscuridad de la noche nos tomara por sorpresa en el bosque, llegamos a la casa de Emma. No pude evitar ver la infraestructura del pueblo desde que entramos; todo era muy cálido, silencioso en algunas zonas y hacía frío, tal y como me dijo Sartori. Otra de las cosas que había notado, es que había casas pequeñas, normales y otras grandes, con estilo más lujoso, como la casa en la que me iba a quedar.
Me paré frente a la puerta principal de la casa, con mi amigo a un costado, llevando las maletas. Estaba nerviosa y emocionada, que dudaba en timbrar, sin embargo, no importó mucho, ya que con una mano alzada hacia el timbre y la sorpresa en mi rostro, vi como rápidamente la puerta se abría y quedé casi cara a torso con un hombre que salía de la casa con mucha rapidez. Me superaba por mucho en altura, tenía un semblante indigente y unos grandes ojos azules mirándome, como si fuese una mierda atravesada en su camino.
Extrañada por la situación, vi como una chica, cerca de mi edad, apareció rápidamente detrás del hombre, empujándolo hacia dentro, como si quisiera evitar que el hiciese alguna estupidez.
Me sonrió, mientras el otro me miraba con total desacuerdo y asco.
—Hola, tu debes ser Sky, ¿no? —rompió la burbuja de incomodidad que se estaba formando, la menor de la familia Sartori.
—Ah, si, y tu Emma.
—Si. Él es mi hermano, Christian —me señaló al hombre que estaba detrás suyo, y por un momento sentí una presión en el corazón, como si algo no estuviera bien con él o como si hubiese esperado que ese no fuese su hermano, sino un amigo o novio. Era una mala señal, que fuese el mayor de la casa y su personalidad fuese casi explosiva. Si que parecía que no tenía sentimientos.
—Ah, y él es mi amigo Matías. Vine al pueblo gracias a que se va a quedar en las vacaciones —él saludó rápidamente a Emma con una sonrisa, mientras miraba de reojo a Christian, quien también le echaba pequeñas miradas amenazantes.
¿Que sucedía con ese tipo?
¿Con eso debía lidiar?
Todo bien sea por tener donde vivir, gratis y además que me quedase para disfrutar del pueblo, y su misterioso asesino.
—Un placer. Entonces, te acompaño a tu habitación. ¿Christian, nos ayu... —le cortó la palabra, pasando por encima de nosotras prácticamente, sin decir una sílaba. Dejó la casa en menos de un minuto en su auto n***o, como si no le importase nada.
Dios, ¿cual era su problema?
—Bueno, te dije, él es así —asentí no muy convencida. Había pensado que solo era una etapa, pero ya me erizaba la piel pensar en su actitud superior e indiferente.
Unos segundos después, llegamos a la que sería mi habitación. Estaba frente a dos puertas más. Suponía que era la habitación de ellos.
Matías metió mis maletas en la habitación, al igual que yo dejé mis cosas encima de la cama, pero un fuerte sonido nos interrumpió. Era la puerta de abajo cerrándose con fuerza. Luego de escuchar unos pasos fuertes, vimos como aparecía por las escaleras sin prestarnos atención. Se metió en la segunda habitación, y volvimos a quedar en completo silencio.
—Esa es la habitación de Christian. Por nada del mundo intentes entrar a ella, o podrías tener problemas serios —comentó Emma mirando lo mencionado. Asentí muy de acuerdo.
—¿Entonces, nos vamos Sky?, aún falta llegar a la casa de mi abuela —me tomó del brazo Matías, tirándolo inconscientemente.
—Pero aún no he...
—Muy bien. Fue un gusto Emma, nos volveremos a ver. Ya nos tenemos que ir, pero Sky volverá al anochecer —siguió con su tironeo hasta que me sacó de la casa, y sin más, despidiéndome de un movimiento de mano, retomamos camino en el auto de Matías.