Capítulo 06: Enemigos en el bosque (Parte 1).

2706 Words
Tracy. Había venido como cada fin de semana a jugar unas partidas al aire libre en el bosque donde se practicaban los juegos de Paintball. Aunque, fuera la segunda adulta en estar dentro de este tipo de cosas, y mis amigos me llamaban inmadura por convivir cada fin de semana con un grupo de niños, mientras que ellos iban a los antros o estudiaban para la Universidad. No supe cómo le había agarrado el gusto a ésto, pero desde que era pequeña mi padre me llevaba a éste tipo de cosas, y sin darme cuenta no podía vivir sin faltar un Sábado para jugar Paintball. Así había sido durante mucho tiempo, hasta que apareció «Logan Walsh». El otro adulto en el equipo, quien apareció para joderlo todo de cierta forma, pues no hizo más que crear bandos enemigos y que los niños se odiasen entre sí por éste jodido juego que al principio inició para que todos se divirtiesen. Por eso detestaba a Logan, y no deseaba más que vencerle en cada Sábado… Pero el desgraciado era tan bueno que su equipo de niños siempre terminaba ganando. Y las niñas y yo teníamos que devolvernos a casa con la rabia de que nos volviesen a ganar los chicos. Algunas de mis niñas no lo veían personal, a diferencia de mí, que me hacía miradas fulminantes con Logan cuando él estacionaba su auto junto al mío en el estacionamiento de la zona del bosque. Justo como acababa de pasar. Recientemente había llegado, temprano como siempre, y aparqué en uno de los lugares disponibles, observando como siempre que habían muchos otro coches más por los padres de esos niños. Mientras que en el mismo tiempo que yo apagaba mi auto, notaba que el idiota de Logan me estaba copiando, puesto que se bajó de su jodido auto malditamente bonito y me lanzó una de sus miradas de chico egocéntrico y narcisista. Nuestras miradas se encontraron en medio del fuerte sol de la mañana, y yo no hice más que cerrar la puerta de un portazo y caminar hacia él sin titubear en lo más mínimo. Con el uniforme del Paintpall puesto, y mi pistola colgándome detrás de la espalda. Tenía pensado en hacerle saber que ésta mañana no se saldría con la suya, pero mis planes se vieron interrumpidos cuando me tropecé ridículamente con una de las piedras del estacionamiento y caí de bruces… ¡Frente a los ojos de mi jodido enemigo! Mierda, mierda. Qué estúpida… Estaba de rodillas y con las manos apoyadas en el suelo frente a mi jodido enemigo, mostrandole debilidad. Mi mente quedó en blanco en ese momento, y sentí calor en mis mejillas debido a la vergüenza, el mismo que se intensificó cuando de pronto unas manos me rodearon la cintura para ayudar a levantarme. Y seguro que mi cara fue épica cuando noté que la persona que me estaba ayudando a ponerme de pie… ¡Era Logan! «¡Eres una estúpida Tracy!» Le escuché reírse por lo bajo, y por eso tuve que armarme de valor para levantar la mirada y hacerle a entender que era una mujer fuerte. Y aunque, estaba muerta de vergüenza, apreté los labios y le miré a la cara en el momento que me ayudó y nuestros cuerpos quedaron más juntos que nunca. Quedándome corta al verle tan cerca de mí. Nunca antes lo había tenido tan cerca de esa manera, y ahora que lo hacía podía darme cuenta de lo guapo que era. Sus arrogantes ojos cafés estaban sobre los míos, tenía una nariz demasiado perfilada, unos labios que estaba segura que te podrían dejar despierta toda la jodida noche y una mirada que te atrapada. Era una mirada profunda. - Tal parece que alguien no durmió bien anoche, ¿Muchas tareas en la Universidad, Topo?- me habló con su jodido tono arrogante, rodeando mi cintura fácilmente con uno de sus fuertes brazos. Cuando nuestros cuerpos se tocaron, sentí un extraño y excitante escalofrío por todo el cuerpo. Y estando así de cerca de él noté lo mucho que se le marcaban sus bíceps en la camiseta gris de su respectivo uniforme. Que tenía una barba recortada de una forma que me cabreaba admitir que era sexy, y que estaba haciéndome sentir un bulto extraño sobre el muslo. ¿Qué era eso que estaba sintiendo? - Ya te he dicho que no me llames “Topo”- gruñí entre un balbuceo, apartándome de él a duras penas, empujándolo. - No es mi culpa, nena, es tuya por traer siempre esa gorra- señaló burlón, levantando las manos en son de paz, mientras que se reía de mí como un niño travieso. Dándome esa sonrisa de Logan Walsh que tanto detestaba. - ¡Superalo!- chillé, sintiéndome acalorada-. Es solo una estúpida gorra- fruncí el ceño, mientras que me bajaba más la gorra de Topo que desde siempre había traído por el solazo que hacía. Podía sentir como las mejillas se me ruborizaban, y como estaba volviendo a sentirme pequeña frente a él, pues Logan era un muchacho demasiado esbelto y creo que eso me intimidaba un poco. Logan era igual de joven que yo, seguro que también iba a la Universidad. No lo sabía porque jamás me había sentado a entablar una conversación con él que no fuera que nos asesaríamos a sangre fría en el campo de batalla. Tenía una mirada hipnotizante, usaba normalmente una barba recortada, era atlético…. Y muy atractivo a decir verdad. Bastante atractivo… ¡Y lo detestaba tanto! ¿Cómo podría detestarlo tanto, y que me pareciera el chico más guapo que jamás hubiera visto antes? Su mirada me intimidaba hasta cierto punto, al igual que lo esbelto y fornido que era. Tenía un pelo rebelde de color cobrizo, y aunque siempre nos veíamos dentro del ancho uniforme de nuestros respectivos equipos…. Estaba segura de que el cuerpo de un modelo se ocultaba debajo, y eso lo demostraba el hecho de que se le marcasen sus bíceps en la camiseta. «¡Reacciona Tracy!», me grité a mí misma cuando sin darme cuenta me había quedado pasmada por ese jodido imbécil que tanto detestaba. - ¿Me escuchaste?- de pronto su ronca voz me sacó de la realidad, haciendo que le mirase de una mala manera. - ¿Qué tengo que escuchar?- rodé los ojos, colocando una mano sobre mi cintura para aparentar seguridad, diciéndole-: ¿Qué tu equipo y tú perderá el día de hoy? Él sonrió de una manera que me provocó escalofríos, había sido de manera juguetona, pero me hizo sentir extraña. - Dije que hoy seremos bastante suaves con tu grupo, pues no queremos que la diversión acabe pronto- me contestó, con esa misma sonrisa-. Los hombres tenemos que ser delicado con las señoritas, ¿No es cierto? Ese final de frase me hizo desencajar por completo el rostro, y con el ceño más que fruncido, gruñí tan firme como un militar: - No cantes victoria, Logan, ya verás que las niñas podemos sorprender. - ¿Qué van a hacer?- él se cruzó de brazos, mirándome como si fuera una pequeña más que le hablaba-. ¿Pedirle ayuda a los animalitos del bosque cuando les estemos pateando el trasero? - Nosotras les patearemos el trasero. - ¿Me estás retando, Topo?- él elevó ambas cejas-, porque puedo jugar rudo sí eso es lo que buscas. No me dejé intimidar como antes, y levantando el pecho y la barbilla con seguridad le contesté con autonomía: - Si, Logan, te estoy retando…., y para que sepas, nosotras también podemos jugar rudo- le sonreí falsamente, y sin dejar que me dijese algo más me dí la vuelta y caminé meneando las caderas hasta la entrada de la zona del Paintball, mientras que por extraño que sonara podía sentir la penetrante mirada de Logan sobre mi redondo y voluminoso trasero. *** - ¿Cuál es la estrategia de hoy, Capitana?- me preguntó una de las niñas, mientras que el juego ya había iniciado y tomamos camino dentro del frondoso boscaje. Caminábamos en grupo, escondiéndonos entre los árboles hasta el momento de atacar a los hombres. - Soy la de mejor puntería- señalé de manera dubitativa, mientras que miraba hacia nuestros alrededores por si algún hombre salía atacando de un árbol-, por eso creo que será mejor que ustedes sigan escondiéndose entre los árboles hasta que los niños vengan a nosotras. - ¿Y no acabarán con nuestro equipo?- cuestionó otra pequeña, caminando detrás de mí como el resto. - No, yo estaré cuidándolas como un búho, protegiendo sus espaldas como una buena francotiradora- contesté, volviéndome hacia mi grupo y sonriendoles con dulzura-, no dejaré que ésta vez los hombres se lleven el premio de comer gratis en McDonald’s. ¡Pelearemos por esa cajita feliz!- bramé de manera alentadora, y las niñas no hicieron más que soltar un grito de guerra. Todas estábamos decididas en ganar el día de hoy, y eso era lo que más importaba a la hora de pelear. Por eso marchamos con seguridad entre la maleza, con nuestras pistolas levantadas, preparadas para cualquier ataque de los hombres. Así estuvimos caminando entre el frondoso boscaje, debajo del sol de la mañana, hasta que de pronto frente a nuestras narices vimos pasar a una velocidad sorprendente al Capitán del equipo contrario, pues el desgraciado de Logan pasó corriendo a unos metros frente a nosotras, y todas quisieron ir corriendo detrás suyo, pero yo les ordené en un grito que se quedaran y fui yo quien decidió sacrificarse por el equipo. Sabría como evadir los disparos de pinturas de los niños, y por eso quería ir con el rival más difícil…. Mi jodido enemigo. Logan estaba corriendo entre la maleza como si fuera un caballo sin jinete, lo hacía tan rápido que estuve segura de que hacía ejercicio, y que su cuerpo estaba perfectamente preparado para un poco de cardio. Porque cuando comencé a perseguirlo, corriendo rápidamente sobre mis botas, intentando atraparlo. Me dí cuenta de lo lento que yo estaba corriendo, puesto que mis piernas no estaban dando para mucho, y solo escuché como las niñas detrás de mí gritaban: - ¡Corre Tracy lo estás perdiendo! Me maldije entre dientes por haber abandonado el gimnasio de la Universidad tan pronto, y por eso me detuve de golpe sujetando con firmeza mi arma y apuntando al bastardo de Logan, quien se estaba moviendo en zig zag para que mis bolas de pinturas no le pegasen en la espalda…. ¡Joder! Parecía un lince corriendo entre los árboles, mismo que de pronto acabé perdiendo de vista en el momento en que bajó por una pendiente. Fruncí el ceño y maldije a los aires al ver que le había dejado escapar, observando como el bastardo se había escapado por una pendiente baja donde habían rocas y arbustos. Seguramente se había perdido entre ellos, y ahora mi equipo estaría decepcionado de mí. Apreté mis labios y cerré los parpados, sosteniendo fuerte mi arma. Estaba tratando de calmarme después de aquella correteada que le había echado, puesto que me había dejado exhausta y por eso tuve que apoyar mis manos sobre mi rodillas. Echar mi pistola detrás de la espalda, y soltar varios jadeos de cansancio. Hasta que me sentí mejor y abrí los ojos, ahogando un grito cuando en ese momento vi salir detrás de un ancho árbol junto a mí a la figura fornida de mi enemigo, quien se abalanzó sobre mí y me tacleó brutalmente. Solté un grito y los dos caímos hacia la pendiente baja, luchando bruscamente en el proceso hasta que nuestros cuerpos cayeron uno sobre el otro en el suelo de abajo. Estabamos cansados, lastimados y creo que esa batalla nos había dejado sin aliento, porque no pude moverme una vez que caí encima del cuerpo de Logan, quien no hacía más que jadear como yo. Nuestras armas habían quedado lejos de nosotros, mis piernas estaban temblando y podía sentir como su corazón estaba latiendo rápidamente. Los dos habíamos quedado echos mierda. - Eres un jodido cobarde- solté entre jadeos, con la cabeza recostada en su pecho-, atacando por detrás. - Tienes que estar preparada en todo momento, Topo- él me respondió, riéndose-, y ya vero que sí lo estabas… Después de eso ninguno de los dos dijo nada, al menos hasta que yo puse mis manos en su pecho y me levanté un poco para verle a los ojos. Dándome cuenta de que había un extraño brillo en ellos, que en su rostro había una capa de sudor, sus labios estaban entreabiertos…. Y que había una mirada picara en sus ojos. - ¿Q-Qué te parece tan divertido?- le pregunté de golpe, al ver esa jodida sonrisita de su parte. - Que estás sentada sobre mí- él ronroneó de una manera sexy, y yo ahogué un gemido cuando me dí cuenta de que me había sentado sobre su regazo, y de que por eso sentía una incomodidad entre mis nalgas. Chillé con vergüenza y me abalancé hacia el suelo, cayendo de rodillas sobre éste, jadeando. - ¡Pervertido!- le grité, sintiendo como las piernas me temblaban y como no tenía el valor de volverme hacia él, quien pronto se levantó del suelo y caminó a mi alrededor riéndose roncamente. Estaba segura de que había ido a por su arma, y que me dispararía en la espalda como el bastardo que era-. ¡Ya disparame, Logan!- estallé entre el suspenso, apretando la maleza debajo de mis dedos-. ¡Sacame del juego de una jodida vez! - No creo hacerlo… Eso sería demasiado fácil- murmuró con atrevimiento, y antes de que me diera cuenta me estaba tomando de la cintura y me había levantado fácilmente del suelo como un saco de papas, ahogué un grito cuando vi mi cuerpo flotando entre los aires y no supe qué estaba ocurriendo cuando de pronto Logan me levantó y me estrelló de espaldas contra una de las grandes rocas a nuestro lado. Gemí inconscientemente cuando eso pasó, y abrí los parpados, encontrándome de nuevo con sus profundos ojos cafés que parecían mirarme de una forma diferente. Había un brillo en sus ojos que me hipnotizó, y me dí cuenta en ese momento de que mi enemigo me estaba sujetando de las muñecas, atrapándome con su cuerpo contra el árbol. Me quedé pasmada. Creo que había dejado de respirar en ese instante, y un gemido quiso escaparse de mis labios cuando sentí de nuevo ese maldito bulto en mi muslo de una manera que me provocó escalofríos. «¡Controla la situación Tracy!», me grité mentalmente, porque Logan estaba provocando un cortocircuito en mi cerebro que no me agradaba para nada, y estaba esforzándome para luchar con él y salirme de su agarre. Pero él era demasiado fuerte y no hice más que jadear. Sentía que las piernas me temblaban con violencia, y de no haberme estado sujetando él me habría caído ya al suelo. Me obligué a serenarme y tragué saliva a pesar de tener la garganta seca como el sahara, susurrando: - ¿Qué… Qué estás haciendo? - Atrapándote- él señaló, recorriendo mi rostro con sus ojos-, eres una chica peligrosa, Tracy. - ¿Soy… peligrosa?- dejé escapar de mis labios, dándome cuenta de que muy pronto yo también estaba mirando hacia los suyos. - Lo eres…, y eso me gusta mucho de ti- admitió, en un tono de voz grave e hipnotizante. Su cuerpo presionó el mío con más fuerza y me vi obligada a contener un gemido. Notaba la musculatura dura de su torso. - ¿No vas a volver a luchar conmigo, Topo?- susurró con la mandíbula tensa, como si extrañamente se estuviera conteniendo de algo. Entonces aparté la mirada con las mejillas ruborizadas, y sin darme cuenta mi cuerpo quería amoldarse al suyo. Sin darme cuenta estaba sintiendo una extraña sensación. Sin darme cuenta mis piernas estaban temblando como gelatinas. Sin darme cuenta el corazón me latía a mil. Sin darme cuenta deseaba sentir su piel pegada a la mía, su lengua en mi boca, su aliento en mi cuello. Y sin darme cuenta cuando levanté la mirada y nos encontramos de nuevo, nos besamos desesperadamente.
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